Hacienda San Pedro celebra su 18 aniversario enalteciendo el café de Puerto Rico
La empresa se destaca por su aportación al desarrollo de una nueva cultura cafetera en la Isla.

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Hoy resulta común encontrar consumidores interesados en conocer el origen de su café, las variedades cultivadas, los métodos de preparación y el trabajo de los caficultores. Sin embargo, hace 18 años esa conversación, prácticamente, no existía en Puerto Rico.
Cuando Hacienda San Pedro Coffee Shop abrió sus puertas en Santurce en 2008, el concepto de café de especialidad era desconocido para gran parte del público.
Mientras el mercado estaba dominado por cadenas internacionales y el origen del café pasaba desapercibido, la empresa puertorriqueña decidió apostar por un modelo innovador, conectar al consumidor directamente con la finca y demostrar que el café producido en Puerto Rico podía competir con cualquiera de los mejores cafés del mundo.
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Ese modelo, que hoy se conoce internacionalmente como “de la finca a tu taza”, fue uno de los primeros en establecerse en la Isla.
Detrás de esta visión se encuentra una familia dedicada al café durante más de tres generaciones.
“Hace 18 años comenzamos con una idea que parecía muy ambiciosa para ese momento: lograr que las personas se enamoraran del café puertorriqueño conociendo su origen y valorando el trabajo de quienes lo cultivan. Hoy vemos consumidores mucho más educados, interesados en apoyar el producto local y orgullosos de nuestro café. Haber contribuido a ese cambio cultural es, sin duda, nuestro mayor logro”, expresó Rebecca Atienza, propietaria de Hacienda San Pedro Coffee Shop.

Durante casi dos décadas, Hacienda San Pedro ha servido miles de tazas de café cultivado en las montañas de Jayuya y ha recibido a generaciones de clientes que han hecho del establecimiento parte de su vida cotidiana. Lo que comenzó como una cafetería se convirtió en un punto de encuentro para estudiantes, profesionales, turistas, empresarios y familias que buscan una experiencia auténticamente puertorriqueña.
La empresa ha contribuido a fortalecer el reconocimiento del café puertorriqueño como un producto de alto valor, apoyando directamente la producción agrícola local y promoviendo una mayor apreciación por el trabajo que realizan los caficultores de la Isla.
“Cada taza que servimos representa el esfuerzo de muchas manos: nuestros agricultores, nuestro equipo de trabajo y nuestros clientes, que durante estos 18 años han decidido apoyar un producto genuinamente puertorriqueño. Ese respaldo nos inspira a seguir innovando y llevando el nombre del café de Puerto Rico cada vez más lejos”, añadió Atienza.


