Kevin Rodríguez presentía que algo especial iba a ocurrir la noche del viernes cuando viajaba junto a sus hijos en dirección al Coliseo Luis Aymat Cardona para el quinto juego de la final de la Liga de Voleibol Superior Masculino (LVSM).

Con una ventaja de 3-1 en la serie, los Cafeteros de Yauco tenían ante sí la oportunidad de acabar con una sequía de 55 años y destronar a los Caribes de San Sebastián en su propia cancha, donde no perdían desde el 24 de agosto de 2024.

Cientos de fanáticos de Yauco se apoderaron de aquel fortín impenetrable e, impulsados por su energía, los Cafeteros derrotaron en cinco parciales (18-25, 25-21, 18-25, 25-20, 11-15) a los Caribes para llegar a la cima de la LVSM por primera vez desde 1971.

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“Es algo que aún lo estoy procesando. La importancia de este campeonato para el pueblo de Yauco… Lo que se vivió ayer fue una locura, pero así ha sido desde antes de ganar. Es como el coach (Abel Franceschi) nos decía: ‘Nosotros no nos imaginamos por lo que está pasando Yauco’. Niños en la escuela jugando voleibol, maestras organizando casual days para que todos fueran de amarillo y negro. La verdad es que es una locura”, relató Rodríguez a Primera Hora.

“Abel y Axel Meléndez, que son de acá, lo han visto todos los días. Van a comer o a echar gasolinas y todo el mundo los para. Nadie los deja pagar nada. Es una locura lo que se está viviendo. Yo, que soy de lejos, no lo tengo presente, pero lo veo en las redes y me llena de orgullo darle esa felicidad al pueblo de Yauco”, continuó.

Kevin Rodríguez junto a su hijo y el dirigente Abel Franceschi tras ganar el campeonato de la LVSM.
Kevin Rodríguez junto a su hijo y el dirigente Abel Franceschi tras ganar el campeonato de la LVSM. (FPV / Heriberto Rosario)

El colocador, de 31 años, recordó que, cuando los Cafeteros llegaron alrededor de las 2:00 a.m. del sábado al Coliseo Raúl “Pipote” Oliveras, cientos de personas los esperaban para celebrar con ellos el histórico triunfo. No era para menos.

Yauco, aunque no había ganado en medio siglo, es una de las franquicias originales de la LVSM y se coronó campeón por primera vez en el cuarto torneo federativo, en 1962. En este pueblo no solo se juega voleibol, sino que se respira, por lo que es apodado “La Cuna del Voleibol”.

El naranjiteño fue clave para que los Cafeteros lograran esta memorable gesta al terminar el quinto partido con 22 asistencias, 11 defensas y tres puntos. A lo largo de la serie, dictó la ofensiva del sexteto de la “Ciudad del Café” con actuaciones como esta, que le valieron su segundo premio de Jugador Más Valioso de una final.

La primera vez que cargó este galardón fue en 2022 con los Mets de Guaynabo, aunque, según el colocador, la sensación ahora es incomparable, ya que contó con el apoyo de un pueblo que le hizo recordar a aquella dinastía de los Changos de Naranjito con la que creció.

“El viernes, mientras guiaba a San Sebastián, pensaba en que habían pasado 55 años sin ganar y en que esto era algo que yo quería. Tuve muchos sentimientos; lloré más antes de quedar campeón que después, porque la emoción era tanta al ver el cariño con el que nos recibían en todos lados”, compartió Rodríguez.

“Es gratificante porque es algo que vivimos Jessie (Colón), Arnel (Cabrera) y yo, que somos los más veteranos del equipo, para esos tiempos de gloria de los Changos. Estábamos nosotros chiquititos viendo a Vitito Rivera, Ossie Antonetti, Gregory Berríos y a Feñito Rodríguez. Que nosotros seamos esas figuras ahora para estos niños es algo especial”, abundó.

El cambio que lo cambió todo

Rodríguez defendió los colores de los Mets hasta la campaña pasada, cuando los llevó a la serie final y se quedaron a dos puntos de destronar a los Caribes en un séptimo juego celebrado en el Auditorio Juan “Pachín” Vicens, de Ponce. Meses después, fue enviado a Yauco, junto a Arnel Cabrera y una compensación económica, en un cambio por Pedro Molina, Eli Irizarry y Ricardo Massanet. Sin embargo, fue el propio colocador quien solicitó el traspasó a la “Ciudad del Café”.

“No hubo un acuerdo económico con los Mets y yo les pedí ser cambiado a Yauco porque lo sabía. La verdad es que esta gente se encargó de mantenerme feliz todo el tiempo, a pesar de que tenía que conducir dos horas para las prácticas y los juegos. Fue bastante sacrificado, pero ellos se aseguraron de que estuviera contento”, relató el experimentado jugador.

Con eso en mente, Rodríguez tuvo un segundo asalto con San Sebastián y, luego de estudiar sus combinaciones en el primer enfrentamiento, no desaprovechó esta oportunidad para darle el nocaut en esta ocasión.

“Una ventaja que tuve es que, al volver a la final contra el mismo equipo, ya sabía un poco cómo jugarle. Pero creo que la clave fue la calma. Nosotros dijimos que la palabra clave de la final era ‘calma’, y pienso que la mantuvimos. Nos mantuvimos unidos en los momentos difíciles y no nos desesperamos”, opinó el acomodador.

Yauco destronó a los Caribes de San Sebastián tras dominarlos en una serie final que se extendió a cinco juegos.

La realidad es que los números respaldan el argumento de Rodríguez. Los cuatro juegos que Yauco ganó se definieron en cinco sets, mientras que el único que terminó en cuatro parciales fue el segundo desafío de la serie, en el que San Sebastián se impuso.

Todo esto con un equipo relativamente joven, cuya mayoría de sus integrantes nunca habían levantado el trofeo máximo de la LVSM. Por ejemplo, el refuerzo Juan Felipe Castañeda tiene 22 años, mientras que el otro importado, Brandon Rattray, tiene 27. Entre los principales integrantes del núcleo nativo, Diego Negrón tiene 26 años e Iván Fernández, 28.

“Es un grupo que puede crear una dinastía porque es relativamente joven, pero no hemos hablado todavía del back to back. Después de ganar, estábamos hablando en el camerino, pero no dijimos nada sobre ganar el año que viene. Estamos disfrutándonos el momento. Es algo nuevo para todo el mundo y lo estamos disfrutando”, señaló Rodríguez.

Los Cafeteros realizarán este domingo su caravana de campeones, que partirá desde las letras emblemáticas de Yauco, en la carretera 127, barrio Jacanas, hasta la Plaza Fernando de Pacheco y Matos, donde se llevará a cabo una celebración popular.