La hepatitis es una inflamación del hígado causada por toxinas, algunos medicamentos, uso de alcohol, algunas enfermedades e infección con bacterias o virus.

Cuando esta inflamación aparece recientemente es hepatitis aguda y a los procesos que duran más de seis meses se les conoce como hepatitis crónica.

Las hepatitis virales son enfermedades transmisibles y, por tanto, potencialmente se pueden prevenir. Hay varios tipos de hepatitis virales: hepatitis A, B, C, delta y E.

La transmisión de los virus A y E se produce a través del agua y los alimentos contaminados, por lo que una buena higiene en la alimentación y un tratamiento adecuado al agua y alimentos pueden prevenir el contagio. Además, para el virus de la hepatitis A existe una vacuna muy eficaz que ya se está comenzando a incluir en los calendarios de vacunación.

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Los virus B, C y delta se transmiten por la sangre y por relaciones sexuales. Los bancos de sangre examinan todas las muestras para descartar las infecciones de estos virus, por lo que el contagio por transfusiones de sangre y componentes sanguíneos se ha reducido enormemente en los últimos años. Existe una vacuna muy eficaz y segura que previene la infección de hepatitis B y, consiguientemente, la sobreinfección por el virus delta, que solo ocurre en portadores del virus B. Esta vacuna ya está incluida en el calendario de vacunas. Desgraciadamente, no existe todavía una vacuna que prevenga la infección por el virus de la hepatitis C; pero para esta sí existe tratamiento.

El virus de la hepatitis C, en su fase crónica, puede causar daño al hígado cómo: cirrosis y cáncer del hígado. La mayoría de las personas no presentan síntomas; es por eso que toda persona mayor de 18 años debe hacerse la prueba una vez en la vida, también debes hacerte la prueba si estás embarazada en cada embarazo, si eres usuario de drogas ilícitas, paciente de diálisis, paciente de hemofilias, paciente de VIH/sida o si tienes sexo no protegido. Si eres un trabajador de la salud y tuviste contacto con la sangre de un paciente de hepatitis C o si sufriste un pinchazo con una aguja contaminada, debes hacerte la prueba, por lo menos, cada año.

El diagnóstico de esta enfermedad la puedes hacer con una muestra de sangre donde podemos detectar la presencia del virus, así que, en tu próxima visita a tu médico, pídele hacerte la prueba de la hepatitis C y, de esta manera, puedes prevenir sus complicaciones.

El virus de la hepatitis C es curable, no pierdas la oportunidad de recibir tratamiento. Con un medicamento oral diario por ocho semanas puedes vencer un virus que causa tantas complicaciones hasta la muerte. Hazte la prueba, podemos tener un Puerto Rico 2030 libre de hepatitis C.

Vacuna contra la hepatitis B

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina, MedlinePlus, adscrita a los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), la vacuna contra la hepatitis B generalmente se aplica en 2, 3 o 4 inyecciones.

Los bebés deberían tener su primera dosis de la vacuna contra la hepatitis B al momento de su nacimiento y completar la serie a los 6 meses de edad (a veces completar la serie puede tomar más de 6 meses).

Todos los niños y los adolescentes menores de 19 años a quienes no se les hayan suministrado su dosis, también deberían ser vacunados.

La vacuna contra la hepatitis B también se recomienda para algunos adultos que no estén vacunados:

  • Personas cuya pareja sexual esté infectada con hepatitis B
  • Personas sexualmente activas que no tengan una relación monógama a largo plazo
  • Personas que se realicen evaluaciones o que estén en tratamiento por enfermedades de transmisión sexual
  • Hombres que tienen relaciones sexuales con hombres
  • Personas que comparten agujas, jeringas u otros artefactos para inyectarse drogas
  • Personas que tengan contacto en el hogar con una persona infectada con el virus de la hepatitis B
  • Empleados de salud y seguridad pública en riesgo de exposición con sangre u otros fluidos
  • Residentes y personal de instituciones para personas con discapacidades o problemas de desarrollo
  • Personas en instituciones correccionales
  • Víctimas de asalto o abuso sexual
  • Personas que viajan a regiones con elevados porcentajes de incidencia de hepatitis B
  • Personas con una enfermedad hepática crónica, enfermedad renal, infectadas con VIH, con una infección por hepatitis C o diabetes
  • Cualquiera que desee protegerse de la hepatitis B

La vacuna contra la hepatitis B puede administrarse al mismo tiempo que otras vacunas. Si tienes dudas, habla con tu proveedor de atención médica.

La autora es especialista en medicina interna y consultora en enfermedades infecciosas. Fuente del texto sobre la vacuna de la Hepatitis B: Centros para e Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés)