Ciencia de la sangre: cómo la innovación está transformando el tratamiento de los cánceres hematológicos
Las terapias celulares personalizadas junto con un ecosistema científico robusto les ofrecen a los pacientes puertorriqueños una mejor calidad de vida

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La sangre humana no se detiene. Es un circuito incesante que transporta oxígeno, nutrientes, hormonas y las defensas de la vida misma.
Por eso, cuando surgen cánceres hematológicos —conocidos comúnmente como cánceres en la sangre— el reto médico es enorme.
Y es que, a diferencia de los tumores sólidos, que suelen originarse en tejidos específicos, como el hígado o el pulmón, este grupo de enfermedades malignas se desarrolla en la médula ósea y se mueve a través de la sangre por todo el cuerpo.
Esa particularidad requiere de tratamientos capaces de actuar sobre las células del torrente sanguíneo.
Ante esto, Bristol Myers Squibb (BMS), compañía biofarmacéutica con una trayectoria de innovación en oncología, ha desarrollado tratamientos en inmunoterapia, terapias celulares y nuevas clases de medicamentos dirigidas a cánceres hematológicos.
“Las opciones para tratar a estos pacientes han aumentado drásticamente”, apuntó Aníbal Valentín Acevedo, director de Asuntos Médicos de BMS Puerto Rico.
Hoy, los médicos cuentan con un conjunto amplio de herramientas con las que pueden descifrar las características genéticas específicas de cada tumor y reclutar las defensas del propio organismo.
Esto ha provocado que, “según el Registro Central de Cáncer de Puerto Rico, la mayor parte de los pacientes que tienen linfoma o mieloma múltiple sigan vivos a cinco años del diagnóstico. Algo que no se veía hace diez años”, destacó el doctor en Inmunología.
Reprogramar las defensas del cuerpo
Entre los avances que mejor representan esta innovación se encuentran las terapias celulares CAR T.
Primero, le extraen sangre al paciente. De esa muestra, se aíslan las células del sistema inmunológico y, en un laboratorio, las reprograman con instrucciones precisas. Luego, las infunden en la persona para que reconozcan y traten el cáncer.
“Es una terapia verdaderamente personalizada porque se utiliza el mismo sistema inmunológico del paciente para tratarlo”, explicó.
A diferencia de otros tratamientos oncológicos que requieren administraciones repetidas, las terapias CAR T se aplican mediante una sola dosis, seguida de un periodo de monitoreo por 30 días.
Este tratamiento representa una segunda oportunidad para quienes ya habían agotado las líneas previas de medicación.
En Puerto Rico, solo existen dos centros autorizados para administrarlas, que pasaron por un proceso riguroso de certificación.
“Estamos comprometidos en traer esta innovación directamente a los pacientes de Puerto Rico para que no tengan que salir de la isla a beneficiarse de estas terapias”, precisó Valentín Acevedo.
Más allá de la remisión
La innovación en hematología, además de buscar detener la progresión, quiere devolverle la cotidianidad al paciente.
Un ejemplo es luspatercept, utilizado para tratar la anemia asociada con determinados síndromes mielodisplásicos.
En estos pacientes, la anemia puede llegar a ser tan severa como para requerir transfusiones frecuentes. El uso de luspatercept busca controlar esta anemia y reducir la necesidad de esas transfusiones..
Por otro lado, para pacientes con mieloma múltiple, cuyas células malignas han desarrollado resistencia a los fármacos convencionales de inmunomoduladores e inhibidores del proteosoma, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, en inglés) aprobó en agosto pasado los agentes CELMoD.
“Es una clase terapéutica que combina ambos mecanismos de acción con una mayor potencia. Y la administración es oral, lo cual es conveniente para el paciente”, abundó el inmunólogo.
Ecosistema colaborativo
Pero antes de que el tratamiento llegue a las personas que lo necesitan, existe detrás una infraestructura científica y tecnológica que hace posible su desarrollo y producción.
Por ejemplo, en sus centros de investigación, BMS integra supercomputadoras e inteligencia artificial predictiva para acelerar el diseño de fármacos.
Mientras, se complementa con campus biofarmacéuticos digitales dedicados al suministro de estas complejas terapias celulares.
No obstante, “los avances científicos no llegan al paciente en un vacío; necesitan de una colaboración bien estructurada”, advirtió el directivo.
En Puerto Rico, esa red combina una sólida tradición manufacturera, como la instalación biológica en Manatí, con una agenda de investigación científica.
Este andamiaje se nutre, además, de la colaboración estrecha con más de un centenar de hematólogos oncólogos locales y alianzas con entidades educativas del país.
“Literalmente es un ecosistema y la única forma de hacer que funcione en beneficio del paciente es colaborando”, manifestó.
Vidas transformadas por la ciencia
Para Valentín Acevedo, el camino para garantizar que los pacientes puedan beneficiarse de todos estos avances es a través de un diagnóstico certero y temprano, acceso equitativo a las terapias y una infraestructura hospitalaria capacitada.
Y en conmemoración del Mes de la Concienciación sobre los Cánceres Hematológicos, aseguró que la meta de BMS “siempre es el paciente”.
“Seguimos innovando y aportando para que cada avance en la ciencia logre lo que siempre hemos querido: aumentar y maximizar estas opciones terapéuticas para poder tratar al paciente de forma certera”, puntualizó. “Nuestra misión es transformar la vida de los pacientes a través de la ciencia”.
El autor es periodista colaborador de Puerto Rico Saludable.

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