Estos dos Cadillac son una rareza: entérate por qué
La transmisión manual y la tracción trasera son cada vez más difíciles de encontrar, pero Cadillac todavía ofrece ambas características en sus versiones más deportivas.

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La transmisión manual o “estándar” está en peligro de extinción. Antes, al comprar un carro, la primera pregunta era “¿estándar o automático? Ya eso ni se considera porque prácticamente todos los automóviles nuevos vienen con una sola opción: transmisión automática.
Sin exagerar, se pueden contar con los dedos los modelos que quedan en el mercado que aún ofrecen una transmisión “estándar”.
Una de las marcas que aún la tiene es Cadillac y la ofrece únicamente en las versiones ultradeportivas del sedán compacto CT4 y del mediano CT5. Esas variantes de alto rendimiento son el CT4-V Blackwing y el CT5-V Blackwing.

En ambos, la codiciada transmisión manual es de seis velocidades mientras que las automáticas son de diez.
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Otro factor que los hace muy especiales es que además de la transmisión “estándar” también son de tracción trasera, lo que es otra cualidad que está en peligro de extinción. O sea, tras que quedan muy pocos carros manuales también quedan muy pocos de tracción trasera y muchísimo menos, que tengan ambos equipos: caja manual y tracción trasera. Y tras que es extremadamente rarísimo que un carro tenga ambas características, Cadillac tiene dos modelos que las tienen.
Ambos Blackwings son muy potentes. El CT4-V Blackwing está equipado con un V6 twin turbo de 3.6 litros , 472 caballos de fuerza y genera 445 libras de torque.
Por su parte, el CT5-V Blackwing es un súper misil de Detroit. Su motor es el mismo LT4 que usó el Covette Z06 en su pasada generación, la C7. Es un V8 de 6.2 litros con supercharger que genera 668 caballos de fuerza y 659 libras de torque.

Son tan rápidos que el CT4-V Blackwing tiene un arranque de 0 a 60 mph de tan solo 4.0 segundos y el del CT5-V Blackwing es de 3.6. Estos son los números con la caja manual.
Irónicamente las versiones automáticas son más veloces. Cierto, las ventajas son de ínfimas fracciones de segundos, pero sí, a los automáticos les toma un chin menos de tiempo en llegar a esas 60 mph.
¿Por qué entonces seleccionar las versiones de caja manual?
Sencillo: para experimentar esa conexión entre humano y máquina que solo la transmisión manual sabe proveer. Segundo: para preservar ese arte ya casi perdido de coordinar entre tres pedales y múltiples velocidades. Y, en el caso de este dúo de Cadillacs, seguir disfrutando de esa combinación ultradeportiva de transmisión manual y tracción trasera.

