Nota del editor: La serie Boricuas en la Luna destaca las historias de los puertorriqueños que han extendido las fronteras de la Isla al establecerse por el mundo, cargando con nuestra bandera, cultura y tradiciones.

Esta joven boricua nunca imaginó que a sus 23 años estaría a más de 6,700 kilómetros de su tierra estudiando veterinaria al otro lado del Atlántico, en Escocia. Y mucho menos que hasta aprendería a hacer pan sobao para saciar ese antojo de su paladar.

Angélica Marie Lasanta Maldonado se crió en Barranquitas, y aunque siempre le atrajo la idea de conocer otros lugares, no pensó que acabaría estudiando en Glasgow, hasta que apareció la oportunidad.

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Relató que, una vez terminó sus estudios de escuela superior, “ya sabía que me interesaba realmente algo en medicina. No sabía qué, y lo más versátil que podía hacer era irme a biología”.

Comenzó su preparación en la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras, de donde se graduó de bachillerato en biología celular molecular, y “también hice una segunda concentración en dibujo, porque a mí las artes me gustan mucho y dije: ‘bueno, pues vale la pena hacerlo también’”.

Justamente, mientras estaba “como en segundo o tercer año de biología, fue que decidí que quería estudiar medicina, veterinaria específicamente”. Sin embargo, para ese momento “sabía que lo más probable era que iba a tener que salir de Puerto Rico a estudiar”.

Cuando ya tenía que solicitar para ser admitida a estudiar veterinaria, se dedicó a revisar todas las universidades que podían servir para su propósito y que estaban debidamente acreditadas.

Reconoció que inicialmente pensó que terminaría estudiando en los Estados Unidos, pero entre la lista había también universidades internacionales, y una amiga le comentó que conocía a alguien que estaba estudiando en Glasgow, que había salido del Recinto de Mayagüez de la UPR.

“Dije: ‘eso suena súper’, y me puse a investigar un poquito más sobre la universidad, y tenía todos los requisitos para poder aplicar”, compartió.

Además, ya había tenido la experiencia de conocer el Reino Unido, porque “una de mis tías, que yo la adoro, ha trabajado en casi todo el mundo y estuvo trabajando en Inglaterra. Viajé allá para verla y me encantó el ambiente”. Así que eso facilitó su decisión.

“Cuando vi las fotos de Glasgow, yo dije, ese lugar está hermoso. Y realmente me emocionaba mucho la idea de estudiar allá”, afirmó.

Pero el camino no se hizo fácil, pues “para nosotros en veterinaria es bien raro que te acepten la primera vez que aplicas” y, además, “durante ese proceso mi mamá estaba en el hospital”.

Lamentablemente, su progenitora falleció en enero del pasado año, justamente en el mismo periodo en que Angélica hacía su entrevista de orientación.

Sin embargo, en ese contacto en Glasgow “todo me fue superbién” y la universidad siempre le respondía a cualquier pregunta que tuviera con rapidez, “así que me dio una buena impresión de cómo ellos manejan la universidad”.

La universidad la aceptó de inmediato, noticia que tuvo la oportunidad de compartir con su mamá. “Yo sé que le quitó mucha preocupación, porque ella estaba muy preocupada porque no fuera a entrar”.

Así las cosas, su tía, que ya tenía la experiencia de vivir en Inglaterra, la ayudó a organizarse, conseguir la visa y moverse allá, junto con su gato.

“Les gusta el relajito”

Ya en Escocia, se encontró con un sitio con aspectos bien diferentes a los que estaba habituada, pero también con gente que asegura de cierta forma le recuerdan a los puertorriqueños.

“No sé ni por dónde empezar. Realmente, aquí las personas, sí, obviamente el lenguaje es diferente, y el acento de la gente de Glasgow es bien fuerte, especialmente cuando no es dentro de la universidad. A veces me hablan y yo no tengo ni idea de lo que me están diciendo. Pero, realmente, son bien graciosos y son bien buena gente”, comentó.

“Una de las primeras impresiones que me dieron cuando vine a visitar, a buscar mi apartamento, fue que vi que ellos le ponen los conos de tránsito a todas las estatuas… se los ponen en las cabezas. Y eso a mí me dio tanta risa. Es algo que ellos hacen aquí, es como casi un chiste interno de ellos. Y los dejan ahí, sabes, la gente no… ninguna autoridad va y los bajan, los dejan ahí y ya”, describió.

Son gente que les gusta el relajito. Les gusta, bueno, les gusta beber, el whisky aquí, pues… pero realmente, de que les gusta salir, les gusta fiestar, les gusta el chistecito, pues sí. En esas cositas a veces me acuerdan a los puertorriqueños. También con esa misma riña que tienen con los de Inglaterra, con los ingleses, también hasta me acuerda a nosotros con Estados Unidos”, agregó.

Celebró además que son personas “muy amigables conmigo” y que la universidad, además de tener unos profesores que se esfuerzan porque “tengas una buena experiencia aprendiendo”, acepta a muchos extranjeros, al punto que “mi clase, casi la mitad somos internacionales”.

“Así que tampoco me siento fuera de lugar, de que todo el mundo sabe lo que está pasando y yo no sé nada, porque nadie sabe nada. Todos estamos en un lugar nuevo y todos estamos aprendiendo a vivir aquí”, sostuvo.

¿Cómo le va con el clima?

Por otro lado, comentó que muchos de quienes se le acercan ya conocen de nuestro país, “me imagino que es por todo este revolú de lo de Bad Bunny, que ya menciono a Puerto Rico y todo el mundo va directamente al clima. Es como que, ‘ah, tú vienes de…, ¿estás bien aquí en Glasgow? Porque aquí llueve un montón. ¿No la estás pasando mal?’”.

En las conversaciones, Angélica aprovecha “para contarles sobre mi casa, ‘las playas son brutales, la comida es súper buena’. Invito a todo el mundo y les digo: ‘si quieres irte de vacaciones y quieres sol en invierno, vente a Puerto Rico’”.

Hablando del clima, reconoció que “sí es muy diferente. Eso es algo que aquí todo el mundo siempre se queja porque siempre está lloviendo, y siempre está bien nublado”.

“Y después en invierno empieza a anochecer súper temprano y uno está bien cansado. Y en verano yo no sabía ni cuándo acostarme porque eran las 9:00 (de la noche) y todavía había luz, y yo, por ahí… Pero entonces en invierno está difícil, porque uno sale de las clases y ya está oscuro afuera, y yo, ‘uhm, yo como que no tengo ganas de estudiar, yo me quiero ir a dormir ya’”, sostuvo.

“Todavía me estoy adaptando al clima, y entonces yo los veo… bueno, anoche vi unas muchachas, no sé, pariseando, en traje corto. Y yo con una camisa de manga larga, un abrigo, unas botitas calientitas. Y ellas en tacos y en trajes cortos, ¡afuera! Y yo, ‘¡Dios mío!, yo no sé cómo ellas pueden’. Y pues, obvio, ellos están más acostumbrados a su clima, y lo que para ellos es normal, para mí es frío. Pero realmente a mí me gustan los abriguitos, así que no estoy tan mal. Yo creo que para mí lo más difícil es eso de la luz (diurna)”, comentó.

Nostalgia en muchas direcciones

Mientras, sostuvo que, entre las cosas que más extraña de Puerto Rico, están algunas relacionadas a la comida.

“Pero yo soy alguien que, mira, si no lo hacen, yo lo hago. Así que he aprendido a hacer pan sobao. Eso es una cosa que sí genuinamente me hace falta, el pan sobao. Porque aquí todo es sourdough (masa fermentada), y es como que… a mí me gusta, pero a veces quiero pan sobao de la panadería y no hay, así que, pues yo lo hago”, afirmó.

Y en Navidades, el coquito, traté de hacerlo con ingredientes de aquí. Nada que ver. Eso no funciona. Tengo que llevarme los ingredientes de casa. Con whisky… no sirve. En verdad no sirve. Yo lo traté… me da risa, porque lo traté de hacer para que las muchachas que conozco acá lo probaran. Y cuando yo lo probé, yo, a mí… ‘esto no es’”, relató entre risas.

También, extraña la música, pues allá “es todo en inglés. Así que cuando yo estoy en autobús, cuando estoy en el apartamento, poner música, no sé, Tommy Torres, Shakira, algo así que me haga sentir que estoy como que en casa limpiando”.

Además, como es de esperarse, echa de manos a su familia y amigos.

“Cada vez que quiero hablar con ellos, las horas son completamente al revés. Con mi pareja, mi mejor amiga, es bien difícil, porque a veces son las 9:00 de la noche y ellos están por ahí hablándome y yo aquí, me estoy durmiendo… no sé si me quedé despierta en la llamada”, indicó.

Por otro lado, comentó que “aquí hay muchas personas que hablan español, que en ese sentido tampoco me siento que no puedo relajarme y hablar como yo siempre hago”.

“Y hay par de puertorriqueños dentro de la escuela de veterinaria. Ahora mismo si no me equivoco están entrando tres a primer año. Así que, no estoy sola. De hecho, una amiga, el año pasado, hizo Thanksgiving, pero todos latinos, y entonces todas las muchachas trajimos algo que cocinamos nosotras; yo ensalada de papas”, relató

“Y también ayuda mucho saber cuándo es la próxima vez que voy a regresar (a la Isla). Siento que eso siempre me da como que… ‘ah bueno, extraño estar en casa, pero voy ya para Navidades’”, aseveró.

Añora regresar

A fin de cuentas, Angélica asegura estar feliz con lo que está haciendo, a pesar de las diferencias.

Realmente siento que, ahora que estoy acá, tengo más cariño por Puerto Rico por el hecho de que ahora sé las cosas que extraño de allá. Pero también estoy muy abierta a las cosas nuevas de aquí, porque para eso vine acá, para aprender cosas nuevas. Como lo de las ovejas, yo nunca pensé que iba a estar trabajando con ovejas en el medio del sur de Escocia, en una granja guiando un four track para trabajar con ovejas”, sostuvo.

Agregó que realmente quiere apreciar y aprovechar la oportunidad de estudiar en Glasgow, “pues yo quiero regresar a casa y utilizar todo lo que he aprendido acá”.

“Acabo de salir de un laboratorio, de trabajar en un laboratorio que ellos hacen los servicios diagnósticos de la universidad y estaba pensando que sería tan cool poder poner algo así en Puerto Rico, poder tener un lugar donde podamos hacer esas técnicas, porque, qué sé yo, para montar las muestras que nosotros tenemos que analizar, si es un diagnóstico muy complicado, pues me imagino que hay que enviarlas afuera. Son cositas así que yo digo, realmente se pueden traer a la Isla”, sostuvo.

¿Eres o conoces de algún boricua que vive fuera de la isla y quiere contar su historia? Escribe a historiasph@gfrmedia.com.