Encontramos los ojos de ChatGPT
En lugar de entrar en la carrera por el próximo robot inteligente, Sony parece enfocarse en producir sus partes.

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Digo “ChatGPT” para que nos entendamos, porque cuando pensamos en inteligencia artificial, pensamos en herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude. Sistemas capaces de responder preguntas, escribir textos, crear imágenes e incluso programar. Pero todos tienen algo en común: viven dentro de una pantalla.
Hasta ahora, la carrera de la inteligencia artificial se ha enfocado en crear cerebros cada vez más poderosos. Modelos capaces de razonar mejor, procesar más información y generar contenido más complejo. Pero la próxima etapa parece ser otra.
¿Qué le hace falta a ChatGPT para convertirse en un robot?
La respuesta no es más inteligencia. La respuesta es sentidos.
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Un robot necesita saber dónde está. Necesita reconocer personas, identificar objetos, calcular distancias y entender lo que ocurre a su alrededor. Para lograrlo, necesita cámaras, sensores y sistemas capaces de convertir el mundo físico en información que una inteligencia artificial pueda interpretar.
En otras palabras, necesita ojos. Y Sony quiere venderlos.
Entre todas las cosas que la compañía presentó recientemente a sus inversionistas, Sony está apostando a lo que llaman Physical AI, o inteligencia artificial física, que no es otra cosa que llevar la inteligencia artificial fuera de la pantalla y conectarla con el mundo real.
Y cuando lo miras bien, tiene sentido.
Probablemente, usas tecnología de Sony todos los días sin darte cuenta. Muchos iPhone utilizan sensores desarrollados por Sony. Lo mismo ocurre con una enorme cantidad de teléfonos Android de Samsung, Xiaomi, Oppo, Vivo y otras marcas. Incluso, muchas de las cámaras profesionales que utilizan fotógrafos, cineastas y creadores de contenido dependen de tecnología desarrollada por la compañía.
Es un negocio multimillonario que opera completamente behind the scenes. La mayoría de las personas nunca ve el logo de Sony cuando toma una foto con su celular, pero existe una buena posibilidad de que la imagen haya pasado por un sensor fabricado por la empresa.
Y aquí es donde la estrategia se pone interesante. Sony no parece estar tratando de construir el próximo robot humanoide. No está compitiendo con Tesla, Figure AI o Boston Dynamics. Lo que parece estar haciendo es algo mucho más inteligente: posicionarse para vender componentes a todos ellos.
Y no sería la primera vez.
Cuando Sony impulsó Blu-ray, el objetivo no era vender todos los Blue-Ray Players del mundo. Lo importante era que la tecnología de ellos estuviera dentro del ecosistema. Mientras más fabricantes la adoptaran, más dinero hacía Sony.
Con la inteligencia artificial física, la estrategia parece bastante parecida.
Sony no necesita fabricar el robot que termine dominando el mercado, solo que ese robot necesite ver.
Y si Sony está en lo correcto, podría terminar metida en prácticamente todos los robots que veamos durante la próxima década. Incluyendo el próximo Wall-E.

