Tan solo una semana bastó para que la “Doctora Sopa” levantara una “Red de Comercios con propósitos que sanan” alrededor de la Isla.

Todo comenzó el pasado 18 de agosto, cuando la nutricionista y psicóloga, Solmary Marrero Sierra, dio paso al proyecto que emprendió para gastar el dinero de las propinas que le dejaban los clientes en su negocio de sopas “plant-based” (basado en plantas o vegetal), Doctora Sopa, localizado en Los Trailers de Bayamón.

El dinero lo acumulaba en una caja desde que abrió su “food truck” a finales de abril de 2025 y no tenía una finalidad.

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Recientemente, “mi hermana y mi esposo me dicen: ‘¿qué vamos a hacer con esos chavos?’. Pensamos en compras, pensamos en todo y, de momento dijimos: ‘vamos a regalar una sopita. Vamos a poner en las redes que el que salga del tratamiento de quimio(terapia) venga y la busque”, comentó la profesional, que perdió su nombre por el de “Doctora Sopa”.

La idea la publicó en las redes sociales del negocio el pasado 18 de agosto.

“Llevamos desde el día uno guardando cada propina que ustedes han dejado en Doctora Sopa. Hoy ese cajón tiene un propósito aún más bonito: de ahí saldrán los almuerzos para quienes estén recibiendo quimioterapia y ese día no tengan cómo costearlos. Así que sí… ustedes también son responsables de cada sopita que podamos regalar. Cada propina se convirtió en un poquito de amor para alguien que lo necesita. Esto no lo hace Doctora Sopa sola. Lo hacemos todos, día a día: de la mano de Dios”, escribió en las redes sociales para dar a conocer su proyecto.

Siete pacientes de cáncer llegaron ese día a buscar su “reconfortante” alimento, incluido un niño de siete años junto a su madre.

Para Marrero Sierra fue una bendición que su nuevo proyecto de vida rindiera frutos. Por ello, quiso contagiar a otros comerciantes boricuas.

Propaga la empatía

Ese esfuerzo inició un día después de entregar gratis a los pacientes de cáncer las sopitas que cocina cada madrugada, que suelen ser de plátano, lentejas, sancocho, calabaza, gandules y otros productos a base de vegetales.

El primer negocio que se les unió fue White House Cuisine, en Corozal.

“Como muchos saben, mi madre fue víctima de cáncer del pulmón, el cual no quiso seguir luchando. También tengo a mi tía con cáncer y en su honor nos unimos a esta hermosa iniciativa. Toda persona de mi pueblo Corozal que salga de una cita de quimio o radioterapia pueden pasar a buscar un plato de comida en confianza. Dios los bendiga a cada uno de estos guerreros y sobre todo a los cuidadores. Yo sé en carne propia lo que es y lo frustrante. Así que ánimo, los buenos somos más. No queremos ser viral, si queremos poner nuestro granito de arena”, escribió el comerciante Edgar Vega en su página de Facebook el pasado 21 de agosto.

Ya el listado creció tanto que se creó una página cibernética y un mapa interactivo.

Desde comida hasta recortes de cabello

Más de 100 comercios se han unido a ofrecer sus servicios. Se destaca un comercio que ofreció instalar un sistema de energía solar y calentador solar a un paciente necesitado.

“Eso lo hace Dios. No solamente hay servicios de un plato de comida, sino servicios de grooming, servicios de manicura y pedicura, servicios de recortes en medio del proceso de caída del cabello. Ha sido increíble la acogida y yo siempre lo diré, que si alguien se olvida de esta negrita, de Doctora Sopa mañana, qué bueno. Pero, que no se olviden del compromiso que hizo. Pensé que teníamos que hacer un negocio grande para impactar. Lo que tienes que tener es un corazón grande para poder impactar a la gente”, comentó Marrero Sierra, mientras mostraba a Primera Hora cómo prepara sus sopas en su pequeño negocio.

La profesional de la salud aceptó que no es fácil para un comerciante, con todos los gastos y retos que enfrenta, donar sus servicios. Pero, se mostró satisfecha con el resultado obtenido.

“No tiene que ser mucho. Es ser persistente y consistente y saber estar en el otro zapato, que yo he estado, porque hay que pasar por el fuego… Y es difícil trabajar (enfermo), porque no solamente está enfermo el paciente. Se enferma la familia. La familia se enferma y eso tenemos que tener conciencia. Y, quizás, en mi caso, un platito de comida, que para muchos es insignificante, para mí es mucho por el impacto que uno puede ver a través de eso. Así que, nada, no podemos ponernos tristes, porque ha sido bien bonito”, indicó la psicóloga, aun cuando lloraba por el sentimiento que le ha causado toda esta acogida.

Todavía no se ha establecido una guía que fije cómo se lograrán regular los servicios que los comerciantes ofrecerán de manera gratuita a los pacientes de cáncer. Comentó que la mamá del niño paciente de siete años, que fue una de las primeras que se beneficiaron de la iniciativa, le escribió para preguntarle si le tenía que llevar prueba de la condición del pequeño.

La psicóloga aceptó que “no podemos pedirle un diagnóstico, una tarjeta de diagnóstico”. Por ello, pidió sinceridad a las personas a la hora de atreverse a buscar la ayuda y ser agradecido con el comerciante que le extendió la mano.

También reconoció que tendrá que crear una fundación, ya que le han llamado muchas personas para dar donaciones que no puede recibir.

Su diagnóstico

Marrero Sierra tiene empatía con las personas con cáncer, ya que estuvo desde el 2021 tratando de identificar qué la tenía tan enferma, qué le causaba vómitos cada día y por qué enfrentó una gran pérdida de peso.

Pensó que ya los médicos no le creían, porque no registraba tener cáncer o alguna otra condición reconocida. Finalmente, el año pasado fue diagnosticada con gastritis atrófica metaplásica.

“Es una condición autoinmune en la que mi estómago, ataca mi estómago”, comentó la mujer, de 46 años.

Aunque no recibe quimioterapia, la doctora lleva un catéter en su brazo, ya que diariamente le tienen que poner sueros que le ayudan a mantenerla hidratada e inyectan nutrientes en su cuerpo.

La condición también le provoca mucho cansancio. Por ello, tiene un pequeño espacio en su “food truck” en el que se puede recostar en esos momentos de debilidad.

¿Cómo llegó a ser la Doctora Sopa?

Justo al lado de su rinconcito para descansar, la profesional de la salud relató su vida y cómo llegó a ser nombrada Doctora Sopa.

Marrero Sierra quedó huérfana a los 19 años y a cargo de un hermano menor de edad. Un amigo de la familia los acogió en su hogar. Por ello, ahora tiene el apoyo en su negocio de quien considera su hermana, Raquel Cintrón.

Quería ser médico, pero alegó que la orientaron mal en la universidad y pensó que necesitaba tener mucho dinero para lograr estudiar. Entonces, se encaminó hacia la nutrición. En el 2011 obtuvo su grado doctoral en psicología, luego de haber trabajado con pacientes que se habían realizado una cirugía bariátrica.

Me di cuenta de que la nutrición no empieza simplemente con la boca. Para nosotros en la cultura boricua comer y demostrar amor van unidos. Así que muchas veces esos problemas de pareja, esos problemas familiares, inclusive problemas consigo mismo se traducían en comer alimentos que no nos hacen bien a la salud y, en el caso de los pacientes bariátricos, me di cuenta de que, aunque les paraban el estómago, seguían pensando como una persona gorda”, comentó la mujer, al relatar cómo finalmente llegó a su profesión actual.

En la pandemia del COVID-19, aprovechó cursos en línea para convertirse en “plant-based chef”. Este estilo de alimentación ya la había acogido en su práctica como nutricionista por ser alimentos altos en fibra y fáciles de digerir.

Alrededor de 2023, realizó un taller de nutrición en el que cocinó una sopa. Allí, uno de los pacientes “me dice: ‘Mire doctora, ¿por qué usted no hace esas sopas y las vende? Yo tengo oficina clínica y le digo: ‘¿Qué voy a vender sopa?’ Él: ‘pues claro. Pero, si la gente vende mondongo y cuajito, y eso no es nutritivo y esta sopa está brutal’. Yo le dije: ‘¿Sabes qué? Voy a hacer un caldero grande de sopa si yo las vendo en menos de 24 horas, pues las vendo’. Hicimos un anuncio por Facebook y la gente se anotó. Cuando llegaban, eran mis pacientes. Así que la gente empezó a preguntar dónde era la ‘doctora sopa’”.

Pasó de vender sopas una vez al mes a dos veces al mes. Para cada día de venta, hacía una olla de sopas. Pero, la acogida fue tanta que una olla ya no era suficiente y tenía que hacer dos.

Una propuesta realizada a principios del 2024 al municipio para lograr tener un espacio en Los Trailers de Bayamón, terminó con una reunión en persona con el alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera Cruz, en mayo de ese año.

No fue hasta enero del 2025 que surgió un espacio y le concedieron el alquiler de lo que hoy en día es Doctora Sopa.

¿Por qué sopas?, se le preguntó.

“Es un alimento completo y reconfortante. Que la gente lo asocia cuando estamos enfermos, pero nunca cae mal una buena sopita. Y, para mí, es lo que necesito, porque yo necesito alimentos fáciles de digerir que tengan líquidos para, entonces, poder procesar mejor los alimentos”, comentó Marrero Sierra.

Si desea unirse a la iniciativa, puede contactar a Doctora Sopa a través de las redes sociales o llamar al 939-330-5176.