El sospechoso del asalto que culminó con la muerte de Allan Sahel Cordero Rosario, empleado e hijo del propietario de la casa de empeño Money Flash Pawn Shop, también conocida como CJ Joyeros, en Quebradillas, enfrenta cargos federales por el crimen ocurrido el lunes, 27 de julio.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) informó el miércoles que Reinaldo Fernández González fue acusado mediante una denuncia criminal por violaciones a la Ley Hobbs y por asesinato mediante el uso de un arma de fuego en relación con el robo y el tiroteo fatal, bajo el Código de Estados Unidos.

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La Ley Hobbs prohíbe el robo y la extorsión, así como sus tentativas, cuando estos delitos afectan, de cualquier manera o en cualquier grado, el comercio interestatal o extranjero.

Una hora dentro del negocio

Según la declaración jurada presentada por el FBI, la Policía de Puerto Rico respondió a la casa de empeño alrededor de las 4:18 de la tarde del 27 de julio, tras recibir una llamada al Sistema 9-1-1 alertando sobre un robo y una persona herida de bala.

Al llegar al establecimiento, los agentes encontraron sin vida a Cordero Rosario, quien trabajaba en el negocio familiar.

De acuerdo con la investigación federal, las cámaras de seguridad captaron a Fernández González dentro de la tienda durante aproximadamente una hora. Las grabaciones lo muestran entrando y saliendo del establecimiento en varias ocasiones antes de dispararle fatalmente a la víctima.

Las imágenes también lo muestran tomando varias prendas y huyendo a pie del lugar.

Luego de divulgar imágenes del sospechoso en redes sociales y medios de comunicación, varios testigos lo identificaron. Agentes de la Policía de Puerto Rico lo localizaron y detuvieron el 28 de julio en Quebradillas. Posteriormente, tras analizar evidencia adicional, agentes del FBI formalizaron su arresto.

Mientras era escoltado por agentes del FBI, Fernández González expresó arrepentimiento por lo ocurrido y pidió perdón por “la estupidez que hice”, además de enviar un mensaje a los seres queridos de la víctima: “que lo siento mucho”, según un vídeo publicado por Telenoticias.

FBI asegura que confesó el crimen

Según la querella criminal, Fernández González admitió ante agentes federales que había planificado el robo.

Además, confesó que entró al negocio con el rostro cubierto de grasa para evitar ser reconocido y que utilizó una pistola Glock calibre 9 milímetros, la cual poseía ilegalmente, para dispararle a Cordero Rosario y llevarse prendas.

Fernández González compareció el 29 de julio ante la jueza federal Mariana Bauzá Almonte, donde el Gobierno federal solicitó que permanezca detenido.