Defensa de Elvia Cabrera tiene su turno para interrogar al investigador del crimen de Gabriela Nicole
El juicio por jurado entra hoy en su decimoséptimo día.
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El juicio por jurado contra Elvia Cabrera Rivera quien enfrenta cargos de asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas, por el asesinato de la a adolescente Gabriela Nicole Pratts, entra este miércoles, en su decimoséptimo día con el contrainterrogatorio al agente investigador Ángel Torres Romero, adscrito a la División de Homicidios del CIC de Aibonito, en la sala del juez Luis S. Barreto Altieri.
Cabrera Rivera es coacusada junto a su hija Anthonieska “Antho” Avilés Carera, por el asesinato a puñaladas de Pratts Rosario, de 16 años, ocurrido el 11 de agosto de 2025, en el desvío Roberto Colón, en Aibonito, en medio de varias peleas.
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El viernes de la semana pasada durante el interrogatorio de la fiscal Silda M. Rubio Barreto, Torres Romero reafirmó que la testigo Gabriela “Gaba” Figueroa Arroyo (mejor amiga de Anthonieska), declaró que, al llegar del desvío a la Placita Martínez, Avilés Cabrera, le dijo poco después de ocurridos los hechos, “Gaba, Gaba, la apuñalé”, mientras le mostraba las manos con sangre y cortaduras.
La joven acudió voluntariamente al cuartel junto a sus padres para prestar su declaración de los hechos y le narró detalles de la pelea.
También reveló que, mientras entrevistaba a Figueroa Arroyo en la comandancia de Aibonito, Elvia Cabrera, Anthonieska y su hermana Anthiany llegaron al cuartel del distrito de Aibonito por cuenta propia, sin haber sido citadas.
Según su testimonio, las tres se acogieron a su derecho constitucional a no declarar, por lo que solo se les leyeron las advertencias de ley.
A su vez, el investigador le mostró al jurado una peinilla color rosa incompleta, de la cual, según explicó, no se pudo establecer si formaba parte del arma utilizada en los hechos, ya que la pieza principal, que podría ser un arma filosa, no fue recuperada en la escena.
El Ministerio Público no ha establecido que se trate del arma homicida.
Su testimonio incluyó la presunta identificación de la joven vestida de azul mencionada previamente por el menor de edad que fue herido en el incidente, quien alegó fue la primera persona en agredir a la víctima con golpes por la espalda, quien fue identificada como Karelin que era la pareja de Miriatny hermana paterna de Anthonieska.
“Al coger el bolígrafo (Anthonieska) se le vieron en la mano derecha unas cortaduras en el dedo pequeño y en la palma de la mano”, aseveró el investigador.
Esa información de lo que usted había observado, ¿cómo corroboraba con la información que había dado Gabriela Figueroa Arroyo a las 11:39 de la mañana?, cuestionó la fiscal.
“Se corroboraba que lo que Gabriela había narrado era lo correcto”, afirmó.
En relación a las manos de Anthonieska, ¿qué Gabriela Figueroa Arroyo le dijo a usted?
“Que le enseñó las manos que estaba cortadas en el área de la Placita Martínez”, sostuvo Torres Romero.
Luego le informó a la fiscal Brenda Liz Soto Santiago que tenía una sospechosa identificada, por lo que esta le dio instrucciones a buscar las colindancias para preparar la orden de allanamiento la casa de Cabrera Rivera, en la comunidad El Coquí y ocupar su vehículo Toyota Corolla. Lo cual se concretó.
Otro aspecto que salió a relucir fue que el día 13 de agosto de 2025, confirmó mediante la observación de un vídeo que la ropa entregada no era la que vestían esa noche y madrugada.
En resumen, el agente indicó que fueron tres testigos quienes vieron a Cabrera Rivera sacando algo de su cartera y entregarlo a su hija.


