Bayamón. Dicen que la crisis de los 30 años se subsana corriendo, que mientras nuestros padres a esa edad criaban varios hijos, los jóvenes adultos buscan presumir las millas que han acumulado en sus aplicaciones móviles y cuántos 5K pueden acomodar en sus calendarios.

Sea atleta de alto rendimiento o alguien que se mantiene corriendo en la zona 1 por aquello de ejercitarse, ¿por qué no hacerlo rodeado de flora y fauna nativas?

Eso es lo que ofrece el Paseo Lineal del Río Bayamón. Por los pasados 23 años, ha sido un espacio de senderismo y ejercicio bajo la sombra de flamboyanes y paralelo al cuerpo de agua del mismo nombre.

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“En nuestro paseo lineal se brinda al visitante áreas para la recreación pasiva y actividades privadas”, expresó el municipio.

“Contamos con un ambiente agradable y familiar en el que se promueve el cuidado de la salud mediante actividades físicas”, agregó al mencionar clases de zumba que se ofrecen en la zona.

Corriendo, pedaleando

“¡Ay, me muero!”, le exclamó una niña a su padre mientras trotaba al ritmo de una canción de Katy Perry.

“¡Dale, dale!”, instó otro corredor a su pareja, quien desaceleraba el paso por el dolor abdominal que se reflejaba en su rostro.

Y es que el Paseo no pasa desapercibido.

Desde la carretera PR-177 hasta la carretera PR-22, sus vías están repletas de personas que van solas, así como en grupos, que recorren las seis millas, ya sea trotando o caminando.

Si no están retándose físicamente, los que llegan hasta el parque bayamonés suelen conversar entre sí: algunos hablan del ponche equivocado que hicieron en el trabajo, de cómo una clase los retó más de lo que pensaban, de la sequía en nuestro archipiélago y de la conversación digital que tuvieron con “la chica”.

Otros optan por transitar los 9 kilómetros en bicicleta, ya que hay una vía específica para ellos.

Es, además, un pulmón verde dentro de la calurosa ciudad de Bayamón.

En sus suelos han florecido flamboyanes, tanto rojos como amarillos, robles rosados y argentinos y almácigos. La vía también está rodeada de grama de pampa y reinas de las flores. En las ramas trina el pitirre y sobre las aguas aletea la garza azul.

Para los que necesiten un respiro, hay fuentes de agua y gazebos en distintos puntos del parque, así como un kiosko de venta de comida cercano al estacionamiento.

Es tal su atractivo escénico que suele atraer a numerosos visitantes, por lo que, si piensa correr en las zonas 4 o 5, tendría que gritar “¡permiso!” unas cuantas veces.