Jensen Medina negocia con la Fiscalía federal para declararse culpable
Por trasiego de drogas en las cárceles.
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Jensen Medina Cardona, quien cumple una condena estatal de 129 años por haber asesinado a una mujer en medio de una discusión por un celular, se encuentra sumido en discusiones con la Fiscalía federal para declararse culpable de cargos relacionado al trasiego de drogas en las cárceles de Puerto Rico.
La información sale a relucir en una moción presentada el martes por su abogada, Yanira Colón García. La misma indica que “hoy se recibió una oferta de declaración de culpabilidad, la cual el abajo firmante, (en este caso la abogada), discutirá con el señor Medina. En consecuencia, el abajo firmante solicita respetuosamente una nueva conferencia sobre el estado del caso dentro de sesenta (60) días para disponer del tiempo suficiente para iniciar las negociaciones de declaración de culpabilidad”.
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La moción también establece que la prueba entregada por la Fiscalía federal en contra de Medica Cardona es “voluminosa”.
El convicto por el asesinato de Arellys Mercado Ríos, de 34 años, fue sentenciado el 11 de enero de 2022. Se le imputó matar a la mujer el 18 de agosto de 2019, después que se suscitó una disputa por un celular en uno de los muelles de Villa Marina Boulevard, en Fajardo. Tres días después del asesinato, las autoridades radicaron cargos criminales en su contra.
En su tiempo en prisión, Medina Cardona fue procesado en varias ocasiones en el tribunal local por posesión de teléfono celular en la cárcel y drogas. Pero, el 17 de diciembre de 2024 las autoridades federales lo imputaron tráfico de drogas dentro de la prisión estatal. Otras 33 personas también fueron acusadas. Se le imputó ser miembros de la pandilla carcelaria conocida como Grupo 31 o Los Tiburones.
Entre las drogas que presuntamente traficaban los acusados en las instalaciones del Departamento de Corrección y Rehabilitación se encuentran fentanilo, suboxona, heroína, cocaína, marihuana y marihuana sintética. Estos utilizaban aeronaves no tripuladas (drones), el correo y visitas familiares para introducir las sustancias a las cárceles, así como arrojarlas a los patios y esconderlas dentro de artículos, como la videoconsola PlayStation, controles remotos, alimentos, microondas, abanicos y bolsas de hielo.


