Washington. El Tribunal Supremo de los Estados Unidos escucha este martes argumentos sobre leyes estatales que prohíben a niñas y mujeres transgénero participar en equipos deportivos escolares.

Tribunales inferiores fallaron a favor de las atletas transgénero en Idaho y West Virginia que impugnaron las prohibiciones estatales, pero el Tribunal Supremo, de mayoría conservadora, podría no seguir ese criterio.

Tan solo en el último año, los magistrados se pronunciaron a favor de prohibiciones estatales a la atención médica de afirmación de género para jóvenes transgénero y permitieron que se aplicaran múltiples restricciones a las personas transgénero.

La batalla legal se desarrolla en medio de un amplio esfuerzo del presidente Donald Trump por apuntar contra los estadounidenses transgénero, que comenzó el primer día de su segundo mandato e incluyó la expulsión de personas transgénero del ejército y la declaración de que el género es inmutable y se determina al nacer.

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Los principales críticos de los permisos a atletas transgénero para competir en eventos según el género con el que se identifican, indican que el deporte femenino es el que está en riesgo sin las regulaciones correctas.
Los principales críticos de los permisos a atletas transgénero para competir en eventos según el género con el que se identifican, indican que el deporte femenino es el que está en riesgo sin las regulaciones correctas. (Archivo / AP)

Los casos de la llamada guerra cultural provienen de Idaho y West Virginia, entre los primeros de más de dos docenas de estados gobernados por republicanos que han prohibido a atletas transgénero competir en equipos femeninos.

Los magistrados evalúan las denuncias de discriminación por sexo presentadas por personas transgénero frente a la necesidad de una competencia justa para mujeres y niñas, el principal argumento de los estados.

En el primer caso, Lindsay Hecox, de 25 años, demandó por la primera prohibición del país en Idaho para tener la oportunidad de probarse en los equipos femeninos de atletismo y campo traviesa de la Universidad Estatal de Boise. No logró integrar ninguno de los dos, pero compitió en fútbol y atletismo a nivel de clubes.

Becky Pepper-Jackson, una estudiante de segundo año de secundaria de 15 años, ha estado tomando medicamentos bloqueadores de la pubertad, se ha identificado públicamente como niña desde los 8 años y cuenta con un certificado de nacimiento de West Virginia que la reconoce como mujer. Es la única persona transgénero que ha buscado competir en deportes femeninos en ese estado.

Personas a favor de los derechos de la comunidad transgénero abogan por la protección de sus derechos.
Personas a favor de los derechos de la comunidad transgénero abogan por la protección de sus derechos. (Chris Jackson)

Pepper-Jackson pasó de ser una corredora de campo traviesa del fondo del pelotón en la escuela intermedia a lograr un tercer lugar estatal en lanzamiento de disco en apenas su primer año de secundaria.

Figuras destacadas del deporte femenino se han pronunciado en ambos bandos. La campeona de tenis Martina Navratilova, las nadadoras Summer Sanders y Donna de Varona, y la jugadora de voleibol de playa Kerri Walsh-Jennings respaldan las prohibiciones estatales. Las estrellas del fútbol Megan Rapinoe y Becky Sauerbrunn, y las basquetbolistas Sue Bird y Breanna Stewart apoyan a las atletas transgénero.

Se espera que los argumentos ante el máximo tribunal se centren en si las prohibiciones deportivas violan la Constitución o la histórica ley federal conocida como Título IX, que prohíbe la discriminación por sexo en la educación.

En 2020, el Tribunal Supremo determinó que las personas LGBTQ están protegidas por una histórica ley federal de derechos civiles que prohíbe la discriminación por sexo en el lugar de trabajo, al concluir que “el sexo desempeña un papel inconfundible” en las decisiones de los empleadores de castigar a personas transgénero por rasgos y conductas que de otro modo toleran.

Pero el año pasado, los seis jueces conservadores del tribunal de nueve miembros se negaron a aplicar el mismo tipo de análisis cuando avalaron prohibiciones estatales a la atención de afirmación de género para menores transgénero.

Los estados que respaldan las prohibiciones a atletas transgénero sostienen que no hay razón para extender el fallo sobre discriminación laboral al Título IX, que amplió de manera drástica las oportunidades para niñas y mujeres en los deportes escolares.

Los abogados de Pepper-Jackson argumentan que la ley protege a personas como su clienta de la discriminación. Solicitan un fallo que se aplique a las circunstancias únicas de su transición temprana. En el caso de Hecox, sus abogados piden al tribunal que desestime el caso porque ella ha renunciado a intentar competir en equipos femeninos.

A pesar del reducido número de atletas transgénero, el tema ha adquirido una importancia desproporcionada. La NCAA y los Comités Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos prohibieron a las mujeres transgénero competir en deportes femeninos después de que Trump, republicano, firmara una orden ejecutiva destinada a impedir su participación.

En general, el público respalda los límites. Una encuesta del Centro NORC de Investigación de Asuntos Públicos de The Associated Press realizada en octubre de 2025 encontró que alrededor de 6 de cada 10 adultos en Estados Unidos “apoyaban firmemente” o “apoyaban en cierta medida” exigir que niños y adolescentes transgénero compitan solo en equipos deportivos que coincidan con el sexo asignado al nacer, y no con el género con el que se identifican. Alrededor de 2 de cada 10 se oponían “firmemente” o “en cierta medida”, y aproximadamente una cuarta parte no tenía opinión.

Según el Instituto Williams de la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), cerca de 2.1 millones de adultos, o el 0.8%, y 724,000 personas de entre 13 y 17 años, o el 3.3%, se identifican como transgénero en Estados Unidos.

Se espera una decisión para principios del verano.