Toa Baja. Lenuel Narváez siempre ha sido el estudiante más alto en su salón de clases.

Desde que estudiaba en St. Cloud High School, en Florida, dio señales de que tendría una estatura similar a la de su padre y exmiembro de la Selección Nacional de baloncesto, Manuel Narváez.

Tras mudarse el año pasado a Puerto Rico con el sueño de sudar la camiseta que su progenitor vistió con orgullo, Lenuel se ha convertido en uno de los prospectos más llamativos en toda la isla con la Academia Cristiana de Candelaria (ACC) en Toa Baja, gracias a sus 7’0” de altura.

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“Empecé a jugar a los cuatro años. Básicamente, toda mi vida he jugado baloncesto. Desde chiquito, iba para los juegos de mi papá y eso despertó un interés en mí”, compartió el espigado canastero a Primera Hora antes de ingresar a una práctica con el equipo senior masculino de su institución.

El jugador de baloncesto y estudiante de escuela superior, de 17 años y 7'0" pies, es uno de los prospectos boricuas con mayor estatura y versatilidad.

Lenuel, aunque nació en Bayamón, se mudó a Orlando, Florida, cuando apenas tenía cinco años. De la mano de su padre, empezó a desarrollar su talento en St. Cloud High School y en Central Florida Squad desde temprana edad. Sin embargo, su corazón se quedó en la isla y deseaba formar parte del programa nacional de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico (FBPR).

“Yo quería jugar con la Selección Nacional de aquí. Ellos me invitaron a practicar el año pasado y fue una buena experiencia. Es algo de lo que estoy orgulloso”, afirmó el joven, de 17 años que cursa undécimo grado.

Manuel, por su parte, explicó en una entrevista telefónica con este medio que sus últimas dos temporadas en el Baloncesto Superior Nacional (BSN) con los Leones de Ponce en 2014 y 2025 influyeron en el sueño que ahora persigue su hijo. El otrora jugador recordó que Lenuel lo acompañaba antes, durante y después de los partidos. Incluso, quería jugar a las 4:00 a.m. con un pequeño canasto que tenía en el apartamento donde se alojaba en la “Ciudad Señorial” después de los juegos locales con la Sonora Ponceña en el fondo.

Lenuel Narváez se levanta ante la mirada de sus compañeros en una práctica del equipo de la Academia Cristiana de Candelaria.
Lenuel Narváez se levanta ante la mirada de sus compañeros en una práctica del equipo de la Academia Cristiana de Candelaria. (Carlos Rivera Giusti/Staff)

“El nene, desde que tuvo la experiencia en Ponce, quiere jugar con Puerto Rico y siente algo especial por Ponce y Puerto Rico. Siempre me decía que quería formar parte de la Selección Nacional. Me preguntaba qué podía hacer para unirse al programa nacional. Yo le decía que era capaz de lograrlo, solo tenía que quererlo”, contó Manuel.

Una vez Lenuel se sintió listo, su padre se comunicó con Eddin “Guayito” Santiago, quien como dirigente estaba a cargo de las prácticas de la Selección Sub-17. Aunque Santiago no le garantizó un espacio, el joven viajó a la isla para probarse con el mejor talento local de su edad.

Lenuel pasó varios días entrenando con los demás prospectos invitados e individualmente con Santiago. Al ver su progreso, Manuel entendió que había llegado el momento de que su hijo se mudara a Puerto Rico junto a su familia, donde podría desarrollar destrezas que solo se adquieren con el estilo de juego que se practica en la isla.

“El baloncesto que él necesita es uno más fogoso en el que se sienta más retado y tenga que desarrollarse más como escolta. Entendíamos que esa experiencia la podía tener aquí. Los mejores coaches están en Puerto Rico. En Estados Unidos tienen el dinero para tener las facilidades, pero realmente no se enseña con la calidad que se enseña aquí en Puerto Rico”, explicó el padre del espigado prospecto.

Anota desde cualquier lado de la cancha

Manuel aseguró que el plan es que su hijo se gradúe de ACC y, eventualmente, se comprometa con alguna universidad que cuente con un programa de primera división de la NCAA. Durante estos próximos dos años, estará bajo la tutela del “coach” Rubén Rivera, quien lo describe como un jugador con un enorme potencial por las diversas habilidades que posee, además de su estatura.

“Es versátil en la cancha. Es un buen pasador, va a las tablas y es un muchacho agresivo. No tiene el mismo baloncesto que se juega aquí, porque en Puerto Rico es más físico que en Estados Unidos, pero entiendo que se ha acoplado muy bien. Mete la bola cerca del canasto, de espalda al canasto y a larga distancia. Es disciplinado y tiene una visión de cancha increíble”, comentó Rivera a este diario.

Su interés por el baloncesto nació a los 4 años, viendo a su papá, Manuel Narváez, quien también fue baloncelista.
Su interés por el baloncesto nació a los 4 años, viendo a su papá, Manuel Narváez, quien también fue baloncelista. (Carlos Rivera Giusti/Staff)

Con la escasez de hombres grandes en el programa nacional, que ha obligado a la FBPR a buscar jugadores de ascendencia puertorriqueña en Estados Unidos, Lenuel muy bien podría ser el centro del Equipo Nacional en el futuro. No obstante, el objetivo de su entrenador es que, durante estos dos años, pueda desempeñarse en distintas posiciones, sin encasillarlo en la de centro.

“En otros países, los chamacos de esta estatura están lanzando la pelota desde afuera y nosotros no podemos encajonarlo porque mide 7’0”. Yo pienso que nosotros tenemos que evolucionar con el baloncesto moderno y esos prospectos, que nosotros tengamos de esta estatura, deberían jugar desde las tres hasta la cinco. Si ya tiene el potencial de lanzar desde afuera, ¿por qué no seguir desarrollándolo? No podemos ponerlo a jugar solo en la pintura por su estatura”, señaló Rivera.

Llamado a desarrollar a los hombres grandes

Lenuel no es el único jugador de 7’0” que juega actualmente en las categorías menores de Puerto Rico. James Rivera, de Carib Christian School en Aguadilla, y Jean Carlos Borrero, de Mayagüez Academy, también son de esas altas figuras que han acaparado la atención este año en el baloncesto escolar. Los tres verán acción en el Top Ranked Buzzer Beater, a celebrarse del 27 de febrero al 29 de marzo en el Coliseo Fernando “Rube” Hernández, de Gurabo.

James Rivera, de Carib Christian School en Aguadilla, y Jean Carlos Borrero, de Mayagüez Academy.
James Rivera, de Carib Christian School en Aguadilla, y Jean Carlos Borrero, de Mayagüez Academy. (Buzzer Beater)

“Pienso que tenemos que desarrollar a los pocos hombres grandes que tenemos porque hay talento. Pienso que deben dejarlos jugar en los equipos en los que están para que cojan confianza. Eso los va a ayudar mucho”, opinó Lenuel sobre la escasez de canasteros de su estatura en la isla.