Carolina. Al son de la bomba puertorriqueña, Carlos Beltrán fue recibido este sábado en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín en Isla Verde, Carolina, por decenas de fanáticos y el Junte Loiceño, luego de su visita a la sede del Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, Nueva York.

Beltrán tomó un vuelo en la mañana del miércoles, acompañado de su esposa Jessica y sus hijos Ivana, Kiara y Eván Carlos, rumbo al Pabellón de Inmortales, tras conocer que formará parte de la Clase 2026 del Salón de la Fama del Béisbol. Aunque el cansancio se reflejaba en su rostro tras varios días ajetreados, la alegría por convertirse en el sexto puertorriqueño en ingresar a tan prestigioso recinto era palpable.

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“Ha sido un tiempo bonito, a pesar de que ha sido todo rápido. Le dije a Jessica ayer que no he tenido tiempo de sentarme a reflexionar y asimilar todo esto. Me siento orgulloso, agradecido, afortunado… Hay un montón de palabras que pasan por mi mente. Recibir este reconocimiento me llena de mucha alegría. Le doy gracias a Dios y al pueblo de Puerto Rico por el apoyo, porque de verdad que he recibido un apoyo bien bonito”, expresó Beltrán a Primera Hora minutos después de aterrizar en suelo boricua.

El exguardabosques, de 48 años, obtuvo 358 votos de los miembros de la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos en su cuarta aparición en la boleta, para un 84.2%, superando el mínimo de 75% requerido para ser exaltado. Le siguió el curazoleño Andruw Jones, quien en su novena aparición en la papeleta recibió 333 votos, equivalentes a un 78.4%. A ellos se sumó Jeff Kent, seleccionado en diciembre mediante el panel del Comité de la Era del Béisbol Contemporáneo.

Beltrán compartió que hace unos años viajó a Cooperstown, pero como fanático. Esta vez, entró a la instalación como futuro miembro del Salón de la Fama y tuvo la oportunidad de ver las placas de los cinco puertorriqueños que han sido inmortalizados en este recinto: Roberto Clemente (1973), Orlando “Peruchín” Cepeda (1999), Roberto Alomar (2011), Iván Rodríguez (2017) y Edgar Martínez (2019).

Carlos Beltrán firma autógrafos a fanáticos que viajaron hasta el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín para recibirlo.
Carlos Beltrán firma autógrafos a fanáticos que viajaron hasta el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín para recibirlo. (Pablo Martínez Rodríguez)

“Fue brutal porque ves la historia del béisbol y cómo ha evolucionado el juego. Piensas en los jugadores que han pasado frente a ti y en saber que solo un pequeño porcentaje logra entrar al Salón de la Fama. No hay duda de que eso te transporta a tu juventud, a tus comienzos. Te hace pensar en tus padres, en tus hermanos y en el inicio de tu carrera. Saber que me van a reconocer con una gorra y una camisa, que tendré una placa allí y que eso quedará para siempre en la historia del béisbol… de verdad que vuela la cabeza”, compartió Beltrán.

“Me encantó poder ver las placas de cada boricua. Yo había ido antes a Cooperstown como fanático; esta vez fue como reconocido. Fui a la placa de Roberto (Clemente) y me quedé un rato mirándola. Le dije a Jessica que me grabara porque quería ir placa por placa. Me sentía como un nene chiquito al ver la historia y lo que Roberto comenzó como latino y como puertorriqueño. Su influencia en la isla y en Estados Unidos a través del béisbol me influyó a mí y saber que estaré exaltado en el mismo salón donde lo exaltaron a él está brutal”, continuó.

Una responsabilidad mayor como nuevo inmortal

Como miembro electo del Salón de la Fama, el manatieño ocupará un lugar en la historia desde el cual podrá inspirar a futuras generaciones de peloteros puertorriqueños, tal como Clemente lo hizo con él. Ya lo es para los estudiantes de la Carlos Beltrán Baseball Academy, así como para prospectos en cualquier rincón de la isla. Entiende que se trata de una posición privilegiada que asume con mucha responsabilidad, y que todo atleta debería aspirar a ocupar.

“Pienso que es bonito y debe ser una responsabilidad de todo atleta. El atleta no es solamente vestirse del deporte que juegas y salir a jugar. Hay que entender que hay jóvenes que nos miran y sueñan con desarrollarse y, probablemente, ser como tú. Yo sé que los nuestros que están en las Grandes Ligas, como José Berríos, Javier Báez, Francisco Lindor y Edwin Díaz, saben que la idea es cómo utilizar la plataforma que Dios te dio para seguir abriendo camino para los que vengan”, indicó el otrora jardinero.

Carlos Beltrán es el sexto puertorriqueño en ser elegido al Salón de la Fama del Béisbol.
Carlos Beltrán es el sexto puertorriqueño en ser elegido al Salón de la Fama del Béisbol. (Pablo Martínez Rodríguez)

Entre los Mets y los Royals

Beltrán también compartió que en Cooperstown le explicaron que deberá escoger entre los Royals de Kansas City, los Mets de Nueva York o ningún logo para la gorra que llevará en la placa. El puertorriqueño jugó sus primeras siete temporadas (1998-2004) en las Mayores con los Royals. Sin embargo, para muchos tuvo su mejor época con los Mets, con quienes militó por 10 campañas (2005-2011, 2014-2016).

“Me explicaron y las opciones son los Mets, los Royals o no logo. Ha habido jugadores que han decidido no usar logo para no ofender organizaciones, pero yo lo dije a Jessica que eso de no logo no me hace sentido. Yo pienso que tú tienes identidad con quien tú entras al Salón de la Fama. Esa es mi perspectiva. Más adelante, me harán llegar más información sobre el proceso y me sentaré con Jessica y los nenes y decidiré con una dinámica de familia para que sea algo divertido. Fíjate, no siento estrés por esto de con qué logo voy a entrar. Me siento cómodo. Lo que quiero es esperar que el proceso suceda”, adelantó a este medio.

Beltrán será recibido este domingo con una fiesta de pueblo abierta al público en Manatí justo al frente del Estadio Pedro Román Meléndez. El evento se llevará a cabo a partir de las 4:00 p.m. e incluirá actos protocolares, música en vivo a cargo de Norberto Velez y Joseph Fonseca, así como fuegos artificiales y varias sorpresas para el disfrute de todos los asistentes. Pese a que está agotado, confesó que se gozará el recibimiento en su pueblo y dejará el descanso para después.

“De camino en el avión venía con la boca abierta”, dijo Beltrán entre risas. “Cansado, pero contento. Habrá tiempo para descansar. Horita llego a casa, converso un ratito con los nenes y me relajo un poco. Mañana a disfrutar porque esto es un momento que no pasa todos los días y, como no pasa todos los días, vamos a dar lo mejor que se pueda”, aseguró.

La ceremonia oficial de exaltación se celebrará el próximo 26 de julio en Cooperstown, Nueva York. Allí, frente a familiares, excompañeros y fanáticos, Beltrán tomará su lugar definitivo entre los inmortales del juego.

El manatieño finalizó su trayectoria en las Mayores con promedio de .279, 435 jonrones, 2,725 imparables, 1,587 carreras impulsadas, otras 1,582 anotadas y 312 bases robadas, además de un OPS de .837. Encabeza históricamente a los peloteros puertorriqueños en remolcadas y anotadas.

Fue seleccionado a nueve Juegos de Estrellas, ganó tres Guantes de Oro, dos Bates de Plata, el premio Roberto Clemente en 2013 y fue Novato del Año en 1999 con los Royals de Kansas City. Logró su primer anillo de una Serie Mundial en su última campaña en el 2017 con los Astros de Houston.