La campeona Amanda Serrano venció a la argentina Lucrecia Manzur por decisión mayoritaria durante el primer combate boxístico por título mundial que se transmitió en vivo por la red social TikTok, aunque no fue por nocaut, como se había propuesto.

Dos de los tres jueces vieron a Serrano ganar por 116-112, mientras que uno entendió que el encuentro fue un empate 114-114.

Con este combate, Serrano buscaba superar el récord de nocauts en el boxeo femenino. En mayo, empató a Christy Martin.

“Todavía me queda ese nocaut número 33”, admitió la púgil con una de las dos fajas que defendió sobre sus hombros.

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“Me queda una pelea más, si no lo consigo, me alegro de haberlo intentado… Christy Martin probablemente se alegra de que no lo haya logrado. Pero conseguí la victoria número 50… Son muchas peleas”, agregó la boxeadora, con récord 50-4-1 y 32 nocauts.

Además de defender sus títulos de peso pluma (125 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB), el evento fue la primera pelea femenina por un campeonato mundial unificado de 12 asaltos de dos minutos, en lugar de las 10 rondas que se han disputado históricamente.

“Para mí (fue) un placer pelear contra ella”, admitió Manzur. “(Amanda) es mi ídola, como lo dije, yo vine a pelear, vine en búsqueda de mis sueños, me entrené duro, sabía que enfrente tenía una rival dura, sabía que es muy buena y no se dio esta noche, la admiro un montón. Bueno, me voy un poco triste, pero soy una boxeadora que jamás baja los brazos y si no se dio ahora se va a dar pronto, porque yo jamás bajo los brazos y sé que voy a hacer campeona al mundo”, continuó la joven.

Una guerra de 12 asaltos

Ambas púgiles entraron al cuadrilátero claramente en representación de sus respectivos países. La boricua lo hizo enalteciendo sus raíces indígenas, con estampados alusivos a los petroglifos, mientras que la sudamericana lo hizo con el azul característico de la bandera de su país.

Manzur inició el primer round con jabs inmediatos al rostro de Serrano. Su paso firme la llevó hacia las cuerdas. Esta presión no parecía afectar a Serrano, quien lucía calmada y enfocada.

Si Manzur estaba activa en el primer round, pareció ganar aún más energía para el segundo asalto. Aunque Serrano cazó golpes al cuerpo de la argentina, Manzur conectó varios puñetazos a la quijada de Serrano, específicamente, con el puño izquierdo que lanzó continuamente como un gancho volado, cargado con todo el peso de su propio cuerpo.

Los comentaristas, atónitos, comenzaron a halagar el “awkward jab”, o el puño izquierdo torpe, de Manzur, que obligó a Serrano a evitar guerrear con su oponente, por lo que se desplazó más a través de la lona.

El público estaba más silente en el comienzo del cuarto asalto, máxime cuando una derecha de Manzur dejó el rostro de la puertorriqueña sangrienta. Pese a esto y a que Manzur le cerró el ring, Serrano conectó varios golpes fuertes al cuerpo de la argentina. Ambas aprovecharon los últimos 10 segundos del round para intercambiar el mayor castigo posible en un intento de ambas por asegurarse la victoria del encuentro bélico.

Con la cara enrojecida, Serrano pareció recuperarse mejor en el quinto round, usando más su jab, que por su postura zurda la lanza con la mano derecha. Conectó golpes precisos al cuerpo de Manzur. Aun así, Manzur pudo demostrar cuán pesada es su mano derecha, tanto en el quinto como en el sexto asalto.

Cuanto más avanzaba la pelea, más energía parecía tener la boricua.

En el comienzo del séptimo round, Serrano se activó aún más, esquivando mejor el jab de Manzur, aunque un derechazo pareció tambalearla.

En el octavo y noveno round, Serrano estaba más enfocada en buscar ese golpe de nocaut. Su boxeo estaba más preciso, aunque en momentos se desplazaba a la izquierda de la argentina.

Los puños de Manzur parecían hacer menos efecto en los últimos asaltos y la joven se percibía más agotada. La guardia de la argentina comenzó a bajar y Amanda aprovechó y combinó ganchos al rostro y al cuerpo. Así se vivió también el undécimo asalto.

Serrano lo dejó todo en el duodécimo round, pues salió con una energía particular de su esquina azul. Un “uppercut” pareció lastimar fuertemente a la argentina, quien ya no parecía golpear con la misma ferocidad que al principio de la pelea. Serrano ahora era quien llevaba a Manzur hacia las cuerdas. Justo cuando sonó la última campana, ambas se fundieron en un abrazo.

“Escucha, esta chica, sabía que era dura, es joven, tiene 27 años, es 10 años menor que yo. Gracias a Dios estoy casi fuera del juego”, comentó Serrano.

“Fue un verdadero honor estar ahí con una luchadora joven y dura…Entrené muy duro, porque sabía que era una oportunidad para ella, y me dijeron que cada vez que se me da una oportunidad, debo aprovecharla, y sé que todas estas chicas que están peleando conmigo están haciendo lo mismo, así que tengo que dar lo mejor de mí. ¡Me lastimé la mano (pegándole)!”, añadió.