Los pagos sin contacto se han convertido en una de las formas más rápidas y populares de comprar, pero expertos en ciberseguridad advierten que esa misma tecnología también está siendo aprovechada por delincuentes para cometer fraudes.

Se trata del “ghost tapping”, una modalidad que utiliza la tecnología de comunicación de campo cercano (NFC, por sus siglas en inglés), la misma que hace posible pagar acercando una tarjeta bancaria o un teléfono celular a una terminal de cobro.

Aunque este tipo de estafa requiere que el delincuente esté muy cerca de la víctima, especialistas aseguran que la distracción y el desconocimiento son las principales herramientas de los estafadores.

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El portal especializado Moneywise relató el caso de Emilie Kostecka, residente de Chicago, quien fue abordada por tres hombres que solicitaban donativos para la supuesta familia de un menor víctima de la violencia armada.

Mientras revisaba documentos y fotografías que le mostraban, uno de los individuos le pidió sostener su teléfono celular. Aunque finalmente decidió no realizar ninguna donación, poco después descubrió un cargo de $5,000 en su cuenta bancaria por un supuesto servicio de carpintería.

La mujer denunció el incidente a la Policía y presentó una reclamación por fraude ante su banco. Inicialmente, la institución rechazó el reclamo al concluir que la transacción había sido autorizada, pero posteriormente reabrió el caso y le reembolsó el dinero.

¿Cómo funciona el “ghost tapping”?

Según expertos en ciberseguridad, los delincuentes suelen hacerse pasar por vendedores ambulantes, comerciantes o personas que recaudan fondos para organizaciones benéficas.

Una de las tácticas consiste en apresurar a la víctima para que acerque su teléfono o tarjeta a una terminal de pago sin verificar el nombre del comercio ni el monto que aparece en la pantalla. De esa forma, el cobro puede ser mucho mayor al esperado.

En otros casos, los estafadores aseguran que el pago no fue procesado correctamente y solicitan tomar el teléfono o la tarjeta para “ayudar” a completar la transacción. Durante ese breve momento realizan un cargo no autorizado.

También se han documentado casos en los que el delincuente porta una terminal de cobro en su propio teléfono y la acerca discretamente al dispositivo de la víctima mientras simula un choque accidental en lugares concurridos, como mercados, festivales o eventos públicos.

La empresa de ciberseguridad McAfee compara esta modalidad con el trabajo de un carterista moderno, ya que el contacto físico sirve para distraer a la persona mientras se intenta efectuar el cobro.

Los especialistas aclaran que el “ghost tapping” tiene limitaciones. La tecnología NFC solo funciona a una distancia de aproximadamente uno o dos centímetros, por lo que no es posible vaciar cuentas bancarias a distancia ni clonar una tarjeta con un simple acercamiento.

No obstante, recomiendan adoptar varias medidas para reducir el riesgo:

Verificar siempre el nombre del comercio y el monto antes de confirmar un pago.

No entregar el teléfono celular ni la tarjeta bancaria a personas desconocidas.

Desconfiar de quienes intenten apresurar una transacción.

Activar métodos de autenticación como Face ID, Touch ID o el código de desbloqueo antes de autorizar pagos.

Utilizar fundas o billeteras con protección RFID para las tarjetas.

Revisar con frecuencia los estados de cuenta y activar alertas por cada transacción.

El Better Business Bureau recomienda cancelar cualquier operación que genere dudas y retirarse del lugar si una persona insiste en manipular el teléfono o la tarjeta del cliente.

En caso de detectar un cargo no autorizado, los expertos aconsejan comunicarse de inmediato con la institución financiera para reportar el fraude y presentar una querella ante las autoridades correspondientes.