Puede que no haya mejor argumento para demostrar la validez de una iniciativa que las emotivas palabras de agradecimiento de una madre cuyo hijo tiene alguna diversidad funcional. Y esa clase de elogios es lo que uno puede escuchar, en grandes cantidades, cuando habla con cualquiera de las personas que acudieron este miércoles a la cuarta edición de “Sonrisas Especiales” en la clínica dental del Hospital de la Universidad de Puerto Rico (UPR) Federico Trilla, y que repiten una y otra vez que a sus hijos allí “los tratan con mucho amor”.

Se trata de una iniciativa comunitaria en la que el Hospital de la UPR y el Programa Graduado en Odontología General de la Escuela de Medicina Dental del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR unen esfuerzos para ofrecer servicios preventivos de salud oral, libres de costo, a pacientes con necesidades especiales.

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Valeria Marrero Rodriguez (paciente) se hace un selfie con los doctores que la atendieron.
Valeria Marrero Rodriguez (paciente) se hace un selfie con los doctores que la atendieron. (Ramon "Tonito" Zayas)

A manera de ejemplo, basta con ver la sonrisa que no dejaba de mostrar María N. Aponte Rivera, una joven con varias condiciones, y cuya madre, Aida Rivera Irizarry no encontraba palabras suficientes para agradecer a los dentistas que allí la tratan.

“Le hicieron limpieza general, le chequearon sus dientitos y se anotó todo el trabajo que hay que seguir haciendo en ella. Hoy me sorprendió, porque se portó sumamente bien”, explicó, agregando que una de las condiciones que padece su hija causó que le tuviera “terror” al dentista.

De hecho, así fue cómo llegó a la Clínica, pues mientras buscaba dónde pudieran darle atención dental, le recomendaron “llamar aquí”.

“Y rápido me dieron cita, rápido la traje, rápido la atendieron. Pero se enamoraron de ella. Ellos la aman”, aseguró.

“Para mí es muy importante traerla, que la atiendan, porque como a ella le gusta tomarse selfies, porque la hermana la enseñó, pues que su dentadura esté bonita y que ella se sienta bien. Porque a ella le encanta sonreír”, comentó. “Y yo le dije, pues no puedes faltar a ninguna cita. Es muy importante que ella esté aquí”.

Rivera Irizarry destacó el trato que reciben las personas que llegan a la clínica.

“Es un trato, de verdad, de corazón. Ellos no atienden los pacientes por dinero. Los atienden de corazón. Es su vocación Y eso se refleja en el trato que cada persona recibe, porque yo los veo a los demás, cómo los tratan”, aseveró.

Entretanto, su hija no paraba de mostrarse sonriente, lo que le causaba cierto asombro.

“Y ella que no es muy sociable, aquí ella es amiga de todos. Es un éxito total. Debería haber más clínicas como esta”, afirmó, asegurando que, no contar con un servicio como esta para su hija definitivamente supondría un gran dolor de cabeza para su familia.

“Yo me siento satisfecha. El gobierno debería de auspiciar lugares como este, personas como ellos, que, verdad, atienden a las personas y lo hace con amor. Esa es la palabra que más yo puedo recalcar: el amor que ellos le demuestran a cada paciente. Y cuando llaman por teléfono lo hacen de igual manera. No tienen al paciente de frente y lo hacen de igual manera. Así que yo estoy feliz y contenta. ¡Y ella más!”, insistió doña Aida, mientras su hija María seguía mostrando orgullosamente su sonrisa.

Entretanto, Sandra Pagán, mamá de Arnaldo Luis Pérez Pagán, se hizo eco de esos sentimientos y resaltó que, para ellos “es bien importante” participar del evento, toda vez que resulta “tan difícil conseguir un dentista que bregue con nenes especiales”.

Sonrisas Especiales es una iniciativa comunitaria en la que el Hospital de la UPR y el Programa Graduado en Odontología General de la Escuela de Medicina Dental del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR unen esfuerzos para ofrecer servicios preventivos de salud oral, libres de costo, a pacientes con necesidades especiales.
Sonrisas Especiales es una iniciativa comunitaria en la que el Hospital de la UPR y el Programa Graduado en Odontología General de la Escuela de Medicina Dental del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR unen esfuerzos para ofrecer servicios preventivos de salud oral, libres de costo, a pacientes con necesidades especiales. (Ramon "Tonito" Zayas)

“Lo había traído una vez. Y entonces me llamaron. Es una oportunidad que uno tiene que aprovechar, y es bien necesaria, por lo menos en el caso de padres como nosotros. Es bien difícil, aún con plan médico, es bien difícil conseguir un dentista”, sostuvo.

Mientras esperaba su turno para que atendieran a su hijo, comentó que “la primera vez que yo vine aquí, me lo atendieron con tanto amor, una paciencia… lograron cosas que yo tenía miedo que él no se dejara hacer. Pero el amor fue tan grande, la paciencia fue tan grande… El amor con que lo atienden, el cariño, uno como papá pues se siente, ¡wao!”.

“Yo dije, ‘Señor, gracias. Gracias por esto’. Hoy esto ha sido un milagro y una bendición. De verdad que sí”, insistió.

Una tercera madre, Julia Santiago Santiago, mamá de Jesús Matos Santiago, también se mostró agradecida de la labor de los profesionales de la clínica. Resaltó el trato que ofrecen y sostuvo que es una oportunidad “para poderle tener la limpieza de la boca bien” a su hijo.

“Lo tratan con mucho amor y cariño aquí. Eso para mí es bien importante para que mi hijo tenga su boca bien arregladita, para que no sufra dolor”, afirmó.

Profesionales resaltan el evento

Sonrisas Especiales es un esfuerzo en el que, más allá de las habilidades profesionales, es ese cariño que profesan a sus pacientes el ingrediente y técnica principal que garantiza el éxito y la respuesta tan positiva que reciben de pacientes y sus familias.

El Dr. Alexis Fernández, residente de segundo año del programa de practicantes generales de la UPR, y doctor de María, aseguró que “no hay mejor agradecimiento” para ellos como profesionales “que las palabras que esa señora (doña Aida Rivera Irizarry) acaba de decir”.

Para nosotros es un orgullo, un regocijo, una fortaleza más para seguir luchando por este tipo de pacientes. Son pacientes que necesitan mucha atención, mucha dedicación, mucho cariño, mucha entrega de parte de los profesionales que lo puedan hacer. Y creo que siempre se puede hacer mucho más por ellos. Es una población que necesita muchos recursos y esta clínica siempre ha estado abierta a este tipo de paciente para atender todas sus necesidades”, afirmó.

María Aponte Rivera es todo sonrisas mientras recibe el servicio.
María Aponte Rivera es todo sonrisas mientras recibe el servicio. (Ramon "Tonito" Zayas)

Sobre el caso particular de María, comentó que “nos llegó un día antes de su cumpleaños, con un diente caído y con una fobia al dentista tremenda”.

“Por su condición, eso es normal que suceda. Y ese día nos enfocamos en que ella al otro día iba para su playa, y quería una foto con diente, y le hicimos un dientecito temporal para que ella pudiera sonreír. Y a partir de ese día nos hemos mantenido en contacto siempre, hablando, llamándola, y preocupándonos por ella”, relató.

“Porque, por lo menos para nosotros, para este programa, y para nosotros como residentes y como doctores, creo que es la satisfacción del deber cumplido, de entregarnos a estos pacientes, y ver esa reciprocidad de la familia y esa entrega de la familia, y esa satisfacción en los familiares cuando le devuelves la sonrisa, cuando los atiendes con ese cariño que nosotros les damos, los papás se van muy agradecidos. Y María es un ejemplo de ello, que llegó con miedo y ya hoy es una más de nosotros y se atiende como si nada”, aseveró.

Agregó que el trabajo que hacen “nos toca mucho la fibra humana, porque antes de ser doctores, somos seres humanos”.

“Y creo que eso es lo más importante, ponerle ese poquito de sensibilidad humana y de entrega humana, para que ellos vean que no somos como una barrera o un impedimento, y no nos tomen el miedo que a veces nos toman porque nos dedicamos nada más a la parte profesional, y nos olvidamos de la parte humana, que creo que es muy importante. Es pasarle la mano, hablarle con amor, con cariño, dedicación, con entrega. Y eso ellos lo reconocen mucho. Esa voz dulce, amable, esa voz ellos la reconocen mucho porque se sienten como en familia. Y creo que eso es un feedback para nosotros y nos da una mejor posibilidad o una mejor posición para atenderlos y devolverles su sonrisa”, insistió.

Por su parte, la doctora Yatnee A. Encarnación Ginés, organizadora del evento, explicó que en esta edición de Sonrisas Especiales estarían atendiendo a 50 familias, y tendrían allí a 150 personas de todas esas familias.

“Y la receta es ese amor para servir. Nosotros servimos con mucho cariño. O sea, nosotros hacemos las cosas porque queremos que ellos se sientan bien, que se sientan incluidos, que son parte de nosotros, de la comunidad, que no porque tengan alguna necesidad o algún ajuste hay que tratarlos diferente. Los tratamos exactamente igual y ellos lo sienten con nosotros, y por eso se nos hace hasta más fácil”, afirmó.

Admitió que “tenemos una gran cantidad de pacientes con necesidades especiales, porque, sí, hacen falta muchos recursos en el País para poder proveerles los servicios que ellos necesitan”.

“Pero nosotros estamos aquí, y tenemos las facilidades, y entrenamos constantemente residentes y personal para que cuando salgan a la calle ellos puedan encontrar este servicio”, aseguró.

“Mientras tanto, las puertas están abiertas, nosotros hacemos el espacio a diario, todos los días estamos aquí para proveerles el servicio. Hoy, que es un día especial, logramos atender más familias, e incluso los ayudamos económicamente porque pues es libre de costo”, insistió, reconociendo que muchos de esos pacientes encaran un sinnúmero de barreras, ya sea que no cuentan con recursos económicos, viven en sectores remotos, no cuentan con clínicas cerca, o no hay profesionales adiestrados para tratar a esta población, de manera que “muchas veces somos el único recurso que ellos tienen”.

En tanto, la doctora Uzkelia Uzcategui, directora de la clínica dental del hospital, aseguró sentirse “bien orgullosa” de poder ofrecer servicios con la iniciativa de Sonrisas Especiales a pacientes con necesidades especiales, desventajados, “que no consiguen servicio clínico en ninguna otra área de la Isla, o que por cuestiones técnicas o de tiempo muchas veces no les proveen servicio”.

“Estoy bien contenta porque realmente estamos entrenando a las nuevas generaciones. Tanto mis residentes, la facultad que colabora con nosotros, la administración del Hospital Dr. Federico Trilla, siempre nos han dado el apoyo para nosotros poder seguir adelante y podre proveerle servicios de inclusión a toda esta población que se siente de cierto modo desventajada porque realmente no se consigue atención de salud correcta para este tipo de población”, comentó.

La iniciativa la organizan ellos mismos, y de igual forma proveen sus servicios, a menudo contando también con ayudas de residentes postgraduados.

“Y realmente lo hacemos con mucho amor y cariño”, insistió, agradeciendo a todo el personal administrativo, asistentes dentales, médicos residentes, facultad y todas las demás personas que hacen posible la iniciativa.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente 1,300 millones de personas, equivalentes al 16 % de la población mundial, viven con una discapacidad importante. Las discapacidades físicas y cognitivas pueden dificultar la remoción adecuada de la placa dentobacteriana y aumentar el riesgo de desarrollar condiciones orales de alta prevalencia, como caries dental y enfermedad periodontal.