¿Se aproxima una recesión en la Isla?
La firma Inteligencia Económica analizó los posibles efectos en Puerto Rico del conflicto entre Irán y Estados Unidos.

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En momentos en que el bolsillo del puertorriqueño ya está lacerado con el alza en el costo de la gasolina, el impacto universal que tendría el conflicto en Irán a nivel local cuelga en un péndulo.
Mientras el precio en las bombas de gasolina continúe aumentando, el efecto también podría verse en el costo de los productos en las góndolas de los supermercados y hasta podría encaminar a Puerto Rico a una recesión, advirtió esta mañana el economista Gustavo Vélez Pizarro, fundador de la firma Inteligencia Económica.
“Si esto no se resuelve, yo creo que va a haber una recesión. No una recesión tipo 2008, que fue una caída abrupta de la economía…(pero) podemos intuir que la economía está entrando a una recesión y este evento podría lanzarnos a esa recesión”, estimó Vélez Pizarro durante una conferencia de prensa que se llevó a cabo al finalizar el seminario “La confianza del consumidor 2026” en la sede de la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA).
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Todo dependerá de la duración de la guerra, que se suscitó en el país persa el pasado 28 de febrero después de una ofensiva estadounidense.
Aunque el presidente Donald Trump utiliza la red social Truth Social para aducir que el conflicto se traduciría a una guerra breve, el evento ya ha afectado el precio del combustible en la Isla.
Además, ha detenido el flujo de transportación marítima del estrecho de Ormuz. Es por esta vía marítima que se transita materia prima energética, petróleo sin refinar, hidrocarburos líquidos livianos, así como gasolina, diésel, “jet fuel”, propano, butano, lubricante, asfalto y petroquímicos. Igualmente, se transporta gas natural licuado y fertilizantes, vegetales, frutas, metales, minerales, aluminio y helio.
Pese a que Irán no le provee combustible a la Isla, el conflicto es una disrupción mundial que ocasiona un efecto dominó a nivel global al afectar a los países que sí nos proveen, como los europeos.
“Aunque nosotros no importamos (del estrecho de Ormuz), si los barcos dejan de pasar, va a aumentar (los precios del petróleo y sus derivados)”, explicó a Primera Hora la economista Chantal Benet Arbona, quien también ofreció el seminario y es economista sénior en la firma Inteligencia Económica. “No nos afecta directamente, pero al ellos verse afectados, va a aumentar los precios”, continuó.
“El conflicto está ocurriendo en el lugar donde (hay) más producción y derivados. El tema del petróleo, la energía, es el más que nos está afectando e inmediatamente la importación, porque ya entonces viene lo que es la cadena de suministros. El transporte marítimo se afecta. El tercer efecto es la incertidumbre que le crea al consumidor”, concordó Vélez Pizarro.
Benet Arbona analizó que, si el precio del petróleo aumenta a $10 por barril con la continuidad de la guerra, en litros llegará a 8.4 centavos. Así, el impacto del gasto anual adicional en Puerto Rico sería de $350 millones.
Sucesivamente, si el costo sube a $20 por barril, el precio en litros sería de 16.7 centavos ($700 millones en el impacto del gasto anual); de aumentar a $30 por barril, en litros aumentaría a 25.1 centavos (más de mil millones en el impacto del gasto anual).
El escenario global es uno en constante mutabilidad, máxime con la dispensa temporal que impuso Trump de 60 días en la Ley Jones con el fin de reducir los costos del transporte de petróleo, gas natural y otros productos. La intención es que estos productos lleguen en barcos de matrícula y bandera extranjera con mayor flexibilidad a puertos estadounidenses.
Aunque Puerto Rico no era el beneficiario primario en la mente de Trump al imponer la dispensa, podría beneficiarnos, reportó El Nuevo Día.
“Aun resolviéndose (la guerra), va a tomar tiempo. Si la guerra termina mañana, eso no quiere decir que la semana que viene todo esto se normaliza. Toda la cadena de suministros, equilibrarse todo el mercado de petróleo, todo va a tomar su tiempo. Así que, ojalá termine pronto”, indicó Vélez Pizarro.
No estábamos “peaches and cream”
Benet Arbona y Vélez Pizarro subrayaron que los efectos que arrastraría la guerra en Irán llegan en medio de otra guerra: la comercial.
Por más de un año, ya Trump impuso aranceles exorbitantes, dificultando ya la exportación e importación comercial.
“Antes de la guerra tampoco estábamos ‘peaches and cream’. Es una guerra comercial. Nunca he visto una guerra comercial (similar)”, dijo Vélez Pizarro.
Por lo tanto, al cierre de 2025, el precio de los alimentos mundialmente aumentó significativamente, tendencia que Benet Arbona proyectó continuaría al finalizar el primer trimestre de 2026.
Los alimentos con mayor alza han sido los aceites, lácteos y las carnes.
En total, el aumento en la canasta de alimentos a nivel global sumó a 4.3%. Los precios de los aceites subieron un 17.1%, de los lácteos a 13.1% y las carnes un 5.2%.
“Esto es a nivel global de ‘commodities’”, reiteró Benet Arbona al subrayar que Puerto Rico no es el único afectado por esta realidad.
Los incrementos en los precios de la comida no es un fenómeno aislado, sino producto de varios factores a nivel global, como: el costo de fertilizantes, los conflictos bélicos como la guerra entre Ucrania y Rusia que se desató en 2022 y los costos de materia prima.
Solo los cereales y el azúcar vieron una baja en precios, disminuyendo en 4.1% y 17%, respectivamente.
Efecto al consumidor
Esta incertidumbre ya ha tenido un impacto en el consumidor boricua, reveló una encuesta mensual que lleva a cabo Inteligencia Económica y Retail Group.
Los resultados de la encuesta más reciente, efectuada entre el 10 y el 15 de febrero, recogieron el sentir de más de 500 personas. No se incluyeron interrogantes con relación a la guerra de Irán, conflicto que inició el 28 de febrero.
“Nosotros realizamos estos números, estas proyecciones, tomando en consideración cómo está la situación a nivel global. Reconocemos que también estos conflictos bélicos dependen de situaciones que están enajenadas de la situación económica de Puerto Rico y política de Puerto Rico. Ya estos son factores externos y nosotros lo tomamos con ahora mismo lo que estamos viendo, si este conflicto se continúa o se agrava o empiezan a haber otros conflictos fuera del marco que teníamos previsto, ya entonces la situación y los números que presentamos pueden cambiar”, admitió Benet Arbona.
A través de los años, se ha demostrado que el índice de confianza del consumidor ha disminuido exponencialmente.
Para febrero de 2022, justo cuando inició la guerra entre Ucrania y Rusia, el índice general de expectativa de gastos del consumidor rondaba en el 50%. Cuatro años más tarde, esta cifra está en 28.3%.
“En aquel momento, hubo un efecto, pero no se sintió porque estábamos en el paradero, recibiendo todos los billones de dólares que fue la última ronda del dinero de COVID-19. Es difícil poder medir un evento en este contexto como este. La diferencia es que en este contexto ya no tenemos la liquidez pandémica. Al no tener la liquidez pandémica, sentimos de forma inmediata ese ‘disruption’, ese disloque en el petróleo global y, obviamente, el ecosistema empresarial está frágil (aranceles y costos de empresas)”, comentó Vélez Pizarro.
Los consumidores han intentado subsanar el impacto a sus finanzas. En 2025, el 51.54% de los encuestados admitieron que gastaron menos en visitar restaurantes o adquirir comida fuera de hogar. El 44.07% dijo que evitó hacer mejoras y renovaciones al hogar y otros 38.03% buscó maneras de reducir el costo de energía eléctrica, como con la implementación de placas solares.
Durante los primeros dos meses de 2026, la tendencia es similar, ya que el 58.4% de los entrevistados ha dejado de comprar comida rápida e ir a restaurantes. En este año, sin embargo, las medidas para reducir el costo de energía eléctrica han aumentado, con 36.4% de los encuestados buscando soluciones más económicas. El 34.7% sigue aplazando mejoras o renovaciones al hogar.
¿Y ahora qué?
A raíz de esto, Inteligencia Económica proyectó que, en 2026, el costo de vida se mantendrá alto y los consumidores serán más cautelosos cuando determinen en qué invertirán su dinero.
También, la firma pronosticó que el costo de energía continuará aumentando, los desembolsos de fondos federales se mantendrán como una apuesta económica y en Estados Unidos el impacto irá más allá de la gasolina, sobre todo después de las elecciones a medio término en noviembre.
A pesar de esto, Vélez Pizarro dijo sentir que Puerto Rico tiene varios factores a favor de su economía, como el valor militar que se demostró tras el arresto del expresidente venezolano Nicolás Maduro, el alto nivel de liquidez y actividad prestataria en el sector bancario, el turismo constante y el hecho de que “no hay crecimiento, pero tampoco hay colapso económico”.
De igual modo, detalló a este diario que otros dos factores benefician a la Isla: el Código de Incentivos de Puerto Rico, o la Ley 60 por atraer la inversión económica, aunque consideró que “tiene espacio para mejorar”, y la disminución de los éxodos, manteniendo la población de la Isla en 3.2 millones.


