La salud mental es la nueva riqueza
Conoce su conexión con el equilibrio hormonal para el bienestar de la mujer a largo plazo

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El ser humano requiere de un balance físico, mental y emocional para su funcionamiento óptimo, más aún cuando se trata de la mujer, quien experimenta muchos cambios hormonales a lo largo de su vida. Así que la conexión de estas áreas y lograr un verdadero balance son claves para gozar de una vida plena.
En Estados Unidos, 1 de cada 5 mujeres adultas experimenta algún trastorno de salud mental al año y la depresión ocurre casi el doble en mujeres, por eso estas tienen mayor prevalencia de depresión y ansiedad. Es necesario conocer estos datos para que las mujeres puedan tomar conciencia y buscar su salud mental.
“La salud mental es un pilar fundamental en el bienestar integral de la mujer. Pero no solo se trata de sentirse bien emocionalmente, sino de tener un balance en cómo pensamos, las decisiones que tomamos, nuestro manejo del estrés y cómo cuidamos nuestro cuerpo”, expresó la doctora Ana M. González Luna, psicóloga clínica y trabajadora social clínica de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (UIPR).
Definitivamente, cuidar de nuestra salud mental “no es un lujo, es una inversión en bienestar, estabilidad y calidad de vida, a largo plazo”, sostuvo.
Es que la salud mental, más allá de tener un impacto en las emociones, en cómo nos sentimos y en cómo actuamos, “influye directamente en aspectos como el sueño, la energía, la alimentación, las relaciones y la capacidad de enfrentar los desafíos de la vida. Y, cuando la salud mental se deteriora, se puede afectar la salud física”, dijo la doctora González.
A lo largo de sus vidas, las féminas pasan por diversas etapas en las que la salud mental puede ser más vulnerable: la adolescencia, el embarazo, el posparto y la transición hacia la menopausia. Estas etapas coinciden con cambios hormonales y cambios importantes de roles o responsabilidades.
“En el posparto se estima que entre el 10 % y el 15 % de las mujeres pueden experimentar depresión posparto y, en Puerto Rico, algunos estudios han encontrado cifras cercanas al 10 % de las madres con síntomas depresivos después del nacimiento del bebé”, indicó.
“En la transición a la menopausia, también vemos un aumento en síntomas como ansiedad, irritabilidad, problemas de sueño o cambios en el estado de ánimo. Esto ocurre porque las fluctuaciones hormonales pueden influir en los neurotransmisores del cerebro relacionados con el bienestar emocional”, señaló la psicóloga clínica.
Cabe destacar que la menopausia no es solo un proceso físico, también puede tener un impacto emocional significativo porque ocurren cambios importantes en los niveles de estrógeno y progesterona, hormonas que también influyen en el funcionamiento del cerebro. Muchas mujeres reportan cambios de humor, irritabilidad, ansiedad, dificultades para dormir, problemas de concentración o lo que se conoce como “niebla mental”.
“El impacto emocional no ocurre únicamente por las hormonas, muchas veces hay un efecto combinado, como cambios hormonales, alteraciones en el sueño, estrés acumulado y cambios en la vida personal o familiar. Lo importante es entender que estos síntomas son reales y tratables, y no deben minimizarse como algo que la mujer simplemente tiene que “aguantar”, comentó.
Aparte de los cambios hormonales que pueden tener un impacto en la salud mental de la mujer, también están los factores sociales, emocionales y físicos.
“Entre los factores que más frecuentes están el estrés crónico, la sobrecarga de roles, la presión laboral, el cuidado de los hijos o familiares mayores, las experiencias de trauma o violencia, y la falta de apoyo social. También existen enfermedades que pueden afectar el estado de ánimo, como los problemas de tiroides, el insomnio crónico o las enfermedades inflamatorias”, mencionó González, quien además señaló el impacto acumulado de situaciones como los desastres naturales, la incertidumbre económica y el acceso limitado a los servicios de salud, entre otros.
Ante este panorama, las féminas deben estar pendientes de las señales que pueden alertar de un riesgo negativo a la salud mental.
“Hay varias señales. Entre las más comunes están la tristeza persistente, la ansiedad constante, la irritabilidad, los cambios en el sueño, el agotamiento extremo, la dificultad para concentrarse, la pérdida de interés en las actividades que antes disfrutaba o aislamiento social”, detalló la doctora.
Así también deben prestar atención a los cambios en el apetito, la sensación de desesperanza, la culpa excesiva o sentirse sobrecargada por situaciones cotidianas.
“Cuando estos síntomas duran más de dos semanas o empiezan a interferir con la vida diaria, es importante buscar ayuda profesional. La señal más preocupante es cuando aparecen los pensamientos de hacerse daño o de que la vida no vale la pena. En esos casos, la ayuda debe buscarse inmediatamente”, advirtió la experta.
Conocer estas señales es importante, pero prevenirlas es fundamental para encontrar ese equilibrio y esa conexión entre la salud física y mental.
“La clave está en la prevención y la educación. Muchas mujeres atraviesan estas etapas sin saber realmente qué está ocurriendo en su cuerpo y mente. Cuando las mujeres entienden los cambios hormonales y cuentan con apoyo médico, psicológico y social, es mucho más probable que atraviesen estas etapas con bienestar”, dijo González.
Por esto es necesario que las féminas tengan evaluaciones de salud mental en etapas como el embarazo y el posparto.
“En algunos estudios se ha encontrado que muchas mujeres nunca son evaluadas por depresión durante el embarazo o después del parto, lo cual representa que, a veces, no se identifiquen a tiempo estos síntomas o se prevengan”, advirtió.
Igualmente, es necesario que siempre se realicen los chequeos regulares para evaluar su salud hormonal y mental, así como las evaluaciones ginecológicas y las conversaciones abiertas con profesionales de salud sobre síntomas emocionales, sueño, estrés y cambios en el estado de ánimo. También se recomienda evaluar la función tiroidea, especialmente cuando hay síntomas como fatiga, cambios de peso o alteraciones en el estado de ánimo.
“Desde la perspectiva de salud mental, también es recomendable realizar evaluaciones de depresión y ansiedad, especialmente durante el embarazo, el posparto y la transición a la menopausia. Lo más importante es entender que la salud hormonal y la salud mental están profundamente conectadas, y cuidar una sin atender la otra deja incompleto el bienestar de la mujer”, señaló la especialista.
“Cuando una mujer aprende a escucharse, a reconocer lo que le afecta y a buscar apoyo sin culpa ni vergüenza, está protegiendo su salud, sus relaciones y su calidad de vida. Cuidar la salud mental no es debilidad; es una forma de respeto propio. Y mientras más entendamos que mente, cuerpo y hormonas están conectados, más podremos ayudar a las mujeres a vivir sus etapas de vida con mayor equilibrio, dignidad y bienestar”, destacó la experta en conducta humana.
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Además, de las evaluaciones en las diversas etapas, es necesario saber gestionar las emociones.
“Las emociones no son el problema, el problema es cuando no sabemos identificarlas y manejarlas adecuadamente. Debemos aprender a reconocer lo que sentimos, entender qué lo provoca y desarrollar estrategias saludables para proteger nuestra salud mental”, aconsejó.
“En terapia trabajamos mucho en las habilidades de regulación emocional, como la conciencia emocional, el manejo del estrés, el establecimiento de límites y la reestructuración de los pensamientos negativos. Estas estrategias o técnicas ayudan a las mujeres a atravesar los momentos de cambio hormonal sin sentirse desbordadas emocionalmente”.
La autora es periodista colaboradora de Puerto Rico Saludable.

Este contenido comercial fue redactado y/o producido por el equipo de GFR Media.


