Guayanilla. La marejada asociada a la tormenta tropical Isaías inunda desde anoche los patios de algunas casas en la comunidad El Faro de este municipio, cuyos residentes describieron la escena como la que vivieron luego del terremoto de enero.

En aquella ocasión, el nivel del mar subió dramáticamente y afectó sus propiedades.

“La marea ha seguido subiendo y entrado desde el terremoto, pero el evento de hoy es el más grande desde entonces. Para el huracán María (en 2017) hubo mucha agua, pero no se salió así. Eso pasó luego del terremoto y ahora se repite”, expresó Wilmary Torres, de 23 años.

Torres fue una de las pocas que pasó la tormenta en la comunidad. Casi todos los residentes dejaron ayer el área y se reubicaron con familiares o allegados.

Inundaciones en el barrio el Faro, en Guayanilla.
Inundaciones en el barrio el Faro, en Guayanilla.

La joven, quien vive con su esposo y dos hijos, de 4 años y 6 meses, contó que tuvo “una taquicardia espantosa toda la noche”, porque la situación “tomó un giro inesperado”. Despertó a las 4:00 a.m., tras recibir una llamada de su hermana, y notó que el agua del mar estaba frente a su hogar.

“Fue algo bien impresionante, bien impresionante. Desde los temblores, la orilla bajó par de pulgadas y ahora el agua entra más a la comunidad. Desde anoche, sin viento y sin una gota de lluvia, la marea ya estaba entrando y así ha seguido todo el día”, dijo Torres, quien desde enero realiza gestiones para ubicarse en otra residencia.

Daisy Vélez, de 32 años, también describió la escena en la comunidad como “impresionante”.

“No pasamos la tormenta aquí, sino con amistades, y la primera impresión al llegar esta mañana fue bien fuerte, sobre todo en el área de la desembocadura del río. Algo tan brutal como ahora no se veía desde el terremoto”, dijo Vélez, quien vive con su esposo e hija, de 4 años.

Inundaciones en el barrio el Faro Guayanilla tras el paso de la tormenta tropical Isaías.
Inundaciones en el barrio el Faro, en Guayanilla.

Por otro lado, los esposos Sylvia García y José A. Santiago, de 52 y 60 años, señalaron que no se arrepienten de haber pasado la tormenta en su casa, cuyo patio estaba hoy totalmente inundado.

“Estuve sacando agua del balcón, pero nada… tranquila. El agua que estaba sacando era por la lluvia, no por el mar. Ya llevamos muchos años aquí y estamos acostumbrados”, dijo García.

“Yo hasta dormí (mientras la tormenta pasaba). Estuvo tranquilo”, agregó Santiago.

La pareja contó que personal del Municipio de Guayanilla recorrió esta mañana la comunidad verificando que los vecinos estuvieran bien.

Cuando este medio visitó El Faro poco después del mediodía, casi todas las casas estaban vacías y cerradas. Sus residentes no habían regresado a la zona.