A mis 60 años he aprendido que cuidar nuestro cuerpo es importante, pero cuidar nuestra mente es igual de esencial. Porque de nada nos sirve tener fuerza para caminar si dejamos de alimentar nuestra curiosidad, nuestra capacidad de aprender y nuestras ganas de descubrir cosas nuevas.

Muchas veces hablamos de envejecer pensando solamente en las arrugas, los cambios hormonales, la pérdida de masa muscular o esos pequeños dolores que aparecen con los años. Pero ¿cuántas veces nos detenemos a pensar en nuestra memoria?

La memoria es mucho más que recordar dónde dejamos las llaves o el nombre de una persona. Es parte de nuestra identidad, nuestra independencia y nuestra conexión con los momentos que han marcado nuestra vida.

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Y aquí quiero compartirles algo que me apasiona: ¡nuestro cerebro también necesita entrenamiento!

Así como fortalecemos nuestros músculos mediante el ejercicio, podemos estimular nuestras capacidades cognitivas a través de nuevas experiencias, desafíos mentales y movimiento.

Una de mis herramientas favoritas es la música acompañada del movimiento y mis “Maraquitas Milagrosas”.

Cuando aprendemos una secuencia de movimiento con música, nuestro cerebro realiza un trabajo extraordinario. Escuchamos, observamos, recordamos y coordinamos nuestros movimientos, reaccionamos a los cambios de ritmo y tomamos pequeñas decisiones constantemente.

¡Imagínense todo lo que sucede mientras simplemente disfrutamos de una canción!

La ciencia ha encontrado que la actividad física regular beneficia la salud cerebral, mientras que actividades como el baile pueden estimular la atención, la coordinación y distintos procesos relacionados con la memoria.

Y algo que considero maravilloso es que nunca somos demasiado mayores para aprender.

Nuestro cerebro conserva cierta capacidad de adaptarse y formar nuevas conexiones a lo largo de la vida. A esto se le conoce como neuroplasticidad.

Por eso me encanta desafiarme. Aprender movimientos diferentes, cambiar rutinas, escuchar música nueva y salir de mi zona de comodidad.

No se trata de hacerlo perfecto. Se trata de mantenernos activos, curiosos y dispuestos a continuar creciendo.

También debemos recordar que una buena alimentación, el descanso adecuado, las relaciones sociales y el manejo del estrés forman parte del cuidado de nuestra salud cerebral.

A mis 60 años, no quiero que el miedo a envejecer limite mis posibilidades.

Quiero seguir aprendiendo, equivocándome, riéndome de mis propios errores y celebrando cada pequeño logro.

Y si hoy sientes que tu memoria ya no es la misma, no te resignes pensando que todo es consecuencia de la edad. Los cambios importantes o persistentes merecen atención profesional.

La edad no debe convertirse en una excusa para dejar de estimular nuestra mente.

Mi invitación es sencilla: muévete, baila, aprende algo nuevo, comparte con otras personas y nunca pierdas la curiosidad.

Porque no se trata solamente de añadir años a nuestra vida, sino de añadir vida, propósito y experiencias a nuestros años.

¡Que los años nos regalen recuerdos, pero que nunca nos quiten las ganas de crear nuevos!

La autora es entrenadora física, empresaria y Program Creator – Xco Latin by Jackie