MIAMI. Un mexicano que murió atropellado por un camión en Florida tras huir de agentes federales de inmigración estaba de vacaciones en Estados Unidos y tenía visa de turista, según un funcionario mexicano y un grupo que apoya a su esposa.

Juan Jairo Coronilla Durán, de 28 años, falleció el 14 de julio luego de que, según las autoridades, cruzara una concurrida carretera en San Agustín y se interpusiera en el camino de un camión. Su muerte fue la tercera en aproximadamente una semana relacionada con encuentros con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tras tiroteos fatales en Texas y Maine.

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Coronilla Durán viajó desde su ciudad natal, San Luis de la Paz, en el estado mexicano de Guanajuato a Atlanta, para visitar a familiares y amigos, según Isaret Jeffers, fundadora del Colectivo Árbol, un grupo que defiende los derechos de los trabajadores agrícolas. Según Jeffers, el hombre había permanecido en Georgia durante tres semanas antes de viajar a la costa este de Florida para disfrutar de las playas.

Las autoridades estadounidenses no han revelado públicamente su identidad, pero un funcionario mexicano confirmó su nombre. Jeffers indicó que Yezzika Alamilla, la esposa del hombre, les informó que este se encontraba de visita en Estados Unidos con una visa de turista.

El Departamento de Seguridad Nacional no respondió de inmediato a un correo electrónico enviado el martes para solicitar comentarios sobre si Coronilla Durán tenía una visa válida.

Las autoridades afirman que huyó de los agentes de inmigración.

Coronilla Durán era una de las cuatro personas que viajaban en un vehículo que se detuvo en el estacionamiento de una gasolinera antes de las 7 a. m. del día de su muerte. Los cuatro huyeron a pie durante un encuentro con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) y del Servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI). Uno de ellos cruzó rápidamente una carretera concurrida, interponiéndose en el camino del camión, según informó la Patrulla de Carreteras de Florida.

Se desconoce qué provocó el encuentro y qué sucedió con los otros tres ocupantes del vehículo.

La Patrulla de Carreteras y el Departamento de Seguridad Nacional no han proporcionado detalles adicionales, alegando que la investigación está en curso.

Un grupo de defensa afirma que su esposa buscó ayuda

Alamilla llamó al Colectivo Árbol, que brinda asesoría y asistencia legal a trabajadores agrícolas en Florida Central, al día siguiente del fallecimiento de su esposo, según Jeffers. Buscaba ayuda para viajar desde México y repatriar los restos de su esposo. La organización le compró un boleto de avión y la hospedó durante tres días, hasta el lunes, según relató. El consulado mexicano la ha estado ayudando desde entonces.

“Su esposa dijo que él estaba allí con una visa de turista. No entendía lo que estaba pasando”, dijo Jeffers. “Él no vino a trabajar; no estaba trabajando. Estaba aquí como turista”.

Alamilla “cree que tenía mucho miedo, y por eso huyó”, dijo Jeffers. Sus restos serán repatriados.

Según la información proporcionada por la viuda, Coronilla Durán “había estado en Estados Unidos por muy poco tiempo y tenía una visa de turista”, declaró Susana Guerra Vallejo, subsecretaria de Asistencia a Migrantes y Asuntos de Movilidad del estado mexicano de Guanajuato.

Indicó que Alamilla podrá ver el cuerpo de su esposo en la funeraria de Florida.

El cuerpo de Coronilla Durán será transportado a México en un vuelo comercial desde Orlando, informó Guerra Vallejo a The Associated Press. Será sepultado en su pueblo natal de San Luis de la Paz, una comunidad agrícola en Guanajuato ubicada a unos 260 kilómetros al noroeste de la Ciudad de México, agregó.

Coronilla Durán y Alamilla tenían dos hijos: una niña de 7 meses y un niño de 7 años, informó Jeffers.

La muerte de Coronilla Durán fue al menos la décima relacionada con encuentros con agentes de inmigración desde que el presidente Donald Trump lanzó su campaña de deportación masiva el año pasado. El gobierno mexicano informó que solicitó a las fiscalías estatales de Estados Unidos que revisen las muertes de migrantes bajo custodia del ICE o durante redadas para una posible persecución penal.