BERNA, Suiza — Bancos suizos identificaron 53 posibles casos de lavado de dinero dentro de la investigación a la FIFA sobre la designación de las candidaturas para los mundiales de 2018 y 2022, dijo el miércoles el fiscal general del país alpino.

Michael Lauber dijo que las "relaciones bancarias sospechosas" fueron reportadas en el marco de la normativa suiza contra el lavado de dinero.

El caso es "enorme y complejo", afirmó Lauber. La pesquisa gira en torno a "administración desleal y lavado de dinero" en los procesos de candidatura que otorgaron el Mundial 2018 a Rusia y de 2022 a Catar.

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El fiscal federal dijo estar preparado para que cualquiera de los países pueda ser despojado de los derechos de organización del torneo si nuevas pruebas demuestran irregularidades.

"No me preocupa si hay algún (daño) colateral en otra parte", dijo Lauber. "No me preocupa el calendario de la FIFA. Me preocupa mucho mi propio calendario, que no puedo desvelar", añadió, dirigiéndose a los medios por primera vez desde que se anunciara la investigación suiza a la FIFA hace tres semanas.

Lauber apuntó que "no descarta" someter a interrogatorio al actual presidente de FIFA, Joseph Blatter, y a su secretario general, Jerome Valcke, en el futuro, aunque ninguno de ellos está bajo sospecha actualmente.

Blatter también es objeto de otra investigación sobre sobornos y asociación ilícita liderada por agencias federales estadounidenses, que colaboran con las autoridades suizas.

El caso en Estados Unidos incluye en acusaciones de que miembros votantes de la FIFA recibieron $10 millones en sobornos para apoyar la exitosa candidatura de Sudáfrica para organizar el mundial de 2010. Se ha relacionado a Valcke con la transferencia del dinero desde una cuenta de la FIFA en nombre de altos cargos sudafricanos.

Lauber también investiga los pagos relacionados a un partido amistoso que Argentina y Brasil disputaron en Doha dos semanas antes de la votación de la FIFA. Ambos países tenían a dirigentes de larga trayectoria en el comité ejecutivo de la FIFA.

Un ejecutivo de Kentaro, un empresa de mercadeo con sede en Suiza y que trabajó con la selección brasileño en 2010, informó a la Associated Press que entregó evidencia a la policía suiza el 27 de mayo.

Lauber se refirió el miércoles a Kentaro como una "muy interesante y muy buena empresa" que ha cooperado con la investigación.

Asimismo, Lauber evitó pronunciarse sobre si las pesquisas sobre el Mundial de Sudáfrica quedan también en el ámbito de su investigación.

La FIFA inició el caso sobre las elecciones de sede para 2018 y 2022 al presentar una demanda criminal contra "personas desconocidas" el pasado noviembre.

"Este es un proceso dinámico", dijo Lauber. "Podría llegar realmente a cualquier lugar y es por eso por lo que no quiero decirles en qué dirección pongo el foco".

"Tengo medidas coercitivas y soy independiente", dijo el fiscal en una conferencia de prensa convocada tras su reelección por las autoridades federales para otros cuatro años en el cargo.

El órgano que rige el futbol mundial envió a Lauber el informe de una investigación de 430 páginas presentada el pasado septiembre por su exfiscal de ética, Michael Garcia.

El ex fiscal en el distrito sur de Nueva York lideró un equipo que pasó dos años investigando los procesos de elección de las sedes del Mundial, en los que participaron nueve candidatos de 11 países.

Sin embargo, García no logró que algunos de los votantes en el proceso se reuniesen con él y no tuvo poderes de citación para recopilar pruebas clave. Funcionarios rusos no proporcionaron muchas pruebas alegando que los computadores empleados por empleados de la campaña eran alquilados y más tarde fueron destruidos.

"Tengo acceso a medidas coercitivas y soy independiente", dijo Lauber en una rueda de prensa convocada tras ser reelegido por las autoridades federales para un mandato de cuatro años.

Los colaboradores de Lauber trataron de hablar el mes pasado con 10 miembros actuales y pasados del comité ejecutivo de la FIFA que participaron en las votaciones de diciembre de 2010.

La FIFA se vio sumida en una crisis el 27 de mayo tras dos redadas en Suiza, una en un lujoso hotel del centro de Zúrich y otra en la sede la entidad, dos días antes de las elecciones presidenciales del organismo.