Bayamón. Renaldo Balkman parece haberle dado para atrás al tiempo durante la final del Baloncesto Superior Nacional (BSN) entre los Vaqueros de Bayamón y los Santeros de Aguada.

A sus 42 años, Balkman ha aportado minutos de calidad cada vez que recibide el llamado del dirigente de Bayamón, Christian Dalmau. Su esfuerzo, ya sea con un rebote o un canasto, ha salvado a los Vaqueros en un par de ocasiones a lo largo de la serie.

Incluso, fue titular en el tercer y cuarto juego del baile de coronación y respondió en ambos con una aguerrida defensa que hasta limitó al refuerzo dominicano Joel Soriano.

Relacionadas

“Mi trabajo siempre ha sido ser un líder dentro del equipo y un jugador defensivo. Mi rol nunca ha sido tener que anotar 20 o 25 puntos. Los minutos que me den, los voy a aprovechar. Ya sean 10, cinco o dos minutos. Haré lo que sea para ayudar a mi equipo ese periodo”, dijo Balkman en un aparte con la prensa.

El canastero de ascendencia puertorriqueña lleva en el baloncesto profesional desde el 2006, cuando fue seleccionado por los Knicks de Nueva York con el turno número 20 del Draft de la NBA. Además, acumula 10 temporadas en el BSN, en las que ha vestido los uniformes de los Brujos de Guayama, los Capitanes de Arecibo, los Mets de Guaynabo y ahora los Vaqueros.

Entiende que momentos como el que vivió en el segundo partido de la final, cuando atrapó un triple que falló Jassel Pérez y encestó el balón para darle la ventaja a Bayamón con 24 segundos en el reloj, son una muestra de agradecimiento de los dioses del baloncesto por los sacrificios que ha hecho por el deporte durante las últimas dos décadas. Los Vaqueros ganaron 87-86 esa noche.

“Simplemente me llega el balón, porque esto es baloncesto. Llevo mucho tiempo en esto. Ahora mismo, los dioses del baloncesto me están devolviendo todo lo que le he dado a este deporte. Ahora, hacia el final, es como si me dijeran: ‘Está bien, te vamos a devolver todo lo que has puesto en esto’”, explicó.

“A veces pienso: ‘Tienes que ir por ese balón. Tienes que conseguirlo. Es ahora o nunca’. Mi trabajo es ir y buscar ese balón. Si no consigo ese balón, no como. Si no consigo ese balón, mis compañeros tampoco comen. Así es como lo veo. Voy a conseguir ese rebote para que todos podamos comer y ganar ese campeonato”, continuó.

Un rol diferente sin McGee y Gallinari

Balkman terminó el tercer desafío con 15 puntos y nueve rebotes, mientras que en el cuarto aportó 12 puntos y nueve rebotes. También limitó a Soriano a 12 puntos en el tercer encuentro y a apenas cuatro en el cuarto. Y lo que hizo ante un importado de ese calibre en esta etapa de su carrera tampoco fue casualidad.

“He trabajado mucho para ser quien soy ahora. Ya no soy el anotador que era hace un par de años. Lo único que puedo hacer es cumplir con el trabajo que me digan que haga. Si me dicen que vaya a defender al armador, voy a tratar de defenderlo. Si me dicen que defienda al centro, también voy a tratar de detenerlo. Se trata de ser disciplinado y hacer lo que te dicen, y siento que hago un gran trabajo porque, cada vez que me dicen que haga algo, lo hago”, aseguró.

El delantero tuvo un papel distinto el año pasado en Bayamón, con refuerzos de lujo como JaVale McGee y Danilo Gallinari en la plantilla. En su regreso a la final, con Damian Jones y Chris McCullough como refuerzos, carga con una mayor responsabilidad y promedia 20.6 minutos en cancha. Ya no es aquel miembro del equipo que solo entraba al tabloncillo en los minutos de trámite.

“Esos muchachos (McGee y Gallinari) estaban en otro nivel, así que esperábamos mucho de ellos y nos dieron eso. Siempre necesitas a alguien que haga el trabajo sucio en tu equipo, y yo era ese tipo. Así que cuando ellos tiraban al canasto, yo iba por el rebote para devolverles el balón o lanzar una güira”, recordó.

Renaldo Balkman busca anotar durante un juego de la serie final del BSN entre los Vaqueros de Bayamón y los Santeros de Aguada.
Renaldo Balkman busca anotar durante un juego de la serie final del BSN entre los Vaqueros de Bayamón y los Santeros de Aguada. (BSN)

El canastero también contó que en esta etapa de su carrera ha logrado mantenerse saludable con una rutina sencilla que incluye cosas que no solía hacer antes, como estirar y seguir una dieta estricta. Esos cambios le han permitido disputar 49 de los 50 partidos de los Vaqueros esta temporada y ahora está a ley de una victoria de ganar su tercer campeonato en el BSN. Conquistó su primer cetro con los Capitanes en 2016 y el segundo con los Vaqueros en 2025.

“Este campeonato significaría mucho para mí. Cada vez que ganas un campeonato es algo grandioso. Es otro logro más para mi carrera. Voy a tratar de seguir sumando anillos hasta que no pueda jugar más”, comentó.

Deseo de dirigir luego del retiro

Balkman reconoce que no le queda mucho tiempo en el BSN, pero todavía no ha decidido cuándo se retirará. Lo que tiene claro es su interés por dirigir una vez ponga punto final a su carrera como jugador profesional. Y ya se le ha visto impartiendo instrucciones a sus compañeros con tableta en mano durante los tiempos técnicos pedidos por Dalmau en la final.

“Ni siquiera puedo decir cuánto tiempo me veo jugando. Si digo que un año más, es lo que es. Quizás juegue cinco o 10 años más. Todavía no lo sé. Lo que sí sé es que algún día voy a ser un gran dirigente. Voy día a día hasta que llegue ese momento, pero ahora mismo me siento increíble”, sostuvo.

Los Vaqueros y Balkman viajarán el viernes al Coliseo Ismael “Chavalillo” con una ventaja de 3-2 en busca de cerrar la final en Aguada. De lograrlo, Bayamón levantaría su decimoctavo campeonato en la historia de la llamada “liga más dura”.