La vista preliminar en el caso de Anthonieska “Antho” Avilés Cabrera por el asesinato de Gabriela “Lela” Nicole Pratts Rosario se inició esta mañana con el testimonio de Betzaida Caratini Ortiz, quien alegó que vio cuando la progenitora de la imputada sacó de su cartera un objeto punzante y se lo entregó a su hija para agredir a la víctima.

A la joven, que tenía 17 años al momento de los hechos, se le radicaron cargos por los mismos delitos, en común y mutuo acuerdo con su progenitora, Elvia Cabrera Rivera, cuyo caso se encuentra en la etapa de juicio.

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Durante el interrogatorio del fiscal Orlando Velázquez Reyes, en la sala de la jueza Cristina Córdova Ponce, del Tribunal de Aibonito, Caratini Ortiz relató que observó cuando ‘Antho’ golpeó con la mano izquierda a Gabriela Nicole contra un vehículo y comenzó a agredirla como si fueran puños por el lado izquierdo del cuerpo, en dirección de abajo hacia arriba, con un objeto que describió con una longitud de unas cinco a seis pulgadas y de color negro y plateado.

La ama de casa, vecina de la madre de Antho, narró que tras participar en una actividad de cierre de verano del municipio llegó al desvío Roberto Colón junto a un grupo de amistades y observó a “Lela” y a su hermana Lismary paradas “tranquilas”, junto a dos jóvenes a quienes identificó por sus nombres, y una guagua “oscura” estacionada. Se desconoce al momento quién era el conductor de la misma.

Indicó que en el lugar se encontraban Miriathny y Fabiola, quienes discutían a gritos porque esta última no quería que su hermana mantuviera una relación sentimental con su pareja.

Caratini Ortiz dijo que escuchó un golpe y les pidió que no pelearan. En ese momento, “se quedaron hablando” y ella se retiró a una distancia de entre 16 y 17 pies, junto a su amiga Lechandra, para darles su espacio.

Luego llegó Elvia, “un poco agitada, preguntándome qué era lo que pasaba”, acompañada de sus hijas Anthiany, Anthonieska y Gaba (Gabriela Figueroa). Estaban a una distancia de unos 10 a 11 pies.

“Ella se voltea porque Anthonieska y Anthiany ya estaban discutiendo con Lismary y con Lela, que estaba al lado… ella estaba mirando la discusión hasta que Anthiany le da a Lismary y Anthonieska se mete y Gabriela (Lela) se mete a defender a su hermana… la estaba empujando para que no le dieran a Lismary”, narró la testigo.

Acto seguido, contó que presuntamente Anthonieska agredió con los puños a Gabriela.

“Como Elvia ya está mirando la pelea, ella se voltea, llega hasta donde estamos Lechandra y yo, le da la cartera a Lechandra, abre la cartera, rebuscó, se ve cuando ella empuña algo y saca algo con filo entre plateado y negro, con una longitud aproximada de cinco y medio a seis pulgadas, y se va directamente hacia Anthonieska”.

—¿Qué fue lo que usted vio que concluye que era punzante?, cuestionó el fiscal.—Que se veía como una punta, contestó la testigo.

—¿Qué hizo Elvia con ese objeto?, volvió a increpar el fiscal.—Se lo entregó a Anthonieska, expuso la testigo.

Una vez Elvia le entregó ese objeto a Anthonieska, la testigo indicó que esta “pegó a Lela contra el carro y empezó a darle como si fueran puños con el objeto en la mano”.

En ese momento, Caratini Ortiz se puso de pie y comenzó a imitar la agresión.

—¿Qué pasó entonces cuando Anthonieska está haciéndole eso a Lela?, preguntó el fiscal.

—Le está dando las puñaladas como si fueran puños. Yo quedo como en shock y siento un carro de momento. Me volteo a ver el carro y cuando miro de nuevo ya la nena estaba en el piso. Lela estaba en el piso tirada.

Caratini Ortiz relató que alguien comenzó a gritar repetidamente “la nena no responde”.

A su vez, le avisó a Lisandra: “tu hija, tu hija”, a lo que esta respondió que era su sobrina (ya que su difunto esposo era su tío), pero que se montara porque ya le había dicho a unos jóvenes que la colocaran en un vehículo.

En ese momento narró que la madre de Lela estaba en el piso peleando con Gaba (Gabriela Figueroa).

Indicó que Lisandra se levantó del piso, abordó el vehículo porque su hija ya estaba montada, realizaron un viraje en U y se dirigieron al hospital. Observó que la víctima estaba “monga” en ese momento.

Cuando se disponía a salir del desvío para subir una cuesta, llegó un joven que le pidió que le revisara la espalda porque le dolía. Al moverle el abrigo, observó que tenía una herida en el cuello, por lo que comenzó a hacerle presión para intentar detener el sangrado.

Otro menor le entregó un paño, el cual colocó sobre la herida, e insistió en que se fuera al hospital. Lo montaron en la guagua que estaba estacionada en las inmediaciones de la escena y les pidió que lo llevaran a la sala de emergencias.

Posteriormente, Elvia regresó para preguntar por el teléfono celular de Anthiany y, al decirle que no sabía, alguien se lo entregó y ella continuó caminando hacia la parte superior del desvío. La testigo no recordó con quién estaba.

Defensa señala discrepancias

La licenciada María Soledad Sáez Matos, quien encabeza la defensa de la imputada junto a Anthelyn Jiménez Emmanueli, de la Sociedad para la Asistencia Legal (SAL) centró sus preguntas en las inconsistencias en los testimonios que ofreció durante la entrevista al agente investigador, Ángel Torres Romero, en dos declaraciones juradas con fecha del 14 y 18 de agosto de 2025, a la fiscal Brenda Lee Soto y durante dos días en la vista preliminar contra la madre de la imputada.

Entre las diferencias apuntó que de acuerdo con las dos declaraciones juradas que suscribió en ningún momento dice que vio a Antho apuñalar a Lela, solo que la observó moviendo el brazo como si estuviera dando puños y que no fue hasta que llegó al hospital que se enteró que la habían agredido de esa manera.

Ni supo responder si había otras personas armadas ni las circunstancias en las que el joven fue apuñalado.

“En su declaración jurada dice, se llevan a Gabriela para el hospital y fui al hospital y ahí es que me entero que Gabriela está apuñalada. En su declaración jurada no dice nada de apuñalamiento”, sostuvo la licenciada Sáez Matos, al confrontar a la mujer.

En el transcurso de su cuestionario en varias ocasiones Caratini Ortiz argumentó que le ofreció su versión detallada de los sucesos en las entrevistas y declaraciones juradas y al cuestionarle que faltaba información le respondía que firmara que “así estaba bien”.

Algunos aspectos en lo que ocurrió fue cuando no narró que vio cuando Fabiola golpeó a Mariathny en la boca y sangró, solo aparece que escuchó un ruido y les pidió que dejaran de pelear.

También hay dos versiones sobre el momento en que ve a Gabriela Nicole en el piso, una que se volteó para encender un cigarrillo porque no quería ser parte de la pelea y otra que escuchó que un vehículo color rojo transitaba a velocidad y viró la cabeza para verlo ya que estaba en medio de la carretera y al mirar de nuevo ya la menor estaba en el piso.

Tampoco dijo en sus declaraciones anteriores que Anthonieska recostó a Gabriela Nicole contra un vehículo para agredirla.

“No vi todo, pero vi cuando pasó.”, exclamó la testigo.

Sobre el joven apuñalado explicó que en el lado en el que se encontraba no vio a ningún varón peleando o interviniendo en la pelea y a pesar de que aseguró que no había nadie más armado, no pudo asegurar lo que le ocurrió.

A preguntas de la licenciada Sáez Matos, se justificó indicando que “me enfoqué en lo que le pasó a la nena.”

En esa línea de preguntas surgió que un joven al que identificó como Reinaldo haló a Lismary para separarla de la pelea, aun cuando en sus expresiones iniciales bajo juramento el dato no aparece plasmado.

En primera instancia la licenciada comenzó con la descripción del objeto que alegó le entregó Cabrera Rivera a su hija, del cual no ofreció detalles al investigador; en la declaración jurada del 14 de agosto del año pasado se refirió como “algo que tenía una punta” y cuatro días después se refirió a que tenía una punta de unas dos y media a tres pulgadas, “no era muy ancha ni muy finita y se ve entre plateada y negra cuando la está sacando de la cartera”.

Al admitir que en las declaraciones juradas hay “detalles distintos”, Sáez Matos, repasó los documentos para establecer que, en el documento del 14 de agosto, una fecha más cercana a los hechos no dijo que el objeto era negro y plateado, como declaró hoy a preguntas del fiscal Velázquez Reyes, ni tampoco ofreció una medida de cinco y medio a seis pulgadas, como explicó en la vista preliminar de Cabrera Rivera cuando le tomaron las medidas de sus dedos con una regla y en el día de hoy.

La testigo alegó que a pesar de que en la declaración jurada que firmó aparece que el objeto medía entre dos y media a tres pulgadas de longitud, “ahí dice eso, pero yo no cogí la medida”. Tampoco le hizo la corrección a la fiscalía.

La testigo respondió a preguntas de la licenciada Sáez Matos, que a todos los fiscales que la entrevistaron les había dicho que el objeto medía entre 5 y 6 pulgadas y que la fiscal Soto no incluyó ese dato en las declaraciones juradas. Después dijo que no sabe de medidas.

Al igual ocurrió con la descripción del color de la cartera de Cabrera Rivera, de la cual se alega sacó el objeto punzante que le entregó a su hija en medio de la pelea con la víctima.

Además, la defensa llevó un mapa de la zona para que marcara la distancia del lugar donde dónde se encontraba al momento del crimen y en otros momentos. Esta confirmó que el incidente ocurrió de frente a ella.

Según lo que pudo observar del ángulo donde estaba en las peleas participaron de 10 a 11 personas.

La vista preliminar continuará el 12 de febrero.