Han pasado ocho dirigentes por las filas de los Cangrejeros de Santurce desde su regreso al Baloncesto Superior Nacional (BSN) en 2021 como franquicia de expansión.

David Rosario se convertirá en el noveno este próximo 21 de mayo, cuando Santurce reciba la visita de los Capitanes de Arecibo en el Coliseo Roberto Clemente.

Será un juego que ni el mejor libretista hubiese imaginado, dado que marcará el retorno del veterano técnico a la llamada “liga más dura” frente al equipo con el que ganó tres campeonatos y que le dedicó esta temporada.

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Pero la realidad es que Rosario asumirá un reto gigantesco tan pronto tome las riendas de los Cangrejeros. Previo a su llegada, los crustáceos fueron dirigidos por Néstor “Che” García, Larry Ayuso, Iván Ríos, Nathan Peavy, Xavier Aponte (interino), Allans Colón, Brad Greenberg y Nelson Colón.

Este último fue el único que logró llevar al equipo a la segunda ronda de la postemporada y quedarse a una victoria de avanzar a la final del torneo, pero salió de la franquicia por mutuo acuerdo con la gerencia tras un decepcionante inicio de campaña que dejó a los Cangrejeros en el sótano de la Conferencia A con marca de 6-11.

Con eso en mente, Rosario tomará las riendas de un equipo que parece haber perdido su identidad y que, con el pasar de cada jornada, luce más frustrado en ambos lados del tabloncillo. Rolando Hourruitiner, presidente de operaciones de Santurce, llegó a considerar figuras como Francisco “Paco” Olmos y Omar González, pero eligió a Rosario.

¿Fue la decisión correcta? Al menos para el analista Eugene Guzmán, Santurce acertó con la contratación de Rosario, ya que entiende que el conjunto necesitaba un entrenador con experiencia campeonil y la capacidad para manejar un camerino que incluye canasteros como Walter Hodge Jr. y Ángel Rodríguez.

“Es una excelente contratación porque es un tipo experimentado que ha ganado campeonatos en Puerto Rico y que ha sabido lidiar con talentos como el que tienen los Cangrejeros. Quizá su llegada es en un momento un poco más difícil de lo que hubiese querido cualquier técnico, pero si hay alguien que puede sacar a este equipo adelante, es él”, opinó Guzmán en una entrevista con Primera Hora.

“Estoy más que seguro de que la razón más importante de la contratación fue la parte emocional de cómo lidiar con veteranos y jugadores que ya han estado en momentos cruciales que necesitan sacar ahora su pedigrí, más allá de las ‘x’ y ‘0’, porque allí tiene a Luis ‘Mandy’ Cancel y Luis Camacho como parte del cuerpo técnico. No hay mejor dirigente disponible en este país que no sea David Rosario”, continuó.

Rosario dirigió por última vez en la llamada “liga más dura” en 2020, cuando salió de los Atléticos de San Germán en plena temporada por “diferencias económicas y contractuales” y por razones de “principio y ética como entrenador” con el grupo administrativo que manejaba el equipo.

No obstante, ese mismo año se trasladó a Nicaragua, donde conquistó la Basketball Champions League con el Real Estelí. Un año después, tomó las riendas de la Selección Nacional de ese país y ayudó al programa a escalar hasta el puesto número 80 del ranking mundial de la FIBA. Anterior a esto, ganó tres campeonatos del BSN con los Capitanes en 2008, 2010 y 2011 y dos subcampeonatos en 2007 y 2012.

David Rosario durante su época como dirigente de los Capitanes de Arecibo.
David Rosario durante su época como dirigente de los Capitanes de Arecibo. (Jose R. Madera)

“La parte del juego él la tiene y eso hay que dársela, porque ha estado activo fuera del país. No obstante, el grupo de trabajo que hay entiendo que lo va a ayudar muchísimo a la adaptación de lo que ya se ha hecho porque, aunque llegue ahora, ya hay una planificación de media temporada”, comentó Guzmán.

“Hay que ver si estará conforme con los refuerzos que tienen o verá positivo la contratación de nuevos refuerzos. Eso es bien importante porque ya no es una decisión de Rolando. Tendrá que consultar con su técnico porque él va a hacerle saber qué realmente necesita el equipo”, abundó.

Con la derrota del martes ante los Gigantes de Carolina-Canóvanas, los Cangrejeros sufrieron su revés número 12 de la campaña, la misma cantidad con la que cerraron la fase regular del torneo anterior. De cara la jornada del viernes, ocupaba la quinta posición de la Conferencia A con récord de 7-12, pero Guzmán entiende que todavía tienen posibilidades de clasificar a los playoffs con media temporada por jugar.

“Todavía hay posibilidades. Lo que sí necesita Santurce es tener una racha de cinco o seis victorias para ponerle presión al que está en este momento en la cuarta posición, que son los Mets de Guaynabo. Entiendo que si hay un momento para quizá enderezar este barco es la gira que van a tener porque van a estar fuera del Clemente y tal vez eso les dé un poco de serenidad al no lidiar con las quejas de muchos fanáticos que entienden que el equipo ha quedado a deber”, aseguró Guzmán.

Santurce comenzará el sábado, 23 de mayo, una gira de cuatro partidos en la carretera. Visitarán a Aguada, Manatí, San Germán y Quebradillas antes de volver al Clemente el 6 de junio para enfrentar a los Osos.

Sin suerte con los refuerzos

Pero la realidad es que los Cangrejeros no han tenido suerte en los últimos años con sus refuerzos y esta temporada no ha sido la excepción, por lo que no sería descabellado pensar que podría haber movidas en cuanto a sus importados se refiere.

Santurce inició el torneo con el escolta enebeísta Malik Beasley como su único refuerzo, pero poco después integraron al equipo a Viktor Lakhin y Davon Jefferson después de este último ser dejado en libertad por los Indios de Mayagüez. Lakhin fue reemplazado posteriormente por el nigeriano Chinanu Onuaku y, el martes anunciaron a Ian Clark como sustituto de Beasley.

Beasley aterrizó en el BSN con la etiqueta de que iba a arrasar con la competencia por su bagaje en la NBA, pero fue todo lo contrario. Se despidió con un promedio de 18.4 puntos, 4.2 rebotes y 1.8 asistencias por juego, y solo encestó el 30.3 por ciento de sus triples.

Malik Beasley no cumplió con las expectativas.
Malik Beasley no cumplió con las expectativas. (Baloncesto Superior Nacional)

Lakhin, por su parte, fue un desastre con una media de apenas 3.6 unidades y 3.7 capturas en 13 partidos. Jefferson, de 39 años, acumula una media de 8.7 tantos, 6.5 rebotes y 1.2 asistencias, mientras que Onuaku registra 7.5 puntos, 5.3 capturas y 3.8 asistencias. Clark anotó 21 unidades el jueves en su debut ante Carolina-Canóvanas.

Hourruitiner explicó el martes las razones detrás de estos cuestionables reclutamientos en un aparte con la prensa antes del juego contra Carolina-Canóvanas en el Clemente.

“Los importados no necesariamente tienen que cargar a sus equipos ofensivamente si sus equipos ya tienen unos jugadores que pueden aportar ofensivamente. Nuestro equipo es uno de esos. Yo siempre he hablado que la mayoría de nuestros importados son jugadores complementarios que vienen a hacer un trabajo específico”, detalló el presidente de operaciones.

“Obviamente, al ojo del fanático y de otras personas pudiese parecer que no dan el grado. Quizá el grado para mí es que Viktor Lakhin hubiese hecho ocho puntos y cuatro rebotes por juego, pero me da presencia en la pintura, sabía jugar ‘pick and roll’, era inteligente y sabía a quién dársela si se la dábamos en el medio. Son otro tipo de decisiones por las cuales estamos trayendo jugadores no necesariamente para que anoten 25 y 30 puntos porque los nativos pueden meter la bola. Es un trabajo en comunidad, no de superestrellas”.

“Beasley era diferente. Yo quería asegurarme de tener el tiro de afuera, pero en ocasiones no entró. Como dice el dicho, tú puedes llevar el caballo al río, pero si no toma agua no lo puedes obligar. El jugador que puede meterla está ahí, pero si la bola no entra, nadie puede hacer que la bola entre”, señaló.

En lo que va de temporada, Santurce ha hecho dos cambios de refuerzos. El año pasado, firmaron a 12 importados a lo largo de la campaña y solo cinco salieron por lesiones. Por ello, el BSN estableció este año un límite de seis cambios de refuerzos en la regular y dos en la postemporada.