El dolor es una de las razones más comunes por las que las personas buscan atención médica. Puede aparecer de repente o quedarse por mucho tiempo, pero en cualquiera de los casos afecta más que el cuerpo: interfiere con el descanso, el estado de ánimo y las actividades diarias. Aprender a manejar el dolor de forma segura es una parte esencial del cuidado de la salud.

La doctora Nabila Vallés es vicepresidenta de Programas Clínicos y de Calidad en Farmacia de MCS.
La doctora Nabila Vallés es vicepresidenta de Programas Clínicos y de Calidad en Farmacia de MCS. (Suministrada)

El dolor es una señal del cuerpo que indica que algo requiere atención. Puede sentirse como ardor, punzadas, presión, hormigueo o molestia constante. Algunas personas lo experimentan después de una cirugía, una lesión o un procedimiento médico. Otras viven con dolor asociado a condiciones crónicas como artritis, fibromialgia, problemas de espalda, diabetes, migrañas, cáncer, entre otros.

Conoce la diferencia entre el dolor agudo y el dolor crónico

No todo el dolor es igual. El dolor agudo aparece repentinamente y, por lo general, tiene una causa clara, como una infección, una inflamación o una lesión. Suele mejorar en pocas semanas, una vez que el cuerpo se recupera.

El dolor crónico, en cambio, dura tres meses o más. Puede ser más difícil de tratar y afectar significativamente la calidad de vida. Las personas con dolor crónico pueden sentirse cansadas, dormir mal, perder movilidad o experimentar cambios emocionales como ansiedad o tristeza. Por eso, su manejo debe ser continuo y centrarse en la persona, no solo en el síntoma.

Existen opciones más allá de los medicamentos

Aunque los medicamentos pueden ser útiles, no siempre son la primera ni la única opción. Existen tratamientos no farmacológicos que ayudan a aliviar el dolor y, en muchos casos, a reducir la necesidad de medicamentos.

Entre estas alternativas se encuentran la fisioterapia, los masajes terapéuticos, la acupuntura y la estimulación eléctrica. Actividades como el yoga, el taichí, la meditación y las técnicas de relajación también pueden ayudar a reducir la tensión muscular y el estrés, que a menudo intensifican el dolor. Para algunas personas, la psicoterapia resulta útil para aprender a manejar el impacto emocional del dolor crónico.

Estas opciones pueden combinarse con medicamentos, según recomendación médica, como parte de un enfoque integral.

Uso responsable de los medicamentos

Los analgésicos son medicamentos diseñados para aliviar o eliminar el dolor. Algunos están disponibles sin receta, como el acetaminofén, el naproxeno y el ibuprofeno, entre otros. Por el contrario, hay otras clases de medicamentos o dosis específicas que requieren supervisión médica. Un ejemplo claro es el ibuprofeno: la dosis de 200 mg se puede adquirir sin receta, mientras que la de 800 mg requiere receta médica.

La elección del medicamento adecuado depende de la intensidad del dolor y de su causa. Cuando el dolor está relacionado con inflamación, como en músculos o articulaciones, se utilizan medicamentos que ayudan a bajar esa inflamación además de aliviar el dolor.

Sin embargo, hay dolores que no responden a los analgésicos comunes. El dolor neuropático, causado por problemas en los nervios, requiere medicamentos específicos, ya que estos actúan directamente sobre los nervios para disminuir las señales de dolor.

Los opioides son otra clase de medicamentos conocidos que tratan específicamente el dolor moderado a intenso. Cuando se usan correctamente y por periodos cortos, los opioides pueden ser efectivos. Sin embargo, también conllevan riesgos importantes. Pueden causar somnolencia, confusión, respiración lenta y aumentar el riesgo de caídas. Además, su uso prolongado puede llevar a la dependencia, la adicción o la sobredosis.

Por esta razón, los opioides no deben considerarse la única solución. Es importante no mezclarlos con alcohol ni con medicamentos para la ansiedad o el insomnio sin indicación médica. Tampoco deben suspenderse de forma repentina; cualquier cambio debe realizarse bajo la orientación de un profesional de la salud.

La comunicación es clave

Un manejo seguro del dolor comienza con información y diálogo. Manejar el dolor es importante, pero entender qué lo causa lo es aún más. Hablar con el médico o el farmacéutico sobre todas las opciones disponibles, incluidos los tratamientos no farmacológicos, permite tomar decisiones informadas. Además, es importante informar en cada cita médica sobre los medicamentos que se estén usando, incluidos los que se obtienen sin receta.

Manejar el dolor no significa ignorarlo ni depender únicamente de los medicamentos. Significa entenderlo, tratarlo con responsabilidad y buscar un equilibrio que permita vivir con mayor bienestar y funcionalidad. Con el apoyo adecuado y un enfoque integral, es posible recuperar el control y mejorar la calidad de vida. En MCS nos preocupamos por tu salud y te acompañamos con orientación clara y confiable para ayudarte a vivir mejor.

*Los nombres de los medicamentos se mencionan únicamente con fines educativos.