José Alvarado detuvo varias veces la clínica de baloncesto que ofreció la tarde del viernes a decenas de niños en La Perla del Viejo San Juan para atender múltiples llamadas.

El armador de raíces puertorriqueñas sacó de su tiempo para compartir con los pequeños que sueñan con algún día ser como él, aunque el teléfono no paraba de sonar.

Había acordado con los Knicks de Nueva York posponer hasta el viernes la fecha en la que le comunicaría a la franquicia si ejercería su opción de jugador para la temporada 2026-27 de la NBA o se convertiría en agente libre sin restricciones.

“No estoy pensando en mi futuro ahora mismo. Estoy solo disfrutando el momento. En unas horas se sabrá”, dijo Alvarado en un aparte con los medios en medio de su clínica.

Sin embargo, el mundo no tuvo que esperar horas, sino solo minutos para conocer su futuro en la NBA. A las 5:00 p.m., Shams Charania, de ESPN, reportó que el boricua rechazó su opción de jugador de $4.5 millones y firmará un nuevo contrato de tres años por más de $14 millones para volver a vestir el uniforme de los Knicks.

Al darse a conocer la noticia, el gerente general de la Selección Nacional, Carlos Arroyo, pidió a los presentes que aplaudieran a Alvarado por alcanzar un acuerdo con los campeones vigentes de la NBA.

El canastero, de 28 años y 6’0” de estatura, pasó a Nueva York en febrero pasado mediante un cambio con los Pelicans de Nueva Orleans. Como base suplente de los Knicks, tenía minutos fijos en la rotación de los Knicks, aunque limitados.

No obstante, fue una figura que apareció en momentos importantes, como el cuarto juego de las Finales de la NBA ante los Spurs de San Antonio, noche en la que solo vio 16 minutos de acción, pero anotó ocho puntos en el cuarto parcial.

Actuaciones como esas le ganaron la admiración de miles de niños puertorriqueños alrededor del mundo, incluidos los de comunidades como el residencial Luis Llorens Torres, La Perla y Barrio Obrero que asistieron el viernes a su clínica en el Viejo San Juan.

“Yo estuve en sus zapatos en algún momento. Solía jugar todo el tiempo en la cancha cerca de mi casa. Ahora juego en el más alto nivel y gané el campeonato con los Knicks, así que es bastante surreal”, comentó Alvarado.

“Es importante para mí venir a lugares como este. Solo quiero darles esperanza. Sé que hay muchas distracciones en el mundo y que puedes tomar el camino equivocado. Estas son partes de la vida de las que nadie realmente habla. Quiero darles un poco de alegría en este momento”, abundó.

Alvarado nació y se crió en Brooklyn, pero tiene raíces boricuas por su padre, quien lleva su mismo nombre. Por esta razón, era importante para él lograr un acuerdo en esta temporada muerta que lo mantuviera en la Gran Manzana.