Una herida de arma blanca que le causó la muerte a Gabriela Nicole “Lela” Pratts Rosario, de 16 años, la madrugada del 11 de agosto de 2025 en el desvío Roberto Colón, en Aibonito, fue la que perforó su corazón.

Así lo reafirmó durante el vigésimo día de juicio por jurado en la sala del juez Luis S. Barreto Altieri, contra Elvia Cabrera Rivera, el patólogo forense Javier Gustavo Serrano, del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), quien realizó la autopsia.

La menor recibió 11 heridas de arma blanca, una alargada en la parte posterior derecha de la cabeza, cuatro en el tórax, cinco en el muslo y glúteo izquierdo y otra en el antebrazo derecho que es de defensa, de las cuales detalló el tipo de herida, su tamaño, trayectoria, longitud, ancho y profundidad, durante el interrogatorio de la fiscal Silda M. Rubio Barreto.

Relacionadas

Mientras se discutía la admisión como evidencia de 30 fotos de la autopsia la madre de la menor Lisandra Rosario se descompensó y salió llorando de sala junto a su hija y otros familiares.

La herida mortal fue descrita como punzante tipo media luna o de sol truncado más profunda que la parte exterior, agregó el perito.

“Esta herida tiene una trayectoria que va de izquierda a derecha, ligeramente de adelante hacia atrás y ligeramente de abajo hacia arriba. Al hacerlo, perfora la piel, el tejido subcutáneo y músculo del aspecto anterior lateral de la base del hemitórax izquierdo, perfora el músculo intercostal... penetra al interior de la cavidad toráxica, perfora el saco pericárdico (que envuelve al corazón) y perfora el ápice del corazón, llegando a extenderse hasta el interior de la cavidad ventricular”, declaró el Dr. Serrano.

La herida del lado izquierdo del tórax penetró unas 5 pulgadas de profundidad, detalló Serrano, quien tomó las medidas con el mango de un bisturí.

Expuso que no se encontraron fragmentos de metal o la hoja de un arma en el interior del cuerpo de la fallecida.

El grosor de la hoja se estima en 1/8 de pulgada y si se comparan los bordes de las heridas “posiblemente es un arma con dos bordes filosos a cada lado”.

El perito opinó que, de la evaluación de las heridas que recibió la víctima, entiende que puede haber sido utilizado una sola arma con una hoja alargada de por lo menos cinco pulgadas de largo.

No obstante, durante el contrainterrogatorio de la licenciada Mayra López Mulero, replicó que no puede aseverar de manera absoluta que se haya utilizado más de un arma. “De forma absoluta yo no lo puedo descartar”.

En su línea de interrogatorio le increpó si existe la posibilidad de que las heridas fueron infligidas con armas blancas con características similares. “Eso es una posibilidad”, pero no puede descartar tampoco que haya sido un solo atacante con un arma blanca.

¿Usted no puede decir que fue un punzón lo que provocó esas heridas?, cuestionó López Mulero.

No, no me parece.

¿Sería correcto decirle a las damas y caballeros del jurado que fue con una navaja?

No, no me parece.

¿Usted no puede decirle a las damas y caballeros del jurado distinguido doctor que se tratara de una cuchilla?

No. Lo mismo respondió al preguntarle si fueron infligidas con un bolígrafo.

A su vez, confirmó que la Policía no le entregó un arma blanca para que comparara las heridas, lo que no le impide hacer su trabajo, pero se lo limita.

El tipo de herida explicó, permitió una pérdida sustancial de sangre y el colapso del pulmón izquierdo, lo que eventualmente le produjo la muerte.

“Esa perforación va a producir una pérdida masiva de sangre hacia el interior del saco pericárdico y de las cavidades toráxicas. Al momento de la autopsia nosotros recuperamos 10 gramos de sangre coagulada dentro del saco pericárdico y 20 mililitros de sangre fluida en el saco pericárdico nada más. En la cavidad toráxica derecha tenía 200 mililitros de sangre fresca y en la cavidad toráxica izquierda tenía 500 gramos de sangre que es prácticamente un litro de sangre...sin contar la que pudo haber perdido”, estableció el patólogo.

“En base a la evidencia que tenemos la causa de la muerte se atribuyó a heridas de arma blanca”, indicó el patólogo. La manera de muerte se calificó como un homicidio, que en su campo de trabajo significa la muerte a manos de otra persona.

Gabriela Nicole no ingirió alcohol, drogas, ni ninguna sustancia tóxica que pudiera influenciar su conducta, según se certificó en los resultados de los análisis de las muestras tomadas de los fluidos corporales, observó.

Cuando la fiscal lo abordó para que comparara las heridas en la mano de Anthonieska Aviles con las del cadáver, respondió que como no las evaluó sería irresponsable de su parte hacer alguna afirmación.

Sostuvo que los resultados de ADN realizadas mediante el método de raspado de uñas, reveló que solo encontraron el de la occisa.

Trascendió que el cuerpo de la víctima llegó desnudo al ICF. No se reveló lo que ocurrió con su ropa y calzado.

El martes de la semana próxima continúa el juicio.