José Alvarado bajó el viernes las escaleras que conducen a La Perla del Viejo San Juan con el trofeo Larry O’Brien para ofrecer una clínica de baloncesto a decenas de niños.

Los pequeños llevaban una hora realizando driles bajo la supervisión de los entrenadores Paola García, Joel Nieves y Bimbi Rosas antes de que el enebeísta llegara a la cancha.

Pero, tan pronto supieron que el campeón de la NBA con los Knicks de Nueva York estaba a pocos pasos de donde se estaba llevando a cabo la clínica, todo quedó en pausa y los jovencitos corrieron hacia él para intentar tocar al jugador y al prestigioso trofeo.

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“Es una oportunidad porque es una clínica con José Alvarado, un jugador de Puerto Rico que juega en Estados Unidos. Todo el mundo quiere llegar a eso, pero no es fácil”, dijo Geyren Cotto, un joven de 15 años del residencial Luis Llorens Torres y que llegó hasta allí con la ilusión de aprender a defender como Alvarado.

“A mí no me gusta defender, pero hay que defender como Alvarado para ganar. Por eso lo que espero sacar de esta clínica es defensa”, agregó.

Al igual que otros niños, Geyren asistió a la clínica ofrecida por el enebeísta bajo la supervisión de Alwin Vázquez, líder comunitario de Llorens Torres. Vázquez contó que recibió la invitación directamente de Julio Cabral, director ejecutivo de VRDG Entertainment y organizador de la actividad.

“Cuando les dije a los chicos que íbamos a ir a la clínica de Alvarado en La Perla se pusieron bien alegres. Son niños que vieron las Finales de la NBA y han seguido lo que ha hecho José Alvarado. Tú los ves aquí. Están superfelices, a pesar de estar debajo del sol”, recordó el líder comunitario.

José Alvarado junto a uno de los niños que asistió a su clínica de baloncesto en La Perla.
José Alvarado junto a uno de los niños que asistió a su clínica de baloncesto en La Perla. (Xavier Araújo)

Vázquez, además, explicó que identificó a los niños que llevó a La Perla a través de la Escuelita Bíblica de Llorens Torres, iniciativa de la que forma parte y que impacta a más de 150 jóvenes de entre 5 y 20 años con diferentes servicios, como tutorías gratuitas y talleres deportivos semanalmente.

Sin embargo, el viernes no fue la primera vez que muchos de ellos compartieron con el armador de raíces puertorriqueñas, ya que un día antes había hecho una parada en el residencial como parte de la caravana de celebración del campeonato de los Knicks en Puerto Rico.

“Eso fue algo histórico: que un campeón de la NBA trajera el trofeo y que los niños tuvieran la oportunidad de tocarlo es algo que se llevarán para toda la vida. Ellos ven en José Alvarado un ejemplo de que sí se puede. Así como José salió de un barrio, nosotros que venimos de un caserío también podemos llegar lejos y alcanzar grandes cosas”, declaró Vázquez.

No obstante, la comunidad del residencial Luis Llorens Torres no fue la única que estuvo presente en la clínica ofrecida por Alvarado, pues allí también asistieron niños de lugares como La Perla y Barrio Obrero.

Cada uno tuvo la oportunidad de no solo ver de cerca al apodado canastero “Grand Theft Alvarado”, sino también de hasta jugar con él uno contra uno. Algunos encestaron frente a la mirada del enebeísta, mientras que otros fallaron, pero todos salieron con una sonrisa de oreja a oreja.

José Alvarado junto a uno de los niños que asistió a su clínica de baloncesto en La Perla.
José Alvarado junto a uno de los niños que asistió a su clínica de baloncesto en La Perla. (Xavier Araújo)

“Más que asombro fue como una felicidad cuando supimos la noticia de la clínica porque dijimos: ‘Wow, aquí en La Perla’. Para nosotros fue algo bien enriquecedor y todo el mundo se puso bien contento. Esto es como si los hubieran llevado a Disney”, relató Yashira Gómez, representante comunitaria de La Perla.

Alvarado nació y se crió en Brooklyn, Nueva York, pero tiene sangre boricua por su padre, quien lleva su mismo nombre. Creció en los complejos de vivienda Lindsay Park y los apartamentos Roberto Clemente Plaza, en el sur de Williamsburg, Brooklyn.