Alerta por juego compulsivo: cómo saber si te has vuelto adicto
La necesidad de apostar cada vez más, mentir y jugar para escapar del estrés son algunas de las señales.

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Los adultos mayores que viven solos son los más propensos a convertirse en jugadores compulsivos.
Así lo reveló la directora del Programa de Apoyo a Jugadores Compulsivos de la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción (Assmca), Victoria Rodríguez Rodríguez.
La consejera en rehabilitación explicó que esa soledad que muchas veces rodea a la población de la tercera edad “promueve la búsqueda de estas actividades para mantener la mente ocupada con la esperanza de ganarse unos chavitos”.
La situación la observa la experta cuando está a cargo de sobre 100 participantes que, de manera regular, tiene el programa de Assmca para ayudar de manera gratuita a las personas a recuperarse.
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Rodríguez Rodríguez apuntó a que la práctica de usar el juego como un escape se torna en un problema mayor, al punto a que se le cataloga como una enfermedad mental.
“El juego compulsivo es un trastorno de salud mental. Así que lo primero es identificarse y reconocer esas conductas que me están llevando a jugar recurrentemente”, explicó.
Jugar también se vuelve compulsivo cuando se busca llenar “necesidades emocionales”.
“Según hay personas que lo hacen con las sustancias (controladas) y con el alcohol, de la misma forma lo hacen con el juego y buscan satisfacer esas necesidades emocionales a través del juego. ¿Qué lo vuelve patológico? La recurrencia continua y la conducta repetitiva y por mucho tiempo, en adición que afecte su funcionalidad. Esa necesidad emocional pueden ser muchos factores, pueden ser factores económicos. También hay un factor cultural que no podemos quitar de esta ecuación. Sabemos que hay unas tendencias a nivel cultural a jugar y más lo que es la lotería. Yo recuerdo en mi infancia a mi abuelito comprando esos billetes de la lotería. Ahí uno puede ver que culturalmente también hay una influencia, porque hay una ilusión de uno poder ganar dinero y resolver sus problemas. Es una vía fácil decir: ‘Pues, mira, quién sabe si juego un billetito y me lo gano’”.
¿Cómo identificar las señales?
Para reconocer si se está entre estas personas que juegan de manera compulsiva, Rodríguez Rodríguez expuso las conductas claves que pueden lograr que una persona se identifique. Detalló que la conducta debe ser repetitiva por periodo de seis meses o más:
- Cada vez apuestas más dinero para conseguir el grado de excitación deseado
- Sientes inquietud o irritabilidad al intentar disminuir o parar de jugar
- Si realizas esfuerzos repetidos y no han sido efectivos para controlar, reducir o detener el juego
- Piensas constantemente en el juego
- Juegas cuando sientes angustia
- Si utilizas el juego como un mecanismo para cubrir esa necesidad de despejar la mente “porque estoy pasando algún stress, depresión”
- Te sientes culpable por jugar
- Cuando regresas a jugar otro día para recuperar el dinero que perdiste
- Mentir para ocultar el grado de implicación en el juego
- Arriesgas o pierdes relaciones importantes, trabajo u oportunidades educativas o profesionales a causa del juego
Los juegos de azar, como los son la Lotería Electrónica, la Lotería Tradicional y los casinos, son los más utilizados.
Ese placer lo consigue el jugador compulsivo, dijo la consejera, cuando piensa que “me estoy ganando alguito”. Pero, la pérdida se torna mayor, ya que la adicción hace que se arriesguen relaciones, se tenga problemas en el hogar y hasta pierdas el trabajo.
“A nivel social, tiene un impacto sobre rutina diaria”, explicó.
Para buscar ayuda para recuperarse, un jugador compulsivo tiene que reconocer el problema.
Rodríguez Rodríguez instó a comunicarse a la Línea PAS, llamando o enviando mensaje de texto al 1-800-981-0023, al 9-8-8, o a través de su portal de chat, donde los operadores podrían hacerle un examen rápido que le ayudaría a identificar el problema.
Desde allí se le recomienda al Programa de Assmca, donde se le proveen servicios gratuitos de terapia cognitiva conductual para dejar de jugar.
“Son intervenciones a través de especialistas clínicos para disminuir intensidad o veces que acuden a jugar”, explicó la funcionaria.


