“Esos niños nos han sacado lágrimas a todos”.

Los agentes de la División de Inteligencia y Arrestos de Carolina, acostumbrados a ejercer el lado punitivo de la ley mediante el diligenciamiento de órdenes de allanamiento, persecuciones y detenciones, jamás pensaron que ayer, al abrir de golpe las puertas de una residencia en el sector Villa Santa del barrio La Central, en Canóvanas, tendrían que rescatar a cinco niños que vivían en condiciones deplorables e inhumanas.

El olor a orín mezclado con el de la comida podrida, ante la mirada atónita de los pequeños indefensos, que estaban en un colchón más sucio que los encontrados en un vertedero, los despertó a una realidad de la que mucho se habla, pero poco se previene.

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En medio de la tensión que producen los arrestos, la incautación de material ilícito -que estaba al alcance de los menores, regado por el piso y sobre una mesa en la cocina- los agentes cumplieron con su deber, teniendo como norte la protección de las víctimas inocentes.

Las criaturas eran tres niñas y dos varones entre los dos meses de nacido y los 10 años de edad.

En estas condiciones estaba la vivienda allanada.
En estas condiciones estaba la vivienda allanada. (Suministrada por la Policía)

Así lo narraron a Primera Hora el teniente Ángel Baerga, director de la división y el director del negociado, el inspector Joey Fontánez.

“Da la causalidad de los agentes que cargaron a los bebos (fuera de la residencia allanada), pues ellos tienen bebos recién nacidos, por eso los cargaron como si fueran de ellos. Fue triste. No nos esperábamos encontrar con una escena así”, se lamentó el teniente Baerga, aludiendo a las imágenes de los uniformados que tomaron en sus brazos a los dos niños más pequeños, de dos meses y 1 año de edad.

En la residencia se ocupó marihuana, cocaína, crack, una pistola, dos cargadores regulares y uno tipo tambor; municiones y una pistola calibre 9 milímetros modificada para disparar en automático. También se halló una mascota, que fue atendida por la Unidad de Control y Bienestar de Animales.

Tras el allanamiento, se arrestó una pareja de 18 años, a una mujer de 36 años y a un joven de 28 años, padre de una de las tres niñas. Ninguno tenía antecedentes penales.

Dibujan una sonrisa

En medio de la tristeza y confusión por la que atraviesan los niños, los agentes compraron un bizcocho de cumpleaños a una de las tres niñas, que cumplía sus siete años precisamente ayer, logrando que recobrara su sonrisa.

“Una vez llegamos a la comandancia de Carolina, en medio de la investigación, mientras se tomaban los datos de los niños y las fechas de nacimiento para verificar la edad, ahí es que nos enteramos de que era el cumpleaños de una de las niñas, que cumplió siete años. Los agentes decidieron mandar a buscar un bizcocho para celebrárselo”, contó Fontánez.

En estas condiciones estaba la vivienda allanada.
En estas condiciones estaba la vivienda allanada. (Suministrada por la Policía)

Para el inspector, el rostro de la niña “valía un millón”, ya que inicialmente se sorprendió y hasta quedó en “shock” mientras les preguntaba con insistencia e incredulidad si el bizcocho era para ella.

“Estaba feliz. Estaban (todas las niñas) en un área de juego en la comandancia de Carolina. Le hicimos el cumpleaños y era toda felicidad. Ella manifestó que lo iba a compartir con sus hermanitos y pidió que le guardaran un pedazo a su mamá”, agregó Fontánez.

El teniente Baerga intervino para decir que hasta “comenzó a bailar de la alegría... Yo sé que este cumpleaños jamás lo va a olvidar”.

Mientras celebraban, llegaron los regalos que fueron enviados por la alcaldesa de Canóvanas, Lornna Soto, entre ellos “la casa de Barbie que yo quería”, como bien dijo la cumpleañera.

También entregaron pañales desechables, ropa, juguetes, coches y cunas, entre otros artículos de primera necesidad.

Se han acercado ciudadanos, se han comunicado por las mismas redes y nos han llamado a la oficina poniéndose a disposición para donar las cosas que necesiten”, enfatizó Baerga.

Soto, por su parte, en declaraciones escritas, manifestó su profunda preocupación ante el caso, reiterando su compromiso con la protección de la niñez y el bienestar de las familias canovanenses.

“Como madre, como alcaldesa y como ser humano, me duele profundamente conocer situaciones en las que niños y niñas son expuestos a condiciones infrahumanas que atentan contra su bienestar, su salud y su dignidad. En Canóvanas no podemos ni vamos a mirar hacia otro lado cuando la vida y la seguridad de nuestros menores están en riesgo”, sostuvo.“Este caso también nos recuerda una realidad que no podemos ignorar: muchas madres y familias viven en entornos de violencia, abandono o condiciones extremas, y en ocasiones el miedo, la dependencia emocional o la falta de recursos les impide pedir ayuda. A esas madres quiero decirles con claridad no están solas y sí existen alternativas”, añadió.La alcaldesa enfatizó que municipio cuenta con servicios de apoyo, orientación y acompañamiento y, de manera especial, con un refugio seguro para mujeres y sus hijos, donde pueden recibir protección, apoyo emocional y la oportunidad de iniciar una nueva etapa lejos de la violencia.

En estas condiciones estaba la vivienda allanada.
En estas condiciones estaba la vivienda allanada. (Suministrada por la Policía)

“Nuestro compromiso es firme de proteger a nuestros niños, apoyar a las madres y actuar con sensibilidad, pero también con responsabilidad. Nadie merece vivir con miedo ni crecer en condiciones que vulneren su dignidad”, afirmó.

Interioridades del caso

El recién nacido y el niño de un año son hijos de la jovencita de 18 años, que es hija de la mujer de 36 años arrestada. Mientras, que el joven (18) es novio de la adolescente, pero no es el padre de los menores.

Durante una entrevista a la progenitora del joven, esta indicó que su hijo le había dicho que trabajaba de noche en el hipódromo y no pensó que estuviera pernoctando en esa casa.

El otro detenido de 28 años, con casos previos en el Departamento de la Familia, es padre de la menor que cumplió años. Según el teniente Baerga, escuchó que la niña le pidió a su mamá que la dejara quedarse con su papá la noche anterior al allanamiento.

De hecho, la niña de siete años llama a los más pequeños como “sus sobrinos”.

El Departamento de la Familia asumió la custodia de todos los menores y a los más pequeños se les bañó y cambió de ropa, debido a la falta de aseo en que se encontraban. Como lo establece el protocolo, todos serían llevados a un hospital para una evaluación médica.

También se hizo un referido al Departamento de Educación para entrevistar a los maestros de las niñas que asistían a la escuela.

Personal de la Administración de Control de Drogas (DEA, en inglés), evalúa si tomará jurisdicción del caso.