La creadora de contenido, Marena Sofía, se encuentra disfrutando de uno de los momentos más plenos que ha vivido en sus 28 años. Está saboreando el éxito como empresaria, está comprometida para casarse con su gran amor, cuenta con el apoyo de su familia y ha encontrado la manera de sobrellevar la ansiedad y la depresión.

Cada día se esfuerza por mantener el justo balance entre la salud mental y física, lo que para ella es una prioridad.

“Hago ejercicio literalmente por mi salud mental, ni siquiera estoy pendiente del tema físico. Es algo no negociable. Todos los días tengo que moverme. Es un momento donde libero energía y emociones. Si no lo hago, siento que no voy a tener un buen día, que me llegan más cosas negativas que positivas”, comentó.

A primera vista, parece una vida perfecta, pero llegar a este punto le ha costado mucho esfuerzo y empeño para dejar las dificultades atrás, habiendo aprendido de ellas lo suficiente como para sentirse fortalecida y utilizar su voz para llevar un mensaje positivo a través de sus redes sociales, escenario en el que ha tenido una participación activa desde hace unos cuatro años.

Pero no siempre fue así. Hubo un momento en el que su cuerpo y su mente le exigieron detenerse.

“Yo tenía más de siete ataques de pánico al día. Y decía: estoy sobreviviendo, no estoy viviendo. ¿Qué es esto?”, recordó.

Ese fue el momento en que entendió que algo tenía que cambiar, no desde la estética, sino desde la urgencia de estar bien. Pasó por un periodo en el que se alejó de las redes sociales, no de manera planificada, sino orgánicamente como parte de su proceso de sanación.

“Yo no tenía ni ganas de tocar el celular. Estaba en un cuarto oscuro. No fue una decisión, fue lo que me pasaba”, reflexionó.

Y así comenzó un proceso profundo que incluyó buscar ayuda profesional.

“Cuando toqué fondo, busqué ayuda. Ya tenía psicólogo, y él me refirió a un psiquiatra. Ahí comencé el tratamiento junto con cambios en mis hábitos. Fue un proceso integral… Mejoré mi higiene del sueño, prioricé mis horas de descanso, eliminé el alcohol por un tiempo, conecté con Dios y empecé a ponerme a mí primero. Entendí que si yo no estoy bien, no puedo hacer nada, ni trabajar, ni estar con mi familia”, aseguró.

Todo ese proceso le permitió entender que ponerse como prioridad no era una actitud egoísta, sino una manera de poder estar bien y así dar su mejor versión a los demás.

“Mi salud es lo más importante, porque si yo no estoy bien, no puedo hacer nada”, dijo con convicción.

Una voz potente

Consciente de la importancia de hablar sobre salud mental que para muchos sigue siendo un tabú, Marena Sofía decidió romper con ese estereotipo y utilizar sus redes para llegar a generaciones más jóvenes que la siguen y pueden ver en ella un ejemplo de lo que es caer, buscar ayuda y renacer con más fuerzas.

“Siempre he sido bien transparente en mis redes. Cuando me desaparecí por un mes, no podía regresar como si nada. Sentía que tenía que decir lo que estaba pasando. Pensé que vendría una ola de comentarios negativos, pero cuando vi que podía ayudar a tantas personas, dije: olvídate de lo que digan. Estoy haciendo algo positivo. Si puedo ayudar a alguien a levantarse de la cama o a salir a correr, vale la pena”, comentó.

Lo que no esperaba era el impacto. Mensajes de personas que le confesaban haber encontrado en su historia un motivo para levantarse de la cama. Otros le decían que, gracias a sus videos, habían salido a caminar, a correr, a intentar algo distinto. Incluso, historias más duras: “Yo estaba a punto de suicidarme y tus videos me ayudaron”.

También llegaron los comentarios negativos, pero se encontraba lo suficientemente fuerte para recibirlos.

“Al principio fue bien chocante. Pero entendí algo: si estoy ayudando aunque sea a una persona, eso es lo que importa. Ya esos comentarios no me afectan”, sentenció.

Esa comprensión —trabajada también en terapia— le permitió sostener su mensaje sin dejarse arrastrar por el ruido externo y reafirmarse que hablar de salud mental salva vidas.

Su cuerpo, su templo

Un factor importante en su recuperación —aparte del apoyo de profesionales y de sus seres queridos— ha sido el movimiento, el ejercicio que no llegó como una meta estética, sino como una herramienta de supervivencia. Una forma de canalizar las emociones, de liberar tensión, de encontrar un espacio propio.

“Yo hago ejercicio literalmente por mi salud mental, ni tan siquiera estoy pendiente del tema físico… Desde pequeña, mi mamá me llevaba a realizar deportes para canalizar mis emociones. Siempre estuvo en mi vida, pero sin consistencia. Cuando entré de lleno al fitness, no pude salir. Correr fue mi curita”, dijo.

Así fue como, en su proceso de sanación, pasó de no tener energía ni para salir de la cama a entrenar y luego cumplir la meta de correr un maratón de 26.2 millas en Valencia, España. Un logro que, más allá de lo físico, representó una transformación interna.

“Hago ejercicio al menos cuatro días a la semana, combinando gimnasio y correr. Los fines de semana hago actividades físicas y corridas largas con amigos. También corrí el maratón de Valencia, y eso me demostró de lo que soy capaz. Pasé de no querer salir de la cama a correr 26.2 millas. Fue transformador”, confesó.

El proceso de preparación requirió disciplina extrema, sacrificios y cambios en su estilo de vida que aplica para mantenerse sana física y emocionalmente. Por eso, le recomienda a quienes deseen adentrarse en ese mundo del fitness que no lo piensen tanto.

“No necesitas equipo perfecto ni experiencia. Empieza caminando. Todos comenzamos desde cero. Lo importante es empezar”, aseguró a la vez que mencionó que en su checklist de bienestar se encuentran “hacer ejercicio, comer bien, hidratarme y dormir mis ocho horas”.

Mientras evalúa su participación en la carrera Teodoro 10K 2026, sabe que cuenta con una base sólida pues corre alrededor de 15 millas semanales, lo que le permite enfrentar este nuevo desafío desde un lugar más preparado, tanto física como mentalmente.

Camina segura

Más allá de las redes, de los seguidores o de los proyectos, Marena Sofía sigue construyendo la vida que desea. Por eso, disfruta su faceta como empresaria, con su boutique Teal en la avenida Winston Churchill, donde, según cuenta, muchas veces las conversaciones con clientas van más allá de la ropa y se convierten en espacios de conexión.

Se siente segura, amada y apoyada. Cuenta con un círculo cercano, se siente plena espiritualmente y se ejercita por su salud.

En fin, aunque sabe que la vida no es fácil, tiene la certeza de que cuenta con las herramientas para batallar con las dificultades que puedan aparecer en el camino. Mientras tanto, disfruta de una vida personal que hoy transita desde otro lugar: el del compromiso, la estabilidad y la sensación de estar, finalmente, en paz.

“Siento que la vida que estoy viviendo ahora mismo es la que había soñado”, concluyó.

10 lecciones de Marena Sofía para sanar desde adentro

1. “Estoy sobreviviendo, no estoy viviendo”

Lección: Si sientes que solo estás “funcionando”, es momento de detenerte y evaluar tu salud mental.

2.“Hago ejercicio por mi salud mental, no por lo físico”

Lección: Muévete todos los días, aunque sea poco. El beneficio emocional es inmediato.

3. “Cuando toqué fondo, busqué ayuda”

Lección: No esperes a estar peor. Pedir ayuda profesional es un paso clave hacia el bienestar.

4. “Yo no tenía ni ganas de tocar el celular”

Lección: Si necesitas desconectarte, hazlo sin culpa. Tu salud mental va primero.

5. “Entendí que, si yo no estoy bien, no puedo hacer nada”

Lección: Priorizarte no es egoísmo, es necesidad.

6. “Correr fue mi curita”

Lección: Encuentra tu válvula de escape: caminar, correr, escribir o hablar; lo que te ayude.

7. “Pasé de no querer salir de la cama a correr 26.2 millas”

Lección: No subestimes los pequeños comienzos. Todo progreso suma.

8. “Si puedo ayudar a alguien..., vale la pena”

Lección: Compartir tu proceso puede ser la luz que alguien más necesita.

9. “Los comentarios negativos ya no me afectan”

Lección: No puedes controlar lo que otros dicen, pero sí cómo reaccionas.

10. “La vida que estoy viviendo ahora mismo es la que había soñado”

Lección: El bienestar se construye día a día con decisiones consistentes.

La autora es periodista colaboradora de Puerto Rico Saludable.