Santo Domingo. Para los atletas, los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 representan la búsqueda de un espacio en el podio.

Pero, para cientos de puertorriqueños que han cruzado el Caribe para alentarlos, la cita deportiva se ha convertido en una oportunidad para reafirmar el orgullo de vestir la Monoestrellada lejos de casa.

En las gradas del Estadio Quisqueya Juan Marichal, el Malecón Deportivo, el Parque del Este y el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, las banderas de Puerto Rico ondean con fuerza.

Algunos viajaron exclusivamente para seguir a la delegación, mientras que otros, como estudiantes que residen en República Dominicana, aprovecharon la ocasión para sentirse más cerca de casa.

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Boricuas en el partido final de baloncesto masculino.
Boricuas en el partido final de baloncesto masculino. (Enviado Especial/Carlos Rivera Giusti/GFR Media)

Ada Pérez, natural de Trujillo Alto, lleva toda una vida vinculada al deporte y no quiso perderse la oportunidad de vivir otra justa regional.

“Desde pequeñita mi papá nos llevaba a los juegos de béisbol. Siempre me ha gustado el deporte. Fui al Clásico Mundial en México, después a San Diego, a Miami, estuve en las Olimpiadas de 1976 y siempre he soñado con volver a unas Olimpiadas”, recordó a Primera Hora desde las gradas del Quisqueya el martes.

La puertorriqueña aseguró que compartir estas experiencias con su familia ha sido una prioridad y describió la emoción de apoyar a la delegación boricua.

“Cuando tú ves a Puerto Rico, tú te sientes con el pecho grande. Ver a tu nación ganando es una cosa bien impresionante. Aquí estamos gozando con todos los puertorriqueños y los dominicanos se han portado muy bien conmigo. Me abren puertas y me han tratado excelente”, expresó.

Ese mismo sentimiento lo comparte su hija Yoisa González, quien regresó a una competencia multideportiva internacional luego de haber asistido a los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

“Desde Barcelona no había vuelto a un evento como este. Siempre vamos al (Baloncesto Superior Nacional) BSN y al béisbol profesional, así que el deporte siempre ha sido parte de nuestra vida”, comentó.

González acompañada ademas de su tío, menciono que él ha asistido a todas las Olimpiadas desde Barcelona 1992 hasta París 2024, con excepción de Tokio 2020, que se celebró en 2021 sin público tras la pandemia de Covid-19.

Residentes y porristas

Por su parte, para Angeliz López, la experiencia tiene un significado aún más especial. La estudiante cayeyana de medicina decidió permanecer en Santo Domingo durante sus vacaciones para apoyar a Puerto Rico.

“Extraño mucho a mi familia, pero decidí quedarme aquí apoyando a mis compatriotas. Lo importante es que ellos tengan y sientan ese apoyo”, dijo López.

José Romero, Angeliz López y Katiria Caraballo en el Estadio Quisqueya Juan Marichal.
José Romero, Angeliz López y Katiria Caraballo en el Estadio Quisqueya Juan Marichal. (Yolymar de Jesús Pérez)

López cursa sus estudios en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) y espera graduarse en enero para regresar a ejercer la medicina en Puerto Rico.

Katiria Caraballo, otra estudiante boricua en la capital dominicana coincidió en que la competencia le ha permitido sentirse más cerca de casa.

“Nunca pensé venir a unos juegos tan importantes para la isla fuera del país. Ha sido una experiencia muy bonita. Ser puertorriqueña en otro país a veces es un poquito tedioso porque no es la misma cultura, pero siempre aparece un puertorriqueño y uno se acopla. Hasta conocí a alguien que conocía a mi abuelito. El mundo es pequeño”, relató Caraballo, de Barceloneta.

Bandera en la espalda

Mientras tanto, José Romero continúa acumulando experiencias siguiendo a las delegaciones puertorriqueñas alrededor del mundo.

“Es un honor y un privilegio. A mí me encanta apoyar a los nuestros. Tenemos que apoyarlos donde quiera que sea”, manifestó Romero con una bandera grande en mano.

El camuyano, quien bailó hasta los anuncios en medio de cada entrada en el choque entre Puerto Rico y Colombia, también asistió a los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y a los Centroamericanos de San Salvador 2023.

“Siempre viajo solo, pero es una experiencia muy bonita. El ambiente aquí ha sido espectacular. Los dominicanos han sido muy amables y esto es una chulería”, añadió el hombre, quien correaba ‘Yo soy boricua, pa’ que tú lo sepas’ junto a los demás boricuas.

Equipo de béisbol apoyando en la final de baloncesto femenino.
Equipo de béisbol apoyando en la final de baloncesto femenino. (Enviado Especial/Carlos Rivera Giusti/GFR Media)

Pocos inconvenientes

Aunque la experiencia general ha sido positiva para los aficionados boricuas, tanto Pérez como González lamentaron no haber podido entrar el lunes al partido por el oro de baloncesto masculino, pese a contar con boletos.

Según relataron, se distribuyeran taquillas adicionales gratis a última hora. La final, en la que los boricuas se alzaron con la presea dorada, se disputó contra los anfitriones de República Dominicana.

“Nos ha gustado todo, excepto ayer (lunes) que teníamos taquillas para jugar baloncesto y parece que se formó un revolu porque regalaron taquillas a última hora”, aseguró González.

González también mencionó que la falta de opciones de transporte entre algunas instalaciones representa un reto, especialmente para personas de mayor edad como su mamá, de 75 años.

Aun así, ambas coincidieron en que el trato de la gente, la cercanía entre las sedes y el ambiente festivo han hecho que la experiencia en Santo Domingo haya valido la pena.