Empleado boricua del TSA clama por ayuda ante el cierre federal
Para “tratar de extender que los compañeros puedan seguir yendo a trabajar”.

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Afectados desde hace ya un mes por el impase congresional para fijar un presupuesto para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), un líder sindical y empleado de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, en inglés), José Ortiz, reclamó este miércoles “empatía y paciencia, más de lo normal, porque estamos haciendo más de lo que podemos”.
El vicepresidente de la American Federation of Government Employees (AFGE) relató la penuria que atraviesan los empleados afectados en la agencia, que a finales de febrero cobraron entre $20 a $50 y el sábado pasado ya no recibieron ninguna paga.
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Explicó que, entre los altos precios de la gasolina y las deudas que arrastran del cierre del gobierno federal registrado entre octubre y noviembre, la situación económica que atraviesan es insostenible.
“La situación económica de los compañeros es grave”, aseguró.
El problema que atraviesen es que para este cierre federal parcial no han obtenido ninguna ayuda relacionada a alimentos, búsqueda de trabajo u otros servicios que extendió el gobierno y entidades sin fines de lucro para ayudar a los empleados afectados por el tranque presupuestario. Tampoco se ha aprobado la legislación estatal (Proyecto del Senado 844) que se impulsó para que las instituciones financieras detuvieran algunos cobros, como los de hipoteca, para ayudarles a sostenerse en estos cierres del gobierno federal.
El cierre federal para empleados del DHS inició a la medianoche del sábado 31 de enero de 2026. Pero, los percances para cobrar iniciaron el 18 de febrero.
Ortiz indicó que, por regla de la agencia, no puede divulgar cuántos empleados tiene TSA en la Isla y están afectados por este cierre. No obstante, relató las vicisitudes que atraviesan.
“Básicamente, nosotros estamos tratando de salir de los estragos que causó el ‘shutdown’ anterior, que fue de 43 días. Muchos de los empleados viven cheque a cheque, como muchas personas en Puerto Rico. Aunque seamos empleados federal, no somos los más remunerados de los empleados del DHS. De hecho, creo que somos los que menos cobramos. Teniendo ese ‘background’, pues ya muchos de los que tenían ahorros tuvieron que utilizarlos completamente para poder bregar con el otro ‘shutdown’, que fue del gobierno entero. Habiendo dicho eso, cuando empieza este (cierre), no tienen todavía nada ‘ready’ para poder bandearse. Así que todos estamos atrasados”, afirmó el líder sindical.
Rechazó que los empleados del TSA estén llamando para reportarse enfermos y no atender parte de su función principal, que es brindar seguridad en los aeropuertos.
Debido al ausentismo que se ha registrado, desde principios de marzo se han registrado largas filas en los puntos de cotejos del aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín. Además, se tuvo que cerrar el punto de cotejo que había en la zona de Jet Blue. En la actualidad hay una sola destinada para la verificación de las identificaciones de los pasajeros.
Ortiz aludió a que no sólo la situación económica afecta a los empleados, sino su situación emocional.
“Los compañeros están siendo honestos y transparentes cuando ellos llaman. Están diciendo que es que no tienen recursos para presentarse a trabajar, muchos de ellos habiendo estado yendo hasta ayer. Ayer mismo me llamaron compañeros que ya no podían más, que no tiene para gasolina, que no pueden pagar el cuido de su hija, que no tienen con quién dejarla, compañeros llorando de la frustración, compañeros llorando en los puntos de seguridad una vez ponchan o están en su ‘break’”, relató.
Añadió que “todo esto afecta no solo a los compañeros, sino la seguridad. Porque, tenemos compañeros se supone estén enfocados y ellos tratan de hacer lo máximo, pero somos humanos. Esto puede traer consecuencias graves a la seguridad aérea”.
Lo irónico de la situación, según Ortiz, es que el tranque en el Congreso para aprobar un presupuesto responde a las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) en contra de los inmigrantes. No obstante, esa agencia de seguridad tiene fondos para continuar pagando sus empleados, no así la TSA.
“El tranque político es por el ICE, pero los que pagamos somos nosotros”, manifestó.
De inmediato, clamó porque el gobierno, empresas o entidades sin fines de lucro extienden una mano para ayudar a estos empleados.
El funcionario indicó que en el pasado cierre hubo una feria de servicios que se realizó en el mismo aeropuerto internacional. Pero, en esta ocasión no han obtenido la misma asistencia. Ortiz aceptó que no sabe si pudieran volverles a dar la ayuda del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), como ocurrió en el pasado cierre del gobierno federal.
“Si hay alguna empresa o entidad que desee ayudar, tendría comunicarse con directivos de TSA a nivel del Caribe. Puede llamar al 787-688-5125 con Elizabeth Dominguez o escribirle al email, elizabeth.dominguez@tsa.dhs.gov”, informó.
Comentó que necesitarían donaciones de alimentos, tarjetas de regalo (‘gift card’) para echar gasolina o cualquier otra ayuda sería bienvenida.
“La cuestión es tratar de extender que los compañeros puedan seguir yendo a trabajar. Que puedan ayudarnos, sería grandioso. Eso daría un respiro”, manifestó Ortiz.
“Ya cerraron el punto de seguridad de Jet Blue, porque no hay suficiente personal. No puedo pensar qué puede pasar si dura dos semanas más”, agregó.


