Piculín Ortiz recibe una despedida íntima y en paz junto a su familia
Las cenizas del legendario exbaloncelista fueron entregadas a sus seres queridos en una ceremonia privada, cumpliendo su deseo de partir “sin ruido”.
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La despedida final de José “Piculín” Ortiz ocurrió lejos del bullicio de las canchas repletas y de los aplausos que durante décadas acompañaron cada capítulo de su carrera.
En un ambiente íntimo y rodeado de sus seres queridos, las cenizas del excanastero puertorriqueño fueron entregadas a su familia, cumpliendo así uno de los deseos que el propio Ortiz había expresado antes de morir: partir “sin ruido, suave y en armonía con la naturaleza”, según compartió el martes su viuda, Sylvia Ríos, en una emotiva publicación en redes sociales.
“Fue bello y hermoso para nuestras familias y nos brindó la paz que necesitamos para continuar nuestras vidas”, escribió Ríos, quien contrajo matrimonio con el exjugador en 2021. “Despedimos a mi Picu, como le prometí, en familia”.
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Ortiz falleció el pasado 5 de mayo a los 62 años, luego de enfrentar complicaciones relacionadas al cáncer colorrectal que había revelado públicamente años atrás.
Su muerte provocó una profunda reacción en Puerto Rico. Apenas tres días después, el Coliseo Roberto Clemente —escenario de incontables gestas deportivas— se transformó en un espacio de duelo colectivo, donde fanáticos, excompañeros, dirigentes y figuras públicas acudieron para honrar al hombre que ayudó a elevar el baloncesto puertorriqueño a escenarios mundiales.
Pero el último adiós fue distinto.

Sin cámaras ni ceremonias multitudinarias, la familia eligió un momento privado para despedir al excentro de 6’10” que brilló en el Baloncesto Superior Nacional, la NBA, Europa y con la Selección Nacional.
Desde sus inicios con los Atléticos de San Germán hasta su exaltación al Salón de la Fama de FIBA en 2019, Ortiz construyó una carrera histórica. Sin embargo, para quienes lo acompañaron en su despedida final, el legado más importante no estuvo en los trofeos ni en los campeonatos, sino en el hombre que llamaban simplemente “Picu”.


