“Quería saber quién soy”: Carmelo Anthony y sus continuos viajes a Puerto Rico
A través de su fundación y su labor comunitaria, el exjugador de la NBA ha logrado conectar con sus raíces para honrar a su padre.

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Durante años, Carmelo Anthony ha encontrado distintas razones para regresar a Puerto Rico. A veces ha sido el baloncesto; y otras, el trabajo con las comunidades a través de su fundación.
Pero detrás de cada uno de sus viajes, desde su primero en el 2002 para una práctica con los Leones de Ponce del Baloncesto Superior Nacional, sus visitas a la Isla han tenido también en un propósito personal de definir bien quién es y entender lo que son sus raíces boricuas.
El miembro del Salón de la Fama del Baloncesto de la NBA lleva más de dos décadas estrechando su vínculo con Puerto Rico, la tierra de su fenecido padre, el ponceño Carmelo Iriarte.
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“Me encanta estar aquí. Es genial. Siento que cada vez que vengo estoy aprendiendo más y más, algo diferente sobre la isla, una nueva ubicación y un nuevo lugar”, compartió Anthony en una entrevista con Primera Hora desde las facilidades de la YMCA de San Juan.
“Siempre tengo alguna experiencia nueva cuando vengo aquí”, añadió el otrora canastero.
Entre las experiencias está conocer más sobre quién es. Esto tratando de poder construir la esencia de quien fue su padre, quien falleció de cáncer cuando Anthony tenía apenas unos dos años. Anthony ha comentado que solo conserva vagas memorias de él, y que debido a eso ha querido descubrir quién era su padre a través de los relatos de su madre, sus hermanas por parte de padre, familiares, amigos y sus propias investigaciones.
En ese sentido, venir a Puerto Rico le acerca cada vez más a forjar una mejor imagen de cómo debió haber sido su padre. Ese es uno de los empeños que traen continuamente a Anthony a la Isla. De hecho, producto de eso, durante su discurso de ingreso al Salón de la Fama del Baloncesto en 2025, Anthony le rindió un emotivo homenaje a su padre afirmando que aunque se marchó demasiado pronto, nunca lo abandono, y subrayó que había crecido gracias a él, aun sin haber podido crecer a su lado.
Anthony tenía entonces 17 años cuando vino a Ponce en 2002 para aquella práctica en el Auditorio Juan “Pachín” Vicens. Los Leones intentaban motivarle a firmar para jugar con ellos en el BSN. La Federación de Baloncesto de Puerto Rico lo quería también para unirlo al programa nacional.
Melo para entonces aún no había debutado en la NBA. Estaba en vías a comenzar a estudiar en la Universidad de Syracuse, donde se coronó campeón nacional en su primera y única temporada en la NCAA. Un año después comenzó su carrera de 19 temporadas en la mejor liga del mundo, que lo convirtieron en uno de los máximos anotadores en la historia con 28,289 puntos.
Aquella primera visita terminó siendo el comienzo de una relación que con los años trascendió el tabloncillo. En 2010, Anthony rehabilitó la cancha de baloncesto de La Perla, en el Viejo San Juan, como parte de su trabajo comunitario. Desde entonces, su fundación ha extendido iniciativas a distintas comunidades de Puerto Rico, siendo la más reciente el anuncio de la construcción del Parque Luis Fuentes en el barrio Barcelona de Río Grande en alianza con la YMCA de San Juan.

Un proceso de descubrimiento
Para “Melo”, de 42 años y quien lleva tatuada una Monoestrellada en su mano derecha, conocer Puerto Rico se convirtió en una etapa de descubrimiento personal.
“Mientras más trabajo haces, más quieres hacer. El trabajo que haces te permite regresar y realmente ver y entender de dónde viene todo esto. Para mí fue una etapa de descubrimiento. Realmente quería saber quién soy y quería conocer mis raíces. Quería entender de qué se trata todo esto, porque estoy tan conectado con algo de lo que sé un poco, sé que es mío, pero quería entender qué parte de mí viene de ahí”, manifestó el nacido en Brooklyn, Nueva York, al referirse a su sangre puertorriqueña.
“Así que comencé a hacer mi propia investigación. Comencé a buscar información sobre el gobierno y finalmente llegué al punto en el que pude encontrarlo todo”, agregó.
Puerto Rico, además, se ha convertido para el exjugador en un espacio para detenerse. Lejos de la exigencia que marcó buena parte de su vida como una estrella, encuentra en la Isla la posibilidad de desconectarse.
“Tengo la oportunidad de despejar mi mente, desconectarme de todo lo que está pasando y verlo desde este lado”, sostuvo Anthony.

De vez en cuando, el 10 veces Todo-Estrella también visita su familia.
“Tengo familia por toda la isla, están dispersos. Trato de verlos tanto como puedo. A veces estoy entrando y saliendo de la isla, pero otras veces simplemente quiero tratar de ver nuevos lugares en Puerto Rico”, contó sin precisar más detalles.
Reportes previos han indicado que la raíz de su familia en Puerto Rico proviene de Ponce. Su padre, sin embargo, nació y creció en Manhattan, Nueva York, en el seno de una familia puertorriqueña orgullosa de sus raíces. Iriarte, destaca la página Latin Trends sentía un profundo amor por la cultura, la identidad y las palabras, y a menudo escribía poesía que reflejaba sus creencias y esperanzas. Durante las décadas de 1960 y 1970, se vinculó a los Young Lords, un movimiento surgido de la lucha por los derechos y la dignidad de los puertorriqueños en Estados Unidos.
De ahí que los viajes de Anthony a Puerto Rico, y los proyectos comunitarios en los que se involucra se han convertido en su manera de honrar a su padre.
Entre la ya abundante labor comunitaria que ha promovido en Puerto Rico están la rehabilitación de canchas y desarrollos de proyectos deportivos.
“Creo que conocer esa parte de quién soy y descubrirla me permite hacer todo y ver todo desde una perspectiva diferente, con una visión más clara, porque ahora esa es una parte de mi vida que me había faltado. Me permitió abrirme, me permitió tener claridad sobre eso, y eso me ayuda con todo lo demás. Porque si no conozco eso, no puedo ser yo completamente”, aseguró el excanastero de los Nuggets de Denver, Knicks de New York, Thunder de Oklahoma City, Rockets de Houston, Trail Blazers de Portland y Lakers de Los Ángeles.

En ese descubrimiento constante indicó, a su vez, que ha aprendido a mirar de otra manera a sus abuelos boricuas y su padre.
“Hay algunas cosas que, con los años, he aprendido sobre mi papá. Y entonces las entiendes, especialmente como hombre. Entiendo por lo que él tuvo que pasar, entiendo por lo que su padre tuvo que pasar, entiendo por lo que tuvo que pasar su mamá”, sentenció.


