Parece un chiste pero no lo es. Y es que a pocos minutos de un registrarse un fuerte temblor, la gente se desborda en las redes sociales a hablar de su experiencia, su miedo... y su  hambre.

"Me voy a hacer un sándwich", dijo una, mientras otro decía que "quería acabar con la nevera". Muchos se preguntarán,  ¿pero quién piensa en comida en un momento como ese? Pues la mayoría, según nos afirmó el psicólogo Javier Piazza.

"Muchas veces, cuando hay un trauma de susto, suben los niveles de ansiedad y las personas la bajan a través de la comida", revela el médico, indicando que ir detrás de una caja de donas no es la única forma de calmarse. "Pueden bajar  el estrés a través del sexo, y otros, si las tiendas hubieran estado abiertas, hubieran salido a comprar... no es extraño".

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Orar, limpiar y ponerse a organizar su colección de CDs también son reacciones esperadas y comunes. "Son alternativas  que usa la gente para bajar los niveles de ansiedad, porque el susto fue grande, no fue un jamaqueoncito sino que duró  unos segundos".

¿Otros desvíos del miedo?

Burlarse de nosotros mismos. "El puertorriqueño gusta de hacer chistes y usar  la jocosidad para bajar la tensión".

Sin embargo, un temblor no es cosa de risa, y Piazza fue enfático en que "hay que buscar la calma. Tenemos niños y  adolescentes que están teniendo miedo por el susto que pasaron y porque hay gente que está anunciando un terremoto  grande en el futuro, lo que crea una crisis en las personas".

¿El mejor remedio?

Prepararse, prepararse y prepararse. "Los temblores no son predecibles, por lo que lo más importante  es que, cuando las personas tienen una ruta de salida, sus bultos listos para cualquier cosa y áreas seguras para refugiarse, eso les da algo de seguridad. Las acciones proactivas que tengan pueden darles control dentro de la  incertidumbre".

Así que, luego del remezón, si no tiene un plan de seguridad pues busque a su familia, siéntese y definan una estrategia que todos conozcan. Si es necesario, póngalo por escrito y saque fotocopias para que todos tengan claro qué hacer (las  puede guardar en su bulto de emergencia) y tomen acciones concretas -y seguras- para resguardarse, en caso de un  nuevo sacudón.

El doctor Javier Piazza labora con Servicios Psicológicos Raigambre. Para consultas, puede llamar al 787-292-0205.