A sus 65 años, René Romero Reyes se mantiene activo en el mercado laboral, porque “me siento fuerte. Mi mente es joven”.

Sin embargo, la principal razón para no contemplar su retiro es que “en Puerto Rico, la vida está difícil. Yo no estoy haciendo aquí un dineral ni cosa como el estilo. Yo trabajo pa’ subsistir, pa’ pagar mis deudas. Todavía pago una casa, pago mi vehículo, la luz me subió, todo está muy caro. Yo lo que hago es subsistir. Lo que hacemos es subsistiendo, pero lo hacemos con gozo”.

Romero Reyes es barbero desde los 17 años. Empezó a trabajar, porque ya tenía su primer hijo.

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Durante toda su vida profesional, que suman 48 años, ha trabajado en la barbería López Hair Stylist, ubicada en Plaza Caparra. En sus inicios, viajaba en carro público desde Río Grande hasta Guaynabo y regresaba en pon a su pueblo natal. Hace 20 años logró comprar el negocio, donde algunos miembros de su familia también laboran.

El retiro no está contemplado para Romero Reyes. Es que lo que recibe de Seguro Social son $418 mensuales. Pero, aseguró que, “aunque cogiera $3,000, no me quitaba”.

Este barbero forma parte de un grupo de 100,000 adultos mayores de 60 años que continúan activos en el mercado laboral, según apuntó el más reciente estudio divulgado por el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos.

Entre otras cosas, la evaluación del “Estado de Empleo y Desempleo” de los adultos mayores publicado la semana pasada apuntó a que, “del total de 963,000 personas de 60 años y más (que viven) en Puerto Rico para el 2024, el 89.6% se encontraba fuera del grupo trabajador. En el caso específico de la población de 60 a 64 años, los datos más recientes muestran que alrededor de uno de cada cuatro participa en el mercado laboral”.

José Acarón, director de AARP Puerto Rico, una organización que empodera a personas mayores de 50 años a que tengan una mejor calidad de vida, opinó que esta cifra de adultos mayores en el mercado laboral “es poca”, tomando en cuenta que la edad para recibir el 100% del Seguro Social son los 67 años, la expectativa de vida es mayor, y los retos económicos cada día son más.

José Acarón, director de AARP Puerto Rico
José Acarón, director de AARP Puerto Rico (Xavier Araújo)

“No es lo mismo mi abuelo, que tenía la casa ya salda cuando llegó a los 60 y picos de años, a yo, por ejemplo, que me quedan todavía, a mis 65 años, 10 años más de hipoteca, porque el estilo de vida es diferente. Nosotros hemos aprendido a comprar, a salir, a viajar, a tener carro. Tenemos un estilo de vida de mucho más compromiso económico. La gente ha tenido los hijos más tarde. O sea, que van a estar pagando por más edad la universidad. Así que todo esto ha cambiado y está forzando a que haya una reformulación de la edad del retiro”, manifestó.

La razón principal que el estudio apunta a que la mayoría de los adultos mayores de 60 años no trabajan es porque se han retirado, con un 52%. Le sigue a que se han dedicado a labores domésticas, con 25.6%, o que están “incapacitados, con un 13.3%.

“Horrible” no sentirse útil

Más allá de consideraciones económicas, Romero Reyes se ha mantenido trabajando, porque necesita mantenerse “activo”. Contó que siempre había trabajado seis días a la semana y decidió cambiar a cinco. Pero, se aburrió en su casa.

“No sabía qué hacer con un día libre, así que yo mismo me lo añadí de nuevo”, explicó, al señalar cómo regresó a trabajar seis días de la semana a sus 65 años.

Los entrevistados abogaron por un mercado laboral más abierto, en el que la edad del solicitante no sea un obstáculo, sobre todo cuando hay necesidad de trabajadores.
Los entrevistados abogaron por un mercado laboral más abierto, en el que la edad del solicitante no sea un obstáculo, sobre todo cuando hay necesidad de trabajadores. (Shutterstock)

En sus conversaciones en la barbería, afirmó que ha aprendido que “uno de los problemas que tiene uno cuando llega a X edad es uno no poder sentirse útil. El uno no sentirse útil es horrible. Eso es lo que yo veo en mis clientes mayores”.

Wilma Medina Eliza se retiró de una corporación pública a los 48 años. Ahora, a los 60, trabaja como consultora financiera en Nexvel Consulting, en San Juan. Lo hace por contrato, ya que quiere tener flexibilidad para hacer labor voluntaria.

Esta contable no tiene una fecha programada para dejar de trabajar. “Mientras me sienta bien y tenga disponibilidad, contratos, clientes, pues, me mantengo activa, útil… Mientras tu espíritu te lo permite, ¿por qué no?”, aseguró.

Lo que sí apuntó Medina Eliza es que conseguir un trabajo siendo adulto mayor no es tarea fácil. Comentó que muchos patronos miran la edad, le teman a la experiencia con la que cuentan y cierran puertas. Por ello, abogó por un mercado laboral más abierto, sobre todo cuando hay necesidad de trabajadores.

“Prefieren escoger a una persona que no tiene la capacidad o la experiencia o el conocimiento a una persona que sí la tiene, porque supuestamente ellos entienden que uno sabe más. Que pudiera ser, pero es un discrimen”, apuntó.

Acarón, de AARP Puerto Rico, abogó por mayor educación para romper los estereotipos que se tienen sobre los adultos mayores.

Precisó que los patronos deben abrirse a la diversidad y reconocer la experiencia del adulto mayor.

Hay que adiestrar (a los patronos) para que puedan manejar con equidad y justicia las cinco generaciones que hay en la fuerza laboral”, afirmó.

Sin embargo, también llamó a los adultos mayores a mantenerse al día con los cambios en tecnología o en métodos para realizar los trabajos. A reconocer la importancia, por ejemplo, de tener una cuenta profesional en LinkedIn o que ya no se miran los años de experiencia, sino los logros que han obtenido.

“Tengo que mantenerme al día y ser relevante, responsablemente, educándome con todos los cambios que hay en el mercado”, aseguró.

Por su parte, la secretaria del Trabajo, María del Pilar Vélez Casanova, afirmó en declaraciones escritas que los análisis -como el realizado por la agencia para evaluar lo que representan los adultos mayores en el mercado laboral- son esenciales “para, como gobierno, anticiparnos a los retos y diseñar e impulsar estrategias que reconozcan el valor de la experiencia, fomenten entornos laborales inclusivos y permitan a quienes así lo deseen permanezcan activos en la fuerza laboral”.

La secretaria del Trabajo y Recursos Humanos, María del Pilar Vélez Casanova
La secretaria del Trabajo y Recursos Humanos, María del Pilar Vélez Casanova (Suministrada)

Lo que dice el estudio:

  • Para el año 2024, la población civil no institucional de 60 años o más se estimó en 963,000 personas, un aumento de 56,000 individuos comparado con el 2020.
  • Una de cada tres personas en la Isla sobrepasa los 59 años.
  • El estimado del grupo trabajador de 60 años o más para el año 2024 fue de 100,000 personas, lo que representó un aumento de 17,000 individuos en comparación con el 2020.
  • Para el 2024, la tasa de participación de las personas de 60 años o más se ubicó en 10.4%. Este porcentaje equivale a que uno de cada diez personas en este rango de edad participa en el mercado laboral.
  • Los datos por género reflejaron una tasa de participación de 14.4%  para los hombres y 7.3%.
  • El número de personas empleadas con 60 años o más para el año 2024 fue estimado en 98,000, equivalente al 8.5% del empleo total (1,153,000).
  • Del total de personas empleadas de 60 años o más, 59,000 eran hombres y 39,000 mujeres.
  • En el año 2024, el número de desempleados de 60 años o más fue estimado en 2,000 personas, para una tasa de desempleo de 2.1%.
  • La mayor parte de las personas de 60 años o más se ubican fuera del grupo trabajador, es decir que no participan en el mercado laboral. El estimado para el año 2024 fue de 863,000 personas.
  • De los adultos mayores fuera del grupo trabajador, las mujeres representaron el 58.5% y los hombres el 41.5%.
  • ¿Quiénes están fuera de la fuerza laboral? El 52% de las personas están retiradas, el 25.6% realiza labores domésticas, el 13.3% son incapacitados y el 6.8% no está en edad para trabajar.

Fuente: Departamento del Trabajo.