Realidad #1: En la década de los ochenta, el cáncer cervical era la causa principal de muerte en mujeres jóvenes.

En Alemania, el médico virólogo Harald Zur Hausen se dio a la tarea de encontrar el origen de esta enfermedad. Descubrió que el cáncer cervical lo causaba una infección por un virus: el virus del papiloma humano o VPH, por sus siglas en español. Un hito por el cual se le otorgó el premio Nobel de Ciencia en 2008. El hallazgo condujo a la creación de una vacuna para protegernos de esta grave enfermedad.

Realidad #2: La primera vacuna contra el VPH se administró en 2006. Desde entonces, millones de mujeres y hombres en el mundo la han recibido. La Organización Mundial de la Salud reporta que hay 148 países en el mundo que vacunan a su población en contra de el VPH.

El mito de los efectos secundarios: Es un mito que la vacuna tiene efectos secundarios serios. A través del tiempo, luego de aprobada la vacuna, se ha comprobado que tiene un perfil de seguridad y eficacia excelente. No hay evidencia de que la vacuna cause la muerte, problemas ovulatorios o el síndrome de Guillain Barré. Si deseas constatar estos datos, visita la página web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades sobre la vacuna (cdc.gov).

Realidad #3: La vacuna en contra del VPH ha sido y es de excelente eficacia. En aquellos países donde se comenzó a vacunar, hace dos décadas, se demuestra una reducción de las infecciones del virus que causa verrugas genitales en un 80 %, además se confirma una reducción de un 40 % en las lesiones precancerosas en las mujeres vacunadas. Cuando consulto a mis colegas ginecólogos, es evidente la reducción de ambas presentaciones.

El mito de la protección de la vacuna de una sola dosis: Es un mito que la vacuna de una sola dosis proteja al paciente de la misma manera que la vacuna actual de dos dosis. En días recientes, por una directriz del secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., se contempla recomendar que a aquellos jóvenes que se vacunen se les administre solo una dosis de la vacuna en vez de dos. Esto se ha recomendado usando como base un estudio en Costa Rica que no mide la protección otorgada por la vacuna actual por dos décadas, la cual nos sigue protegiendo. Una vez se demuestre que la vacuna de una sola dosis nos va a proteger de la misma manera, entonces podríamos considerarla.

El autor es pediatra.