“¡Que se jo.. la casa!”: Matrimonio relata cómo escapó de las llamas que arrasaron con su casa en Salinas
Detectores de humo instalados por la Cruz Roja Americana Capítulo de Puerto Rico salvaron las vidas de doña Eris Arroyo y don Nelson Caraballo.
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Salinas. Cuando hace unos días regresaron a su casa, la pareja con 49 años de casados apenas pudo contener las emociones mientras narraba y revivía los momentos del incendio que devoró, prácticamente, toda la estructura.
Sin embargo, doña Eris M. Arroyo Torres y don Nelson R. Caraballo Rivera se sobreponen a la tristeza y agradecen a Dios, y a las alarmas de incendio que tenían instaladas y oportunamente los alertaron, porque hoy están vivos para contarlo. Además, están optimistas de que podrán reconstruir su hogar, que es una de esas pintorescas e históricas casitas de madera que distinguen al barrio Aguirre, en Salinas.
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“El día 24 de abril, a la una menos cuarto de la madrugada, pues yo sentí las alarmas sonando y eso me despertó. Y yo decía, ‘Dios mío, pero y por qué están sonando las alarmas’. Y era una cosa muy fuerte, bien fuerte, bien fuerte. Lo levanté (a su esposo), y él no lo creía tampoco, que por qué estaban sonando”, recordó doña Eris, mientras contaban la traumática experiencia, sentados en el gazebo de su jardín, un área del hogar que, afortunadamente, no se afectó por las llamas.
“Él abre la puerta del cuarto, entra el humo, el humo del fuego. Entonces ahí nos quedamos en shock. Él rapidito salió para investigar qué era lo que estaba pasando. Yo también salí, para ir hasta a cocina, para ver si alcanzaba el extintor, porque también teníamos… Pero ahí vi llamarada esa que entra y por ahí, pues eché hacia atrás, y pude salir por la puerta del frente, del balcón”, agregó.

“Yo, como fui el primero que salgo, pues, cómo te digo, respiré este humo negro. Eso fue lo que yo estaba respirando… Yo le digo a ella, ‘¡vente, vamos, salte, vámonos, vente, vámonos!’. Entonces trato de brincar hasta la puerta del frente, del balcón, por instinto, porque no veía, pero sé que está ahí. Y siempre tenemos la llave en la puerta, y la pude abrir, y ahí cogí otro respiro”, siguió narrando don Nelson.
“Y miro para atrás y ella no está. O sea, ‘¡Eris, Eris, ¿dónde tú estás?!’. Se me había ido para acá adentro a buscar y que el extintor. Y en estas palabras, y me perdonan que las voy a repetir, pues le dije ‘¡que se jo.. la casa, Eris! Sal de ahí, porque si tú te me caes no te voy a encontrar’”, agregó. “Y, pues, parece que me escuchó y salió, que estaba buscando… (la cartera, susurró Eris)… y le digo ‘no, no, olvídate de eso’. Y, pues yo pude salir, y cuando ella llega al balcón le dije. ‘brinca por ahí, como puedas, a lo que yo me voy para chequear el gas y eso’”.
Afortunadamente, ambos escaparon de las llamas. Y también sus vecinos se acercaron rápidamente a socorrerlos y ayudar a controlar el fuego.
“¡Gracias a Dios estamos aquí! ¡Dios nos ha dado bendiciones!” sostuvo don Nelson, al tiempo que reflexionaban también sobre el hecho de que su suegra, que estaba encamada, había fallecido poco tiempo antes del incendio, y se preguntaban qué habría pasado con ella de haber estado allí.
Pero en toda esa historia, ambos son categóricos en asegurar que las alarmas de los detectores de humo fueron esenciales.
“Si no llega a ser por esas alarmas, sabe Dios lo que hubiera sucedido”, afirmó don Nelson. “Y se lo digo a todo el mundo que me pregunta qué pasó. Les digo trata de tener tus alarmas al día, porque en realidad nos salvaron la vida”.
Ambos consideran que, sin esas alarmas, con toda probabilidad no se habrían enterado de que la casa estaba quemándose, pues ambos dormían en una habitación al otro lado de donde avanzaban las llamas.
Doña Eris recordó que ni siquiera percibieron olor a quemado hasta que abrieron la puerta del cuarto.
“No ves que ahora, como se duerme con aires acondicionados la mayoría de las personas, pues uno está encerrado. Al tú abrir la puerta, ahí fue. Por eso te digo que no sentíamos ni mal olor ni nada”, comentó, al tiempo que reconocía, con cierta inquietud, que el cercano ruido de alerta de un vehículo dando reversa le ponía nerviosa, por su parecido al ruido de las alarmas de los detectores de humo.
“Así que le doy muchas gracias a Dios que estamos aquí”, insistió don Nelson, agregando con tono de optimismo que eventualmente se ocuparían de reconstruir.
“Y se lo decimos a todo el mundo, que fue gracias a las alarmas. Se lo he dicho a la Cruz Roja (que las instaló), se lo decimos a todos los familiares, vecinos, a todos”, reiteró doña Eris.
Solo dos minutos para salir con vida
Lee Vanessa Feliciano, ejecutiva regional de la Cruz Roja Americana Capítulo de Puerto Rico, celebró que tanto doña Eris como don Nelson sobrevivieran el incendio gracias a las alarmas de los detectores de humo que habían instalado allí en el 2024, como parte de la campaña que llevan a cabo a través de todo Puerto Rico.
“El fuego es el desastre que en la Cruz Roja Americana atendemos prácticamente todos los días. Es ese desastre que a veces es hasta silencioso, porque no necesariamente sale todos los días en las noticias que hubo un fuego, a menos que haya una fatalidad o que sean varias casas las que se queman. Pero todos los días prácticamente en Puerto Rico familias lo pierden todo, como le pasó aquí a esta familia, por un fuego”, comentó Feliciano, agregando que en el año fiscal que recién terminó el 30 de julio “atendimos más de 300 fuegos residenciales en Puerto Rico”.

“Y las alarmas es ese instrumento que nos ayuda a que podamos salvar vidas. En esta ocasión fueron las vidas de estas dos personas. También tuvimos otro caso donde un señor salvó su vida porque una alarma sonó y pudo salir a tiempo”, agregó.
Explicó que la gente debe tener consciencia que, por regla, una vez se desata un incendio “tenemos solo dos minutos para salir con vida”, por lo que “tan pronto esas alarmas suenan tenemos que movernos rápidamente a salir del hogar”.
“Tenemos que olvidarnos de la cartera, del celular, de las escrituras, tenemos que, simplemente, salir y salvar nuestras vidas, que es lo más importante, porque todo lo otro, ante la eventualidad, se va a ir resolviendo y lo vamos a poder remplazar. La vida es lo que no podemos remplazar”, insistió.
Más de 24,000 alarmas instaladas por la Cruz Roja
Destacó que la Cruz Roja ha estado desarrollando por los pasados 12 años “este esfuerzo comunitario” de instalación de detectores de humo para evitar muertes durante incendios, que “en esta ocasión lo hicimos con la ayuda de socios comunitarios” como el Cuerpo de Bomberos de Puerto Rico, la empresa Genera PR y la entidad sin fines de lucro salinense Zafra Puerto Rico, entre otros, así como el esfuerzo de los voluntarios de la Cruz Roja “que vinieron y estuvieron casa a casa instalando esos detectores de humo”.
A través de la iniciativa han logrado instalar más de 24,000 alarmas de incendio en distintas comunidades, poniendo particular énfasis en aquellas comunidades con muchos adultos mayores, pues esa es la población que más se afecta con los desastres, “y más aún con los fuegos, porque hay falta de movilidad, hay condiciones como puede ser el Alzheimer, puede ser que están en condición senil, y ellos no necesariamente tienen esa capacidad de movilidad que otras personas más jóvenes tienen”.
“Así que el instalar detectores de humo en los hogares donde hay adultos mayores es muy, muy importante porque es lo que les puede salvar la vida, como lo vimos en este caso”, afirmó.
“Así que, desde nuestra perspectiva, ese trabajo comunitario que hacemos todos los años lo vamos a continuar haciendo. Y aquellas empresas, compañías, fundaciones que nos quieran apoyar para que nosotros lo podamos seguir haciendo, pues son bienvenidas”, sostuvo Feliciano.
Aprovechó la a las familias a tomarse en serio este tema de prepararse adecuadamente para la emergencia de un incendio.
“Lo que marca la diferencia es que estemos preparados, con los detectores de humo, que sepamos qué hacer, que tengamos las salidas claras, identificadas, y que tengamos esas salidas con el paso abierto. Porque muchas veces cuando visitamos las residencias nos encontramos con que hay la puerta, y esa puerta tiene llave, más hay un portón, y ese portón tiene dos candados, y preguntamos dónde está la llave de esos candados y no recordamos dónde están porque esa puerta no la utilizamos regularmente, y entonces tenemos cuatro cubos llenos de agua antes de poder llegar a esa puerta. Así que todo eso son medidas que podemos tomar como familia para estar mejor preparados y, en caso de que tengamos que salir de la residencia, lo podamos hacer de manera rápida. Y eso no solo aplica a los fuegos, eso también aplica a los terremotos”, sostuvo Feliciano.
Agregó que, en el portal de la Cruz Roja Americana Capítulo de Puerto Rico, en cruzrojapr.net, “hay educación de preparación para todo tipo de desastres”. Además, cualquier persona que necesite orientación para la instalación de sus alarmas puede comunicarse al 787-758-8150 para que le asistan.
Por último, para quienes se preguntan cuál es la situación actual de doña Eris y don Nelson, por el momento la pareja está viviendo en casa de una de sus hijas, si bien, aseguró don Nelson, al llegar allí “lo primero que fui y le dije fue, ‘¿dónde están las alarmas aquí?’ Y empecé a buscarlas”.

La ayuda en números:
- La Cruz Roja Americana Capítulo de Puerto Rico atiende un promedio de 30 fuegos residenciales al mes a través de toda la Isla.
- Las personas de 65 años en adelante son las que más atienden no solo por fuegos, sino por todo tipo de desastres.
- El programa Activa tu Alarma comenzó en octubre de 2014, y desde entonces ha instalado sobre 24,000 alarmas en más de 15,380 hogares de los 78 municipios, impactando a más de 39,350 personas.
- Tres vidas se han salvado gracias a alarmas instaladas por la Cruz Roja, una en Adjuntas en mayo de 2019, y dos en Salinas en abril de 2026.
- En todo Estados Unidos, la Cruz Roja ha instalado unas 3.2 millones de alarmas de humo, en 1.3 millones de hogares, impactando a 3.5 millones de personas. 2,690 vidas se han salvado gracias a esas alarmas.


