Vanessa Rodríguez vive en San Juan, pero siempre que tiene oportunidad de visitar a su familia en el área oeste, aprovecha la oportunidad para ir a hacer “compra” en la Plaza del Mercado de Mayagüez.

Allí, se suple de una gran cantidad de verduras, hortalizas y frutas como papaya, sandía y claro, el famoso mangó mayagüezano.

“Cada vez que vengo a Mayagüez, vengo a la plaza y me llevo algunos para San Juan. Yo creo que la gente no ha dejado de consumir el mangó”, sostuvo Rodríguez mientras observaba algunos frutos en uno de los kioscos.

Y es que, contrario a frutas cítricas como la china y la mandarina, que han sido afectados por bacterias y plagas que han mermado su producción, el mangó sigue siendo uno de los frutos que más se produce en Puerto Rico y, en muchas ocasiones, de forma silvestre.

Por eso, Mayagüez todavía sabe a mangó.

“Yo te diría que este año hay exceso de mangó”, sostuvo, por su parte, José Fernández, dueño de uno de los establecimientos en la Plaza del Mercado de Mayagüez.

“La gente siempre viene a buscarlos. Por lo menos, en mi kiosco, lo piden mucho en frutas enteras o en jugos y batidas”, sostuvo, por su parte, José Fernández, dueño de uno de los establecimientos en la Plaza del Mercado de Mayagüez.

Según un artículo publicado en el portal cibernético mayagüezsabeamango.com, el árbol de mangó -cuyo nombre científico es Mangifera Índica- tiene precisamente su origen en la India, partes de Birmania y Tailandia. Curiosamente, en otras partes del mundo se conoce como mango, palabra llana sin la tilde en la última letra.

Existen sobre 30 variedades de mangós en Puerto Rico, aunque los más conocidos son el mangotino, el mangó largo y el mayagüezano, que se distingue por ser más pequeño, bien jugoso y dulce.

En la zona Sur es donde más se cultiva para efectos de venta al por mayor e incluso, exportación, mientras que en el Oeste, abundan los árboles a orillas de la carretera.

Y es precisamente la abundancia de árboles de mangós lo que, a juicio de Edén González, no ha permitido que se vendan más en su kiosco en la Plaza del Mercado.

“La venta está floja. Hay demasiado mangós y la gente no los compra porque prefieren pararse en la carretera y recogerlos del piso. A veces se pierden de tantos que hay”, sostuvo González, quien lleva 30 años con su establecimiento de frutas y verduras en Mayagüez.

“Yo los tengo a 10 x $1 y siempre cae algo, pero otras frutas se venden más”, agregó.

Un breve recogido por la carretera PR-2 de Mayagüez a Añasco y la PR-115 de Añasco a Rincón evidenció la gran cantidad de frutos que se pudren a orillas de la carretera, mientras en otras zonas los conductores se detienen, sacan una bolsa de su vehículo y lo llenan de frutos para consumo personal o reventa.

Por lo pronto, el mangó seguirá siendo una de las frutas más consumidas por los boricuas, sea en su forma natural o confeccionada en dulces o jaleas, entre otras modalidades, mientras Mayagüez y toda la zona oeste seguirá con su inconfundible sabor a mangó.

La abundancia de árboles de mangós, a juicio de Edén González, no ha permitido que se vendan más en su kiosco en la Plaza del Mercado. (Para Suroeste / Gerardo Castillo)

Un breve recogido por la carretera PR-2 de Mayagüez a Añasco y la PR-115 de Añasco a Rincón evidenció la gran cantidad de frutos que se pudren a orillas de la carretera. (Para Suroeste / Gerardo Castillo)