Tokio. La mente de Jasmine Camacho Quinn no puede recordar aún, o registrar, todo lo que hizo luego de un momento tan rápido, explosivo y emotivo que pasó como un centellazo en la oscuridad.

Camacho Quinn hizo el domingo en la noche, en horario de Puerto Rico, una carrera de 12.37 segundos con la que ganó una medalla de oro olímpica y luego de eso compartió de manera presencial o digital durante los siguiente minutos con tanta gente, desde la compañera Monoestrellada que le arropó, directivos del Copur y hasta gente que procuraron felicitarla tales como Daddy Yankee y los Bears de Chicago de la NFL, equipo para el que juega un hermano suyo.

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“!Oh, Dios mío! Mis redes sociales están explotando”, dijo un par de horas después de la carrera, cuando tuvo por primera vez el celular en sus manos.

¿Qué recordará de aquí a cuatro años Camacho-Quinn sobre la mañana del 1 de agosto del 2021 en Tokio? Seguramente tendrá fragmentos, recuerdos que su memoria subrayó como importantes y claves.

Adelante algunos de esos primeros minutos y horas de ese día.

¿Describe lo que sentiste al cruzar la meta?

“Honestamente, cuando crucé la meta estaba como que preocupada porque le di a la novena valla y en mi mente dije ‘no otra vez’. Eso fue lo que sentí. Vi el tiempo en la pizarra y me molestó, pero reaccioné a sabiendas que había ganado una medalla de oro. !Qué importaba el tiempo! Tuve que convencerme de que había cruzado la meta primero, que tenía la medalla y que debía estar feliz por eso”, dijo.

Luego agarraste La Bandera y la extendiste detrás de ti. ¿Por qué?

“No sé. Es una sensación que toma un tiempo de incredulidad, de convencerme de que acabo de ganar una medalla con mi esfuerzo. Es historia, realmente, algo grande. Y cuando le eché mano a La Bandera dije ‘esta soy yo, representando. La sensación es inexplicable”.

Te dirigiste a tus compañeras corredoras y te abrazaste con ella. ¿De qué se trata esa solidaridad?

“Todas vinimos aquí y llegamos a la final. Ya eso de por sí es grande. Le demostré cariño a todo el mundo. Para mí no hay riña, no hay drama, porque todas sabemos que correr los 100 metros con vallas es retante y todas conocemos por qué suceden ciertas cosas en la carrera. Les dejé saber que hicieron un buen trabajo, que llegamos a la final y que algunas de nosotras ni llegamos a la final en el 2016. Logramos algo increíble y debemos estar orgullosas de eso”.

La atleta le dio a Puerto Rico una segunda presea dorada.

Detuviste el País. ¿Sentiste la energía?

“En verdad no estaba pendiente a mis redes sociales porque –ustedes saben- eso te puede controlar. Pero sé que todo el mundo estaba pendiente. Así que estaba feliz de que pude ganar la medalla por Puerto Rico. El amor y el apoyo recibido es grandioso”.

Dijiste en la conferencia de prensa luego de la carrera !Que venga la parada! ¿Lo dices de verdad?

“Estoy lista para la parada. Se que será distinto este año por lo que sigue sucediendo con la pandemia. Pero si sucede, lo voy a disfrutar”.

Jasmine Camacho-Quinn triunfa en los 100 metros con vallas y logra para Puerto Rico la primera medalla de oro en los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

¿Tuviste tiempo para hablar con tu mamá?

“No tuve mi celular como por dos horas porque estaba haciendo entrevistas y tomando la prueba antidopaje. Por la diferencia de horas, mi papá ya se había acostado, pero hablé con mi mamá y no le quedaba voz, casi no se le entendía. Cuando se levanten en la mañana podré finalmente hablarles. Mi mamá también estaba apunto de acostarse, pero esperó a mi llamada. Ya hablaremos”.