Mario “Quijote” Morales, la leyenda del básquet boricua que dejó su huella en Guaynabo y Gurabo
Raymond Dalmau y el historiador “Paquito” Rodríguez repasan su trayectoria como antesala al retiro de su camiseta con los Alpinistas por parte de los Mets.

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Pocos jugadores pueden presumir de haber dejado una huella tan profunda en un pueblo como Mario “Quijote” Morales lo hizo en Guaynabo con los Mets.
Morales vistió el uniforme de los Mets en 22 de las 24 temporadas que jugó en el Baloncesto Superior Nacional (BSN). Incluso, el coliseo de Guaynabo lleva su nombre, luego de liderar a la franquicia a los únicos tres campeonatos que ha ganado en su historia.
Lo que muchos desconocen es que también tiene una conexión con Gurabo, el pueblo al que los Mets se mudaron este año mientras el municipio de Guaynabo completa las remodelaciones de su antiguo hogar.
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Morales también jugó en la década de los 80 y 90 con los Alpinistas de Gurabo en la desaparecida Liga Puertorriqueña, un torneo que corría de forma alterna al BSN. Aunque no se han podido confirmar estadísticas de su paso por la Puertorriqueña, su impacto fue tal que los Mets retirarán este sábado en el Coliseo Fernando “Rube” Hernández el número 15 que vistió con los Alpinistas en una “Retro Night”, al igual que hicieron hace unos años con la camiseta que defendió en Guaynabo.
“Mario no era un jugador de muchos recursos atléticos, pero era sumamente inteligente. Era bien difícil defenderlo porque Mario mide 6’5” y era bien certero en su tiro a media distancia. Sabía cómo colocarse y buscar la forma de tirar su tiro. Era ingardiable”, recordó Raymond Dalmau, considerado uno de los mejores baloncelistas boricuas de todos los tiempos, sobre Morales en una entrevista telefónica con Primera Hora.
Dalmau compartió que la primera vez que vio a Morales jugar fue cuando estudiaba en el Colegio La Salle. A esa edad ya daba destellos del canastero en que eventualmente se convertiría, lo que llevó al escucha Mickey Castro a reclutarlo para jugar con los Cangrejeros de Santurce en el BSN.
“Yo vi a Mario por primera vez cuando estudiaba en La Salle. A veces veía los juegos de él en escuela superior y la forma en la que dominaba a los demás era una cosa impresionante. Cuando tú eres un jugador que domina un tiro en específico, aunque no hagas muchas cosas, te hace un bien difícil de defender y eso era lo que él hacía. Mario sabía colocarse y tirar por encima de la gente. Era bien inteligente jugando”, dijo el mítico jugador de los Piratas de Quebradillas.
En su primera campaña en el BSN, Morales cumplió con las expectativas tras promediar 19.3 puntos y 7.7 rebotes con solo 17 años para agenciarse el premio Novato del Año. Sin embargo, Santurce jugaría solo una campaña más en el Coliseo Roberto Clemente en 1976 antes de que la franquicia fuese trasladada a Guaynabo.
Allí Quijote construyó un legado como pocos, que incluye grandes batallas, como la serie final de 1980 ante los Piratas, en la que los Mets detuvieron la hegemonía del equipo de Dalmau en siete juegos. Quebradillas venía de conquistar tres títulos consecutivos en 1977, 1978 y 1979. Morales y Dalmau volvieron a encontrarse cuando este último asumió la dirección de la Selección Nacional en 1989, una época que atesora.

“Tuve la dicha de poder dirigirlo con Piculín (Ortiz) y Fico (López), unos jugadores extremadamente inteligentes en la cancha que conocían bien el juego y sabían cómo jugar. Mario cayó ahí como anillo al dedo y por eso tuvimos mucho éxito. Se me hacía fácil dirigirlos”, comentó Dalmau.
Números históricos
Morales es el segundo mejor anotador de todos los tiempos del BSN con 15,293 puntos en 675 juegos a lo largo de 24 temporadas. Es solo superado por Georgie Torres, quien finalizó su carrera con 15,863 unidades. De hecho, Morales y Torres son los únicos jugadores en la historia de la liga que rebasaron los 13,000 tantos, ya que el tercero en la lista es Mario Butler con 12,252.
El icónico canastero de los Mets también es el sexto mejor reboteador de la historia con 5,665 capturas y repartió 1,302 asistencias, aunque jugaba como delantero. Además, fue nombrado Jugador Más Valioso en cuatro ocasiones. En 2022, El Nuevo Día hizo una serie especial titulada “Leyendas Boricuas del Básquet”, en el que un panel de expertos seleccionó a Morales como el octavo mejor jugador en la historia del BSN.
“Mario era un gran tirador. No brincaba mucho, pero soltaba la bola rápido. Él recibía la bola y ya estaba preparado para lanzar. Era un buen rebotero y un excelente competidor. Sin duda, es de los mejores jugadores en la historia”, rememoró el historiador deportivo Jorge Francisco “Paquito” Rodríguez, quien recopiló los datos utilizados en esta historia.


