Kristen Romano se emociona hasta las lágrimas tras su desempeño en los Juegos
Con el apoyo de su mamá, Brenda, y el recuerdo de su fenecido padre, Michael, la nadadora resalta el orgullo que siente de representar a Puerto Rico.

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Santo Domingo - Ocho años después de debutar en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, Kristen Romano salió de la piscina del Centro Acuático Juan Pablo Duarte emocionada hasta las lágrimas y con seis medallas más para una colección que ya suma 13 preseas en la principal cita regional.
La nadadora puertorriqueña concluyó su participación en Santo Domingo 2026 con tres medallas de oro, una de plata y dos de bronce, además de implantar tres récords centroamericanos en los 100 metros mariposa, 400 metros combinado individual y 200 metros combinado.
Esos logros se unen a las siete medallas conquistadas entre Barranquilla 2018 y San Salvador 2023, consolidándola como una de las figuras más exitosas de la natación puertorriqueña en la historia reciente de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
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“Estoy súper feliz. Ya estaba llorando un montón porque el honor y el trofeo más especial para mí es representar a Puerto Rico”, expresó emocionada al concluir su participación.

Romano recordó que su primera selección nacional llegó precisamente en Barranquilla 2018 y describió este cierre en Santo Domingo como un momento de “círculo completo”.
“Ha sido un ‘journey’, de verdad. Desde mi primera selección en 2018 hasta este punto... estoy bien orgullosa de mí misma y de la natación de Puerto Rico también. Hemos hecho unas cosas, especialmente en estos Juegos, que todavía no lo creo”, sostuvo.
La olímpica de París 2024 atribuyó su consistencia a lo largo de tres ciclos centroamericanos menos a la motivación y más a los principios que la han acompañado durante su carrera.
“La motivación cambia y no siempre está ahí todos los días, pero la disciplina no cambia. Siempre tengo la meta en mente de que estoy haciendo algo más grande que yo. Cada vez que represento a Puerto Rico es para el país entero, no solamente para mí”, afirmó.
Añadió que los momentos difíciles también fueron indispensables para alcanzar el nivel que exhibe actualmente.
“Esto no sería posible sin los días bien duros. No sería posible sin los fracasos”, señaló.
¿Los últimos Centroamericanos?
Aunque reconoció que la clasificación a unos segundos Juegos Olímpicos es ahora su gran prioridad rumbo a Los Ángeles 2028, Romano no quiso cerrar definitivamente la puerta a una posible participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2030.
“La única cosa que quiero hacer es clasificarme a mis segundos Juegos Olímpicos. Pero no voy a decir definitivamente que no voy a regresar a estos Juegos, especialmente si Puerto Rico va a ser sede en 2030”, comentó.
Centro Caribe Sports, organismo rector de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, todavía no ha anunciado la sede de la próxima edición. En una entrevista con El Nuevo Día en diciembre de 2025, la presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur), Sara Rosario, expresó que le encantaría que la Isla volviera a albergar la justa regional, aunque aclaró que esa decisión no depende exclusivamente del organismo olímpico, ya que requeriría el respaldo económico y compromiso del gobierno. Rosario recordó que Puerto Rico aspiró a organizar los Juegos de 2023, pero finalmente retiró su candidatura por razones económicas.
Más allá de la natación
Fuera de la piscina, Romano ya prepara la transición hacia la vida profesional. Actualmente trabaja de forma remota para una agencia deportiva en California, donde participa en promociones y clínicas para atletas.
“Me gusta mucho y estoy emocionada con tener mi carrera fuera de la piscina también después de retirarme”, dijo.
Otro aspecto que también considera un triunfo personal ha sido aprender español para acercarse más a sus raíces.
“Era bien importante para mí conectarme más con mi familia que está en Puerto Rico y con la gente de Puerto Rico. Sé que no hablo perfectamente, pero eso era bien importante para mí”, expresó.
La llamada que cambió la historia de Kristen Romano
Para Brenda Romano, ver a su hija convertirse en una de las máximas figuras de la natación puertorriqueña todavía resulta difícil de creer.

“Empezó a nadar a los tres años y yo nunca pensaba que tenía eso adentro, que podía nadar tan fuerte, estudiar tanto, ir a la universidad y tener tanto éxito”, confesó.
Recordó que Kristen llegó a la natación siguiendo los pasos de su hermano mayor.
“Mi hijo empezó a nadar y ella insistía en que quería meterse al agua. Hasta que el entrenador se cansó de verla allí y dijo: ‘Déjala bajar’. La tiró al agua para ver si se asustaba... y ahí empezó todo”, relató entre risas.
Brenda también reveló cómo surgió la oportunidad de representar a Puerto Rico.
La familia, residente entonces en el estado de Nueva York, recibió una llamada del director de Alto Rendimiento del Comité Olímpico de Puerto Rico, Fernando Olivero, después de que un familiar publicara en redes sociales los logros deportivos de Kristen.
Al principio, la nadadora creyó que se trataba de una broma.
“Ella pensaba que era una burla. Cuando lo llamó de vuelta y él le dijo quién era, me dijo: ‘Mami, ni lo tengo que pensar. Con orgullo lo quiero hacer’”, recordó.
Un compañero de viaje que nunca falta
El momento más emotivo de la conversación llegó cuando Brenda mostró el pequeño recipiente que lleva en su cartera en cada competencia.
Dentro guarda una parte de las cenizas de su esposo, Michael, fallecido hace tres años.
“Esto se llama ‘Travel Dad’. Lo único que él quería era verla nadar en unas Olimpiadas y no le tocó. Antes de cada carrera le doy un besito y le digo: ‘Vamos, ayúdala, por favor’. Él siempre está ahí con ella”, contó.
Brenda recordó que su esposo sacrificó dos años de su vida para mudarse con Kristen a Long Island durante la escuela superior, con el objetivo de que pudiera entrenar en un programa de alto rendimiento mientras ella permanecía trabajando en Buffalo.
“Él pasó esos dos años con ella para que pudiera tener el horario de entrenamiento que necesitaba. Fue un sacrificio enorme para los dos”, recordó.
Ahora, tras verla conquistar otras seis medallas para Puerto Rico, asegura que seguirá apoyando cualquier decisión que tome sobre el futuro de su carrera.
“Si ella quiere seguir, que siga. Yo siempre le pregunto: ‘¿Qué puedo hacer para ayudarte? ¿Qué necesitas?’. Mientras ella quiera, yo voy a estar ahí”, concluyó.


