Falta de dragados y mala planificación: Estudio confirma lo que está limitando nuestros embalses
Universidad de Texas y la UPRM alertan sobre la acelerada pérdida de volumen útil en varias represas y dan sus recomendaciones al Gobierno.

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En momentos en que nuestros embalses enfrentan la pérdida de agua y una limitada capacidad de captación de lluvia, el Departamento de Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Texas en Austin (UT-Austin) y el Departamento de Geología de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez (UPR-Mayagüez) revelan los resultados de un estudio que alerta sobre la acelerada pérdida de volumen útil en varias represas.
La investigación, que contó con el financiamiento parcial de NOAA-Caribbean Colaborative Action Network (https://ccan-upr.org), da cuenta sobre la situación de los embalses Caonillas y Dos Bocas, en Utuado; Yahuecas (Adjuntas), además de Loco y Lucchetti, ambos en Yauco, y su impacto en la seguridad hídrica.
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A continuación, los hallazgos y recomendaciones de los expertos que realizaron el estudio:
Diagnóstico: Usos de terreno que aumenta la sedimentación
- Pérdida de capacidad acelerada: Se estima que aproximadamente una cuarta parte de la capacidad de almacenamiento de agua de todo Puerto Rico no es aprovechable porque ha sido ocupada por sedimentos. Embalses clave como Caonillas y Dos Bocas, que proveen agua al Superacueducto del Norte, han perdido más del 37% y 70% de su volumen original desde el 1948 y 1952, respectivamente. La mayor parte de esta acumulación ha ocurrido desde el 1995 hasta el presente, triplicando la tasa histórica de sedimentación. Esta triplicación se debe principalmente a la erosión y a las crecidas de los ríos causadas por los huracanes Georges (1998) y María (2017).
- Giro histórico: De agricultura a deslizamientos: Cuando la agricultura ocupaba un área considerable en las cuencas estudiadas durante la primera mitad del siglo XX, la erosión agrícola superficial era el principal causante de la sedimentación. Con el abandono de las tierras agrícolas y con un incremento en lluvia intensa registrada desde los 1990s, los estudios señalan que los deslizamientos de tierra podrían representar entre un 80% y un 95% del sedimento que alcanza los embalses.
- El “factor humano Invisible”: Aunque partes de la Cordillera Central se han reforestado en más de un 80%, dentro de las cuencas que drenan hacia los embalses estudiados, existen miles de kilómetros de carreteras y de caminos rurales, muchos de ellos sin pavimentar, que proveen o proveyeron acceso a fincas. Durante el huracán María, entre el 68% y el 76% del sedimento por deslizamientos se originó a menos de 30 metros de estas carreteras y caminos, incluyendo caminos en fincas ya abandonadas. Las vías desestabilizan las laderas y alteran el flujo de agua, anulando la protección que ofrecen los árboles. Nada más en la cuenca del Lago Caonillas ocurrieron más de 19,000 deslizamientos durante el Huracán María, muchos asociados a carreteras y caminos.
- Geología como factor importante: No todas las cuencas son iguales. Las áreas con roca granítica, volcánica y sedimentaria (como Caonillas, Lucchetti y Yahuecas) tuvieron una intensa historia agrícola y sufrieron entre 70 y 155 deslizamientos por durante las lluvias extremas asociadas al huracán María. En contraste, cuencas sobre roca metamórfica (como la del Lago Loco), al no ser aptas para la agricultura nunca desarrollaron redes viales densas, y como consecuencia muestran una menor densidad de deslizamientos y menor descarga de sedimento.
La “memoria” del río y el riesgo de sequía
- Efecto legado de los huracanes: Huracanes como Georges (1998) y María (2017) movilizaron volúmenes masivos de tierra, algunos de los cuales permanecen depositados en los cauces de los ríos. Estos sedimentos continúan desplazándose gradualmente hacia las represas durante años mediante crecidas recurrentes, manteniendo un flujo constante de sedimentos hacia los embalses.
- Vulnerabilidad crítica a eventos de gran magnitud: Un solo evento de lluvia puede causar una gran pérdida de capacidad de almacenamiento de agua. Por ejemplo, si volviera a ocurrir un solo evento ciclónico de gran magnitud, Caonillas podría perder la mitad de su capacidad útil remanente en tan solo 5 – 10 años.
- La pinza climática: Las proyecciones del cambio climático para nuestra parte del Caribe anticipan entre un 10% y 25% menos de lluvia anual, combinado con huracanes más intensos. Esto resultaría en menos agua disponible en el balance anual y episodios de lluvia extrema que reducen la capacidad de almacenamiento de los embalses por provocar deslizamientos de tierra cuenca arriba.
Propuestas y llamado a la acción pública
Las investigaciones demuestran que las políticas ambientales genéricas no resolverán la crisis por sí solas. Adicionalmente, los resultados añaden importantes detalles a las recomendaciones ya estipuladas al respecto por el Plan de Cambio Climático de Puerto Rico:
- Consideración de la geología y el uso de terrenos: La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) y las agencias ambientales deben tomar en cuenta la geología y el uso histórico de las cuencas al tomar decisiones sobre cómo priorizar las intervenciones de conservación de suelos y dragados de embalse. En algunos embalses, la deforestación asociada a la construcción puede ser la fuente principal de sedimentos, por lo que le ejecución de un plan de mitigación en zonas de construcción activa es importante para minimizar el transporte de sedimentos a nuestros cuerpos de agua.
- Reconocer los límites de la reforestación: Aunque la siembra de árboles es vital para la ecología, el ciclo hidrológico y para la conservación de suelos, la reforestación natural ayuda, pero no frena los deslizamientos generados por el corte de caminos en pendientes pronunciadas. Sin embargo, usar prácticas de manejo que priorice la conservación del suelo en fincas activas pueden evitar crear nuevos taludes inestables propensos a deslizamientos de tierra y minimizar erosión por escurrimiento.
- Manejo vial seleccionado: Desactivar o reconfigurar la escorrentía en caminos agrícolas en desuso es técnicamente complejo, pero aplicar estas prácticas en fincas activas ayuda a reducir la turbidez causada por sedimentos suspendidos en los ríos y en las costas, además de proteger los suelos y las inversiones agrícolas.
- Dragado continuo y estratégico como prioridad nacional: Ante el volumen de sedimento que continuará llegando a las represas en las próximas décadas, el dragado periódico y planificado basado en estudios técnicos no es una opción de lujo, sino una medida de mantenimiento imprescindible para garantizar la seguridad hídrica de Puerto Rico a corto y largo plazo. En adición, se exhorta el manejo adecuado, la inversión en mejoras de la infraestructura y la planificación de nuestra red de distribución de agua.
Capacidad de almacenamiento remanente en los embalses estudiados:
- Laco Yahuecas: 1.9% (2018)
- Lago Loco: 29% (2022, pre-Fiona)
- Lago Dos Bocas: 31% (2025)
- Lago Lucchetti: 53% (2023)
- Lago Caonillas: 63% (2025)


