Cómo evitar accidentes en las vacaciones: guía práctica de seguridad
Reconocer las señales de peligro en el agua o los senderos, planificar la visita y evitar la sobreconfianza son algunas de las recomendaciones de los expertos para disfrutar sin contratiempos

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Un cambio repentino en el color del agua. Una bandera roja que ondea en la playa. Ramas y basura que comienzan a bajar por el río. Aunque parezcan detalles sin importancia, pueden ser señales de que permanecer en el agua ya no es seguro.
Durante las vacaciones, miles de personas aprovechan los días libres para visitar playas, ríos y cascadas a través de la isla. Sin embargo, muchas de las emergencias que atienden cada año los equipos de rescate ocurren porque se ignoran advertencias, se subestiman las condiciones del lugar o, simplemente, se confía demasiado.
La mayoría de los accidentes son prevenibles, coincidieron Carlos Acevedo Caballero, director de la Oficina Municipal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres; y Alberto Martí, presidente de Scuba Dogs Society.
Ambos aseguraron que dedicar unos minutos a verificar las condiciones del tiempo, conocer el lugar que se visitará y aprender a identificar las señales de riesgo puede marcar la diferencia entre un día de disfrute y una emergencia.
Uno de los errores más comunes comienza, incluso, antes de salir de casa. Acevedo explicó que muchas personas “no verifican el pronóstico del tiempo ni las condiciones marítimas antes de visitar una playa”. Otras escogen lugares que no cuentan con salvavidas, ignoran los letreros o las banderas de advertencia y no identifican las áreas seguras al llegar. A eso se suma la práctica frecuente de alejarse del grupo o permanecer solo dentro del agua.
En los ríos, añadió, el riesgo suele ser aún más impredecible. Entrar al agua mientras llueve o poco después de un aguacero, aunque en el lugar donde se encuentran parezca hacer buen tiempo, es uno de los errores más peligrosos. También mencionó “la sobreconfianza, el consumo de alcohol, desconocer el área y no prestar atención a las señales que ofrece la naturaleza”.
Aprender a leer el entorno
Tanto Acevedo como Martí concuerdan en que uno de los hábitos más importantes es aprender a reconocer cuándo ya no es seguro permanecer en el agua.
En las playas, la advertencia más evidente es una bandera roja en un balneario, pero no es la única. Acevedo recomendó salir inmediatamente si el comportamiento del mar cambia de forma repentina, si comienza a formarse abundante espuma, si se sienten fuertes corrientes bajo el agua o si el tiempo empieza a deteriorarse.
Martí añadió que antes de entrar al mar conviene observar las banderas de seguridad. La roja significa que está prohibido bañarse; la amarilla indica precaución y la verde señala condiciones favorables.
También aconsejó evaluar el oleaje y el viento. Olas muy grandes o irregulares, vientos intensos y cambios repentinos en el clima son señales de alerta.
Otro aspecto importante es identificar las corrientes marinas. Aunque muchas personas creen que son fáciles de detectar, explica que suelen verse como áreas donde el agua parece más tranquila, con menos espuma y un flujo que se aleja de la orilla.
En los ríos también existen señales que nunca deben ignorarse. Acevedo advirtió salir inmediatamente si comienza a llover, si se nubla la parte alta de la montaña, aumenta el nivel del agua, cambia su color o empiezan a bajar ramas, hojas o basura. Incluso, ruidos fuertes provenientes río arriba pueden anunciar una crecida repentina.
Para ambos expertos, la mejor herramienta sigue siendo la prevención.
La recomendación es verificar siempre el pronóstico del tiempo y las condiciones del mar antes de salir de casa, escoger playas con salvavidas y evitar lugares desconocidos o sin vigilancia.
Martí insistió, además, en que nunca debe entrarse al agua solo. Los niños deben permanecer siempre al alcance de un adulto responsable y, quienes no sepan nadar bien, deben utilizar chalecos salvavidas cuando naveguen o practiquen deportes acuáticos.
También destacó la importancia de aprender a nadar y adquirir conocimientos básicos de seguridad acuática.
“Aprender a nadar salva vidas”, afirmó.
¿Y qué ocurre si una corriente marina arrastra a una persona?
Martí explicó que lo primero es conservar la calma. En lugar de intentar nadar directamente hacia la orilla, recomendó flotar, nadar paralelo a la costa hasta salir de la corriente y, entonces, dirigirse hacia tierra.
La protección frente al calor también forma parte de la seguridad. Ambos expertos aconsejaron mantenerse hidratado, buscar sombra durante las horas de mayor radiación solar y utilizar protector solar, preferiblemente uno amigable con los arrecifes y la vida marina.
Si ocurre una emergencia, mantener la calma es fundamental.
Acevedo aconsejó llamar de inmediato al Sistema 9-1-1 e informar claramente qué ocurrió, cuántas personas necesitan ayuda, la ubicación exacta o algún punto de referencia cercano. También recomendó mantener el teléfono disponible por si el personal de emergencias necesita devolver la llamada para ofrecer instrucciones mientras llegan los rescatistas.
Para quienes visitan lugares apartados, sugirió llevar un pequeño equipo de emergencia con un botiquín de primeros auxilios, linterna, batería adicional para el teléfono, ropa extra, agua, alimentos, medicamentos personales, un silbato, herramientas básicas y hasta un mapa en caso de perder señal.
Cuidar la playa también es parte de la experiencia
Martí indicó que disfrutar de las playas también implica protegerlas.
Entre las recomendaciones mencionó recoger toda la basura al salir, utilizar envases reutilizables, evitar tocar o alimentar la fauna marina, respetar las reservas naturales y las zonas protegidas, reducir el ruido excesivo y evitar el consumo de alcohol o drogas antes de entrar al agua.
Además, invitó a participar en actividades de limpieza de playas y programas educativos para contribuir a la conservación de los ecosistemas costeros.
La autora es periodista colaboradora de Puerto Rico Saludable.

Este contenido comercial fue redactado y/o producido por el equipo de GFR Media.


