Sueño profundo: qué es y cuáles son sus beneficios
Un neurocientífico lo explica

PUBLICIDAD
Hay personas que consideran que el sueño es un estado pasivo donde el ser humano solo descansa. Sin embargo, en este periodo, nuestro cuerpo entra en un estado biológicamente activo para cumplir con una necesidad fisiológica con un impacto significativo en nuestra salud física, mental y emocional.
Según datos del Sistema de vigilancia de salud conductual de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), entre un 35 % a 40 % de los adultos en Puerto Rico duermen menos de las siete horas recomendadas.
“Esto es realmente alarmante porque estamos hablando de que más o menos un 50 % de la población no está durmiendo lo que las guías están recomendando”, expresó el doctor Mauricio Alejandro Conejo, director ejecutivo del Instituto de Neurociencia Cognitiva y catedrático de la Escuela de Artes Plásticas y Diseño de Puerto Rico.
Dentro de ese proceso del descanso se destaca la etapa del sueño profundo, que es un nivel en nuestro estado de descanso en el que se alcanza una optimización en los procesos fisiológicos y cognitivos. Sin embargo, alcanzar esta etapa en nuestro descanso puede ser un reto.
“El sueño profundo es un turno de mantenimiento del cerebro, donde tenemos que parar todas las funciones físicas y biológicas para darle prioridad a que el cerebro pueda recuperarse”, dijo el catedrático.
Desafortunadamente, un periodo corto de sueño se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, depresión y, sobre todo, y lo más importante, deterioro cognitivo.
“No dormir realmente afecta la salud física, emocional y nos pone en riesgo de padecer de una enfermedad neurodegenerativa. Por eso, debemos resaltar la importancia que tiene el sueño porque no es ni un estado pasivo ni un lujo, es un estado biológicamente activo y es una necesidad fisiológica. Es algo realmente esencial, particularmente para la regulación emocional y para la consolidación de la memoria”, explicó el neurocientífico.
¿Qué ocurre cuando dormimos?
En el sueño ocurren varios procesos que son críticos, como la consolidación de la memoria, la regulación de los neurotransmisores y hormonas —como por ejemplo el cortisol que se activa con el estrés—; y la limpieza del cerebro.
“No se menciona mucho que en el sueño se activa el sistema glinfático que ayuda a limpiar desechos metabólicos del cerebro. Esto previene las enfermedades neurodegenerativas. Pero, si la persona no duerme lo suficiente, estos desechos se acumulan, creando placas amiloides o nudos fibrilares que son marcadores biológicos de enfermedades neurodegenerativas, particularmente del álzheimer”, señaló el experto, quien también mencionó la restauración muscular, la reparación celular y el procesamiento emocional como otros procesos que se llevan a cabo mientras dormimos.
Sin embargo, aunque dormimos, no todos logramos atravesar todas las etapas que componen el sueño, y es que el sueño se divide en dos tipos: el sueño REM o sueño con movimientos oculares rápidos y el sueño no REM.
“En el sueño no REM consta de tres fases: un sueño ligero que es la primera fase, un sueño más estable que es la segunda fase, y la tercera fase que es el sueño profundo o sueño de ondas lentas. En cambio, en el sueño REM es donde ocurren los sueños. Algunos pueden ser muy vívidos, también pueden ocurrir las pesadillas y todo tipo de proyecciones imaginarias”, especificó el doctor.
De todas las etapas del sueño, la fase 3 del sueño no REM es lo que llaman el sueño profundo, la etapa más reparadora físicamente. En esta predominan las ondas cerebrales lentas tipo delta (0.5 a más o menos 3 Hertz).
“Si tenemos una noche normal de sueño, el cerebro va a transitar por todas las ondas en ciclos de, más o menos 90 minutos a una hora y media, y va a ir a través de todas estas ondas y va a pasar por todas las etapas. Estos son procesos esenciales para la restauración física”, mencionó el neurocientífico.
Aquellas personas que atraviesan por todas las etapas y completan los ciclos del sueño hasta llegar al sueño profundo, reciben beneficios como:
- Mejora la memoria
- Mejora la regulación emocional
- Reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares
- Mejora el control metabólico
- Mejora el procesamiento de la glucosa
- Ayuda a controlar el peso
- Mejora la claridad mental
- Mejora la función inmunológica
- Reduce el riesgo de padecer alguna enfermedad neurodegenerativa a largo plazo
En cambio, una persona que no pueda alcanzar la etapa del sueño profundo podría provocar:
- Fatiga persistente
- Mayor irritabilidad
- Mayor reactividad emocional
- Dificultad para concentrarse
- Mayor riesgo de hipertensión y diabetes
- Aumento de la inflamación sistémica
- Aumento de riesgo de ansiedad y depresión
“Lamentablemente, la mayor parte de la población no valora el sueño y, en la modernidad, el sueño es, quizás, una de las funciones que más ha sufrido. La luz eléctrica hizo que nuestro ciclo natural biológico de vigilia y sueño cambiara drásticamente”, sostuvo el experto, quien instó a siempre recordar la importancia de las etapas del sueño para el bienestar físico, emocional, social y cognitivo.
La autora es periodista colaboradora de Puerto Rico Saludable.

Este contenido comercial fue redactado y/o producido por el equipo de GFR Media.


