La desaparición o secuestro de Rolando Salas Jusino el 7 de julio de 1999 de un parque en la urbanización Colinas del Plata en Toa Alta, es posiblemente el más notorio de los casos de niños desaparecidos en Puerto Rico.

El caso de Rolandito, que en aquel momento tenía cuatro años, cuando alguien se lo llevó en una guagua de un parque que colindaba con el patio trasero de su casa, tuvo la atención mediática desde el primer momento, no solo por las circunstancias que rodeaban el caso, sino también por las numerosas gestiones que han hecho las agencias policiales para intentar localizar al niño o esclarecer su desaparición.

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Desde el inicio del caso, el nombre de Roberto Gotay Valcárcel, expareja de la madre de Rolandito, Iris Jusino, salió a relucir. Esa tarde, Gotay Valcárcel, visitó la residencia de la mujer en violación a una orden de protección por violencia doméstica en su contra y le pidió permiso para llevar al niño a comprarle una bicicleta, pero ella no se lo permitió.

Se sospechaba que, de salida, el hombre se detuvo en el parque de la urbanización Colinas del Plata, en Toa Alta, donde Rolandito jugaba con otro niño, quien dijo que un sujeto se llevó al menor en su guagua.

Tras ser arrestado por violar la orden de protección, Gotay Valcárcel admitió que le dijo a su expareja que “te voy a hacer daño con lo más que te duele”, pero aseguró que lo hizo en tono de broma.

Gotay Valcárcel ha estado en prisión en varias ocasiones en Puerto Rico y en Florida, donde en una ocasión enfrentó cargos por robo de mercancía. En 2014 violó una probatoria expedida en el estado de la Florida al viajar sin permiso a Puerto Rico tras ser sentenciado a cumplir dos años en libertad supervisada por apropiarse ilegalmente de mercancía en una tienda en el mencionado estado. En aquella ocasión fue arrestado en Corozal y extraditado a la Florida.

Aunque sigue siendo el principal sospechoso de la desaparición del menor, Gotay Valcárcel nunca ha sido acusado o vinculado directamente con los hechos.

A 27 años de la desaparición de Rolandito, han sido múltiples las gestiones que la Policía de Puerto Rico, el FBI, la Interpol y otras agencias han hecho para intentar dar con el menor, pero todas han resultado infructuosas.

Agentes de la Policía han viajado a Massachussetts, Connecticut, Florida y otras áreas, siguiendo confidencias que ubicaban a Rolandito, quien hoy tendría 31 años, en esos lugares.

Su padre y otros familiares también visitaron Boston, la República Dominicana y otras zonas, ante pistas sobre la posible presencia del menor, sin éxito.

La Policía también visitó terrenos y propiedades en Corozal y Toa Alta donde realizaron búsquedas ante confidencias de que el menor fue asesinado y sepultado en uno de esos lugares. En el 2006 también se realizó una búsqueda en el barrio Unibón de Morovis, cerca de donde residían familiares de Gotay Valcarcel, luego que años antes una vidente dijera que el niño había sido sepultado en el lugar.

En el 2010 el NIE también allanó una residencia en el barrio Cuchillas de Cataño, donde ocuparon unas osamentas y tras su análisis concluyeron que eran de animales. También en el 2019, nueva información llevó a la Policía a inspeccionar un pozo séptico en una urbanización de Toa Alta, pero no hallaron nada.

La búsqueda pareció reavivarse en el 2022, cuando surgió información de que Rolandito vivía en el estado de Florida, pero se determinó que no era él. Tas reabrirse la oficina del Interpol en Puerto Rico, en el 2023 surgió nueva información nueva información apuntaba a que estaba en Connecticut.

El gran parecido de la persona con Rolandito llevó a los agentes de Interpol a obtener una muestra de ADN en el verano del 2024, la que resultó negativa. El 5 de agosto del 2024, el FBI reveló que meses antes habían recibido la misma confidencia, que la habían descartado y que la Interpol y la Policía fueron notificadas inmediatamente.